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El fin de semana del 28 y 29 de agosto pasó el festival LADO B por Tucumán, y dejó mucha tela para cortar: reunió a más de 10 bandas en una fecha doble, a los mejores representaes del indie en la provincia, dando una nueva muestra de que es uno de los géneros más latentes y pujantes de la movida local.

LADO B sirvió para que acercar al público a todas estas bandas, que hacen flamear alto la bandera del indie y géneros afines, y recalcó nuevamente que Tucumán es una cuna de grandes artistas que apuestan a crecer por afuera de los circuitos más convencionales.

Pasada la medianoche del viernes, Tercera Colina dio arranque al festival y dando la nota con la presencia de un violín acompañando las guitarras. Un toque elegante y armonioso, pero no por eso menos roquero.

Truman aportó su sobriedad y paz, con piano y trompetas, y volvió a mostrar que unas de las bandas que marca el camino en el rubro.

Una de las novedades del festival fue la presentación de dos shows de stand up de ‘Guadalupe por favor’ y Clariss Yapur, que entretuvieron al público, pero generaron impaciencia para ver a las bandas que seguían: los Yarbos esperaban ansiosos, y subieron al escenario a demostrar que quizás el concepto de indie les queda corto, por la energía y efusión de sus temas, a las que quizás les cabría más el mote de rock progresivo y que merece ser escuchado.

Llegó el turno de El Estúpido Martes Sangriento, una de las bandas más destacadas del festival. Fueron una de las bandas más aclamadas, y ‘Tan drástica’ fue, quizás, el tema más coreados de las dos noches.

El set de Boutique fue uno de los más distintivos de LADO B: desplegaron un electro pop vibrante, acompañado por los movimientos pélvicos de su frontman, que por momentos nos recuerda al mismísimo Wallas de Massacre, en el mejor de los sentidos.

Alrededor de las 5 am, Bogardus subió al escenario para ponerle toda su energía el cierre de la primera noche de LADO B.

La noche del sábado arrancó con fuerte presencia femenina: Los Veranos brindaron una de las propuestas más alternativas, con dos órganos y muchos arreglos, y fueron una de las bandas que más sorprendieron con su electro pop y ritmos playeros. Los Tigres, con sus camisas floreadas, pisaron fuerte con un sonido bien británico y postpunk.

Tras una intervención de stand up de Torta Coach, llegó el turno de Monte, con Darío Souza de Burritos como invitado, y un sonido fresco que puso a bailar, al estilo indie, por supuesto, al público.

Llegó el turno de Roadie, banda organizadora del festival, que se terminó de consolidar como el mejor exponente del britpop en Tucumán, y no para de crecer, a pesar de la juventud de sus integrantes. Ponerse semejante evento al hombro no es tarea sencilla, y la misma debe ser reconocida y celebrada, más allá de que sus canciones les basten para destacarse.

Entrada la madrugada del domingo, llegó el turno de Los Empleados, que le pusieron el broche de cierre al festival, al igual que en la noche del viernes con Bogardus, con mucha energía, para terminar bien arriba.

Así, más o menos, pasó el festival LADO B: fue importante juntar a varias bandas del indie y otros géneros más alejados del rock convencional y clásico, en un escenario virgen como es el centro cultural Leticia, que se mostró cómodo para la ocasión. Además, la irrupción de los shows de stand up en pleno festival puede marcar un precedente que puede ser bien explotado, quizás en otro formato más apto, como ser un bar.

LADO B sirvió para conocer y volver a ver juntas a muchas bandas del palo, con sus diferentes matices. Por otro lado, demostró nuevamente que sumar muchas bandas no garantiza una mayor afluencia de público, ya que el mismo fue rotando, agobiado por las más de cinco horas que duró cada jornada.

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