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Tomas Correa Arce tiene 30 años y después de varios cambios de carrera encontró su vocación. Hace 6 años que se dedica a la fotografía en vivo de forma profesional. Un trabajo que lo llevo a publicar en los principales medios del país como Rolling Stone, UltraBrit, Clarín y New Musical Expres de Inglaterra. A parte realizo las coberturas oficiales de festivales como el Lollapalooza, Ultra Fest y Personal Fest. En 2012 fue nominado para los premios de fotografía organizados por NME en Londres. Tomás define a sus trabajo como la búsqueda por generar una emoción positiva en el otro.

 

 

¿Cómo empezaste sacando fotos de recitales?

Arranqué casi por un error te diría. Nunca fue una cosa que tenía planeada. Fui una persona que creció sin saber qué quería hacer, como muchos hoy en día. Empecé psicología y la largué, estudié diseño gráfico y largué, estudié diseño web y largué. Siempre fui un fanático de la música, tuve una banda que por distintas peleas se disolvió, siempre estuve ahí.

Yo me fui a vivir a Uruguay 5 años, cuando volví fue en el 5to año del colegio por lo que me perdí el viaje de egresados. Cuando yo volví había un proceso de amistades que ya no era el mismo. Tenía la opción de quedarme en mi casa cruzado de brazos o salir a hacer algo. Tenía una cámara pocket de mis viejos así que empecé a sacar fotos y filmar en recitales.

Cuando veía el material me empecé a dar cuenta que había cosas que me gustaban mucho y pensé que estaban buenas. Así empecé a ver más bandas por semana, siempre hablando de bandas que movían menos gente. Pasé de ir a un recital por semana a tres o cuatro. Después fui a festivales gratuitos, como el Ciudad Emergente, en los que tenías sesenta o setenta bandas nuevas en dos días. Entonces ibas a conocer música nueva, ver cómo era la movida y llevarme material de eso. Como quería avanzar me compré mi primer réflex usada, que era un modelo que ya tenía como ocho años de antigüedad. Nunca estudié fotografía, por lo que me tuve que pelear con la cámara hasta entender y aprender de esa manera.

Así le empecé a dar para adelante y a estrellarme mil veces hasta entender cómo era el tema de la prensa y las acreditaciones, mandar portfolios y que te ignoren. Odiar las redes sociales pero tener que usarlas para poder poner las fotos. Cruzar tweets con periodistas para que te den bola. El gran salto se da cuando entré a Rolling Stone, que se dio por casualidad, ya que la editora web necesitaba un fotógrafo y me vio en twitter. Se contactó conmigo y me dijo que estaba el festival ECOS, uno de los primeros, si podía ir a cubrirlo. Después me empezó a llamar para otras cosas chicas. A partir de ahí fue independizarme y hacer cosas por mi lado. Dejé la puerta abierta para hacer otros laburos.

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¿Qué es lo que buscas de una cobertura?

Yo trato de transmitir la emoción que el artista genera en el público. La gente va a un show y se emociona durante una hora y media o dos, yo trato que eso quede plasmado. Te quiero mostrar al artista como tal, como ídolo, pero también te lo quiero mostrar como humano. Es un chabón que eligió una carrera, que se drogó un montón y terminó arriba de un escenario. Mi objetivo es que, aunque el show haya sido malo vos veas la foto y digas qué copado. Es una mirada medio subjetiva pero es la que el fan quiere ver.

 

Hay bandas como Flaming Lips que tiene un show muy visual, mientras que otras como The XX no apuestan por ese lado ¿Cómo abordas estos casos más sintéticos?

Trato de ir más a las emociones. Me concentro con lo que sucede con sus caras. Yo por lo general no me guío por la fotografía en eso momento, me voy guiando por la música. Por más que no conozca la banda, busco los climas. Voy tratando de ver qué es lo que trasmite la banda y jugar con eso. The XX, por ejemplo, fue un show en el que había poco. Entonces tenía que buscar la interacción entre ellos dos. También es importante entender que la estética que vos elegís al final, a la hora de la edición, tiene que acompañar lo que sostiene la banda.

Con Slipknot me pasó al revés, son 25 monos y todos están haciendo algo todo el tiempo. Es un caos y siempre te perdés algo. Lo que haces es tratar de transmitir lo que ellos hacen. A veces se logra con muchas fotos, otras con pocas pero siempre tenés que tratar de conseguir una representativa. Yo siempre quiero tener 10, 15, 20 o 50 fotos de un mismo nivel.

Yo divido la fotografía en tres partes: 33,3% es la foto, el otro tercio es la selección porque no se puede poner todo, y por último está la edición. Esta habla del show y, sobretodo, de vos como artista, porque es tu mirada. Vos le tenés que dar la vuelta de tuerca que pone tu marca.

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¿Cómo recibiste el premio de New Musical Express?

Fue una experiencia increíble. Fue una burbuja, ya que tuvo un principio y un final. Salí premiado en el concurso, me invitan a viajar y aprovechando estar allá hice un par de trabajos. Todo pasó de un martes a un viernes, yo no conocía Londres y nunca había viajado por lo que me asustaba un poco, mis viejos me convencen de que me vaya y salgo para allá.

Hablé con la editora del New Muscial Express (NME) diciéndole que había decidido ir y ella me dijo que armara un portfolio para llevarle. Pasó a ser un viaje en el que tenía que llevar algo. Empecé a averiguar quién tocaba, ahí me entero que estaba Jack White en esa fecha y trato de mover los pocos contactos que tenía en el medio. Hablé con la editora de Rolling para ver si podía ir y ella se puso en contacto con un directivo de Sony Argentina para decirle que mandaban un fotógrafo de Argentina y dijeron que sí, algo que no pasa nunca.

Llego ese día a Londres y voy al show. Después me pasó que tenía el mail del manager de Soundgarden que tocaba al otro día y me dijo que vaya. Después fui a las oficinas de NME y les gustó mi laburo así que me ofrecieron cubrir un show para ellos. De repente estaba trabajando para NME y encima cuando fue la muestra había un cuadro gigante que era el mío, que ni siquiera había ganado el premio mayor. Fue una locura.

Me ofrecieron trabajo allá si me iba a vivir, pero no podía mantener el laburo desde acá. Por eso digo que fue una burbuja. Una vez aquí volví fue para remarla, constantemente. La realidad es que la experiencia y los años en el medio no te aseguran nada. Esta profesión es muy linda a nivel personal pero es un medio muy competitivo.

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Habiendo sido nominado para este premio, encargarte de la cobertura oficial de un Lollapalooza y sacándole fotos a todos los grandes ¿Cuál es el próximo paso?

¿Cómo haces para mantener la emoción? Yo trato de variar. Busco laburos que no tienen nada que ver. Hacer firmas de discos o cosas así. El año pasado quería irme a vivir afuera. Una parte a nivel personal y otra porque a nivel país, el tema elecciones me cansó, estaba todo muy violento. Uno de los lugares a los que me fui de luna de miel fue Barcelona. La verdad que me caí de culo, desde el simple punto de poder salir con la cámara de fotos a la calle. El simple hecho de poder tener la cámara colgada a las cuatro de la mañana me abre un mundo de posibilidades.

A partir de una decisión de quedarme empecé a agarrar laburos que desde un lugar me incomodan, pero desde otro, me entretienen. Lo incómodo te obliga a buscar qué es lo que vas a tener que hacer y a reinventarte. No se cómo va a continuar. Mi 2016 es un gran signo de preguntas.

Hace un tiempo que estas con la temática de los viajes ¿Crees que por ahí puede venir el próximo paso?

Acabo de arrancar mi nuevo proyecto que es una web de viajes. Con mi mujer empezamos a viajar un montón gracias a páginas web que te encuentran pasajes baratos y nos empezó a apasionar. Terminamos un viaje y ya pensamos en a buscar “promos” para el siguiente.

Se llama “De Viaje en Viaje” en la que queremos facilitar pasajes baratos para viajar a aquellos que no tienen mucha plata y también sugerir cosas que están buenas. Pero sobretodo compartir experiencias y tips de cosas que uno ve que son importantes, y que por ahí se pasan por alto. La idea es que sea un ida y vuelta con el que lo vea.

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Desde lo personal ¿Cuál de tus fotos es la que a vos más te mueve?

Cerati. La historia con él es que nunca le saque profesionalmente. Soy fanático de él desde lo musical. En el 2006 fui a un show en Uruguay e hice un par de fotos y videos. Cuando vi el material me di cuenta de que había algo que estaba bueno y pensé en hacerlo más seguido.

En 2009 tocó en el Club Ciudad pero sabía que iba a ser un caos, así que decidí ir a Uruguay, que iba a ser más tranquilo. Todo nervioso me compré un pasaje, lleve la cámara sin saber si la podía pasar. La pude pasar y saqué fotos desde el público. Esas pocas fotos que hice son las que tengo y para mí son muy personales. Todos tenemos influencias, para mí fue Cerati.

Si me pongo a pensar en otras me cuesta. Yo tengo un archivo que todavía no lo creo. De lo último diría que Nine Inch Nails es lo que más me gusto. Me di cuenta que me gustan los artistas que van más allá de lo musical, que te quieren ofrecer una experiencia. Fue tan difícil ese show, porque eran ellos. Logré captar lo que eran ellos. Se las pude pasar al manager de la banda y él me dijo que le gustaban porque pude reflejar lo que transmite la banda.

 

Por Luciano Billone

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