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Dos chicas jóvenes, generosas con sus risas, descontracturadas, despistadas, cálidas, comunicativas, tal vez por eso las eligió Guillermo Katz para rendir su materia, Dirección, en 5° año de la Facultad de Artes: y ahí comenzó esto. Su condición de director en ciernes miró a la María y a la Lupe que todavía no se habían encontrado pero presentía su afinidad. Juntó a las dos actrices que vienen de distintas formaciones y montó Museo Medea. Las chicas habían coincidido en un curso sobre actuación en cine que dio Ezequiel Radusky, pero de lejos.

Hacerlas hablar de de la obra es en realidad una escusa para mostrar el mester sobre el que están montadas: el teatro.

El desarrollo del vínculo, como todo, comenzó desde abajo y fue creciendo. Los primeros ensayos eran difíciles porque faltaba el público que jugaría, como en todo el teatro, un rol protagónico pero que en este caso le planteaban un lugar más cercano.

Katz tenía una idea que estaba plasmada en 2 hojas y media de A4. Florentina Iluminatto colabora en la puesta.

¿Cuándo te invitan a hacer el personaje que te pareció que podías hacer?

María: Me tranquilizaba mucho porque me decía que podíamos improvisar, que íbamos a trabajar a partir de improvisaciones en la primera parte. Entonces sentía que en esa instancia del proceso -a partir de la improvisación- que nosotros nos vayamos conociendo, ahí iba a surgir algo: tenía la anécdota y nos permitía improvisar.

¿Cuándo llegas como ves el hecho de tener que improvisar?

Lupe: No estoy acostumbrada a trabajar así -a diferencia de la María- que tiene otra formación, pero me daba mucha confianza el equipo de trabajo. Guille nos había dicho que quería trabajar más, con el vínculo de ellas dos, más allá de Medea; lo que le importaba era nuestra relación. Hemos ensayado mucho tiempo, tenía pautas claras sobre qué teníamos que improvisar. Ahí es como hemos armado nuestra relación de la empleada y de la dueña de casa. Nada de lo que improvisábamos al principio tenía que ver con el texto y después, de a poco, hemos empezado a improvisar escenas que se parecían a la obra y a incorporar los textos.

¿Qué sabías vos de Medea antes de la obra?

María: Sólo sabía lo que Guille me había contado. No había leído la tragedia. No estaba muy impregnada de eso en sí, de la historia. Tampoco me interesaba mucho al principio, la verdad, me parecía buena esta anécdota que él tenía para contar la charla que estábamos teniendo en relación a eso. En la primera parte del proceso trabajábamos el vínculo y queríamos traerlo a algo que sea contemporáneo a nosotros, de la empleada y la señora. Hemos visto algunos videos. Bueno, cada uno de nosotros tiene historias para contar en relación a esos vínculos que aparecían en la obra y creo que se ha ido haciendo como una mezcla de los universos que traíamos cada uno en la construcción de Medea y eso me parece que ha estado bueno porque es lo que ha permitido que la historia se vuelva actual verdaderamente.

¿Y vos qué conocías de Medea?

Lupe: Cuando Guille me mostró el texto me pareció que no había Medea porque no está la escena en que mata a sus hijos, eso no aparecía, si no aparecía eso no es Medea. Después con el tiempo y hablando con él entendí cuál era su mirada. Tomamos otra cosa: el abandono y la venganza. Es como un prejuicio más académico sobre qué debería aparecer. Pero bueno la versión de Guille y la manera de trabajar me han tranquilizado rápidamente.

¿Qué te parece que vos tenías que mostrar?

María: El personaje va guiando la situación en ese afuera. Sentía que el personaje de la empleada no debía caer en el estereotipo dominante. El fuerte de ella estaba en el vínculo que había construido con esa mujer con la que vivía todo el tiempo, el personaje tenía que rozar más la cotidianidad. Después le he ido hablando con el público directamente y creo que ha sido un elemento que a mí me ha marcado como una línea para trabajar. El contacto que tengo con la gente siento que es muy fuerte y muy verdadero. Los chicos mismos y la Lupe me iban dando devoluciones. Ellos me han empezado a hablar de esto de que la empleada presente el mundo de la patrona; es como la vocera de lo que pasa y va armando la historia. Eso me ha ido ayudando para saber por dónde transita la empleada, todos los estados que va pasando y el vínculo con el público.

¿La querés a la empleada?

Lupe: La quiero a la empleada y a la señora también la quiere. Me parece que hay como un vínculo de afecto entre ellas dos, que puede tener un montón de aristas contradictorias, por ahí la puede maltratar pero sí, son cosas que pasan en los vínculos de afecto. Me parece que las dos se quieren. Aunque nosotros no completamos la historia de ella, ni la historia de la señora tampoco. Sí me parece que se necesitan y que se acompañan ellas dos, a su manera. La señora no le paga y ella no se va y me parece que por ahí la puedo tratar mal o hay una cosa de que ella está al servicio de la señora, creo que sí que si la quiere. Por eso al final le pide que se quede y al final ella también se queda.

¿Vos la querés?

María: Y, si. Creo que se quieren, que hay cariño, que hay un afecto que tienen que ver con eso la permanencia y la necesidad que aparece entre las dos y aparte porque siento que a la empleada le apena verla como la ve más allá de que se enoja cuando la trata mal pero que sí la compadece del sufrimiento de la señora aunque por momentos hace ironías y se burla de eso. Pienso que lo hace como un modo de salir porque la empleada está muy cansada de estar sola y encerrada y que se desborda cuando hay gente y que se le va la lengua cuando está la gente.

¿Hay momento en que tenés más fuerza y más autoridad sobre la señora que ella sobre vos?

Sí porque la empleada es la más cotidiana la que tiene los pies en la tierra. Ella sabe que él no va a venir. Sabe la ficción que arma la señora y le gusta que la gente la vea y que la empleada también la vea. La empleada acompaña pero sabe la dureza de que a la señora la han abandonado, sufre, me parece que es más consiente en eso ¿no? más allá de que se ríe y habla la cosa así graciosa de la empleada pero sabe la verdad.

¿Cómo lo ves al público?

Lupe: Cuando la María hace el recorrido sobre todo en el MUNT –en otros espacios que hemos cambiado también- yo hago mi propio recorrido por dentro también. Cuando ella está en el hall estoy detrás de la puerta, hasta que entran a donde estoy, y sí percibo como la gente se engancha con la María en toda esa primera parte que dura unos 20 o 25 minutos, creo que la María mete al público en un universo y el público entra encantado a encontrarse conmigo y eso está bueno pero es toda una responsabilidad porque tengo que cortar ese idilio. Me parece que la pasan muy bien en esa primera parte que imaginan el universo de la señora y el suyo. Después durante la obra pasan cosas donde nosotras lo vemos al público que se ríe, a veces canta con nosotros, a veces no. A veces están saliendo y a la María la tocan cuando ella los saca de la sala. Me parece que la obra no le es indiferente a la gente. Y eso nosotros sí lo percibimos también.

¿Qué te deja Medea a vos?

María: Siento que actúo mucho en esa obra, tengo mucha libertad para actuar para poder contactarme de otra manera -la posibilidad que me da Medea- no creo que cualquier obra te lo pueda dar eso que le pueda hablar a la gente casi como salirme de la ficción sin embargo nunca me salgo porque: toda es ficción. Me deja esa posibilidad que no sé si la voy a volver a tener a lo mejor en otra obra. Y más allá de lo artístico -en lo personal- esta cosa que charlo con la Lupe que evidentemente nosotras nos conectamos mucho y en el teatro es lo fundamental para poder construir. Yo me voy muy cansada después de Medea porque dejo como mucho ahí, no sé, me deja cosas muy lindas la obra.

Lupe: Actoralmente ha resultado ser un trabajo bien fuerte para mí, que siento mucho placer y que a la vez, he descubierto cosas mías trabajando en esa obra. Eso de la relación del público también, de ese límite que la obra tiene entre la ficción y lo real, aunque nuca deja de ser ficción: eso tiene todo el teatro. Pero nosotras nos hacemos cargo de que la obra está ahí, si alguien tose o a alguien le pasa algo nos hacemos cargo. Porque el planteo es que la gente te ha venido a verte y no hay ninguna posibilidad de que la gente no te esté mirando. Creo que por eso también nos cansamos mucho porque es mucho esfuerzo. Es muy placentero. Siento que actoralmente tengo ganas de seguir trabajando con ella cuando uno tiene un compañero que le devuelve cosas crece mucho más y descubre cosas todo el tiempo durante las funciones. Nosotras hemos crecido durante las funciones. Después le hemos dicho a Guille que nos presentemos en la Fiesta Provincial del Teatro y la hemos ganado. Eso nos ha permitido que venga otro público que movamos la obra por espacios muy diferentes al que lo hacíamos. Hemos tenido que aprender a adaptarnos a otras casas, hacerla en un teatro abandonado y eso también ha sido de mucho aprendizaje para nosotras.

¿Qué te deja a vos Medea, Medea?

María: Me es inevitable que te conteste como actriz. Si hubiera ido a ver la obra me parece que me hubiera pasado lo que le pasa a la gente. Lo del abandono ¡es tremendo! a mí me conmueve de verdad. No sólo cuando actúo sino si lo estuviera viendo también. Todos en algún momento nos sentimos abandonados, no necesariamente por una pareja sino esas cosas que se nos van de las manos y siente esa soledad, a mí eso me genera como una cosita de angustia en el fondo a mí me deja eso. Hay ciertas cosas que nos ponen a todos en el mismo lugar que todos podemos pasar por esa situación.

Háblame de Medea no de la Lupe.

Lupe: Qué pregunta tan difícil, a mí me pasa lo que lo que me deja como actriz. Me sigue pareciendo una pregunta difícil porque es encontrase con un personaje que dice cosas que a veces uno, no diría o que sí diría y que a veces te cuestan más. Es como que el teatro tiene esa posibilidad de que uno encarne cosas que le han pasado y que no le han pasado en la vida de verdad en el momento. No lo separo de mí como actriz porque me conmuevo cuando digo algunas cosas porque esas cosas no me han pasado. En algún lugar, creo que también le tocan a la María, que son esas cosas por las que todos sufrimos. Todos nos sentimos solos alguna vez y todos vivimos nuestra propia tragedia a veces exagerada para que nos vean los otros, yo creo que la obra tiene eso. No me quiero poner en psicologista pero si lo separo, como actriz, un montón de cosas, las que me deja el teatro en general con lo que he elegido ser en mi vida. Experiencias con el grupo de trabajo, la posibilidad de compartir, la posibilidad de comunicarte con tus compañeros. Me siento muy comunicada con la María en este trabajo mediante esos textos que son de otras personas, nosotras nos comunicamos ahí. No te estoy contestando la pregunta pero no sé que es.

¿Por qué crees que la relación con la Lupe se consolida tan fuertemente?

María: Me parece que esa tranquilidad que hemos encontrado y nos reímos de esas cosas, medio despistadas también, que esos pequeños descuidos lo podamos vivir con naturalidad al momento de lo teatral y también que la obra transcurra solamente con nostras dos –siempre charlamos eso- si fuéramos más estaríamos más tranquilas pero como estamos las dos solitas en un espacio muy grande y nuestro contacto con el público siempre sola, primero la una y después la otra y me parece que lo podemos llevar adelante porque nos llevamos bien. Nosotras nos tranquilizamos ninguna se pone como loca.

¿Por qué han ganado la fiesta Provincial del Teatro?

Lupe: Bueno porque hay un jurado que nos ha elegido. No he visto todas las obras que estaban en la Fiesta pero creo que es siempre subjetivo ganar una Fiesta. Hay gente que te elige que tiene una mirada y que tiene que decidir que obra es la mejor del año. Pero sí creo que la obra tiene muchos valores, digamos. Creo que hay una mirada en la obra sobre lo teatral que te cuenta del vínculo que al público le gusta. Es una relación que plantea entre el público y los actores que no se plantea en otras obras que es muy cercana. Está tirado abajo el velo de que la gente va relajadamente a ver lo que los otros actúan. Al público la María los recibe como quien recibe gente en su casa. Hay como un museo de la intimidad de las personas. Por más que sea armado también saben que los están viendo entre la ficción y la realidad, ese borde que plantea la obra es interesante y también creo que el trabajo actoral. Como que la María y yo trabajamos en dos registros distintos de la actuación y es un buen trabajo y es un trabajo que también tiene esto incorporado de que nosotros sabemos todo el tiempo que nos están mirando para esa mirada trabajamos para nosotras y estamos muy atentas a lo que sucede y lo incorporamos en lo que pasa. Trabajamos con el tiempo aquí y ahora.

María: Es incómodo contestar eso. Yo he leído el dictamen del jurado y sé que ellos nos han elegido por otras cosas pero no me acuerdo por qué. Pero si yo hubiera sido el jurado me parece que ha estado bien que ganemos nosotros. A mí me gusta mucho la obra. Y cuando hemos ganado he dicho si está muy bien que ganemos. Por esas cosas que la Lupe acaba de decir. En cuanto a la propuesta es algo que se propone que nos hacemos cargo de eso. El límite de la ficción. Creo que las actuaciones nuestras también están bien y a mí modo de ver en el teatro me parece que la actuación es lo más importante para mí y me parece que nos podemos hacer cargo de muchas cosas y una vez que se empieza a construir el Museo de Medea no se está la puerta esa final en que la gente se va. Entonces me parece que está bien que ganemos la obra porque me la creo a la historia, capaz que hay unos cuantos que no pero tengo la sensación que en las funciones la gente se va y ha entrado en el universo de Medea y yo digo eso me parece suficiente para decir que se merece que los chicos se ganen la Fiesta.

Lupe: Sí es verdad eso que le pasa al público creo que tiene que ver con la actuación –aunque quede mal decirlo- si creo que creen en la historia y entran en el universo porque creo que hay algo en la actuación que es poderoso, en ese sentido, y creo que tiene que ver son el hacernos cargo de lo que pasas con la gente en el momento. De verdad, quizás por la cercanía que tenemos con la gente en esta obra. Yo es la primera vez que siento que logro eso con el público y me parece que la María lo logra desde el momento que aparece porque el público entra en otro universo y está en un estado que no es fácil entrar en el teatro pero es hermoso.

Contame lo de Blumenao

María: Guille aparte de que ha sido muy piola dirigiéndonos y que sé yo es una persona súper responsable y tiene todo muy ordenado y ha tenido como una claridad como para saber en el momento que hemos decidido seguir haciendo la obra él quería seguir presentándonos otras propuestas y ha sido muy ordenado en eso y sabía. ¿No sé cómo hace para enterarse de todo? Ah, la Lupe le contó del festival de Brasil y nada, hemos mandado un video, una carpeta que él prolijamente ha hecho y qué sé yo. Soy medio despistada con eso, creo que era algo así, que muchas obras se habían presentado. Bueno lo ha mandado y cuando estábamos en la Fiesta Nacional nos enteramos de eso que de un montón de obras Medea queda elegida junto con tres obras más una de Chile y dos de Buenos Aires para ir a Blumenao ahora en julio. Nos hemos sorprendido la verdad.

Lupe: Es el Festival de Teatro Universitario de Blumenao que tiene 28 años, es un festival nacional universitario de Brasil por un lado y una muestra paralela latinoamericano. Nosotros nos presentamos en esa muestra paralela que convoca a todo el resto de Latino América hispanoparlante y tiene ser que las obras estén hechas dentro el seno de la universidad que hayan sido preparadas para alguna cátedra y esta obra ha sido preparada para la Cátedra de Dirección ha sido un examen de Guille y nosotros como que entrabamos bien dentro de las exigencias del festival. Guille dice que cuando él ha mandado la inscripción era el número 140 así que suponemos que había muchas obras del resto de Latinoamérica y hemos entrado nosotros, dos del Instituto Universitario Nacional de Arte y dos de la universidad de Santiago de Chile. Me parece que es una muy buena posibilidad de que representamos al teatro que se hace acá y de alguna manera y me parece que casi todo el teatro que se hace en Tucumán sí está vinculado a la universidad, más allá de que esta obra haya sido pensada para un examen me parece que –y también hay actores que se forman por otro lado- y que se producen cosas en grupos independientes la formación universitaria sí atraviesa el panorama teatral tucumano y está bueno que viajemos que nos vean en otro lado. Me parece que de alguna manera representar a universidad, por lo menos para mí, es como un orgullo porque mi formación es esa y siento como un cariño por esa formación que he tenido en la universidad en otro lado y en un festival que es universitario en Latinoamérica.

¿Qué formación tenes en Teatro?

Empecé haciendo teatro con Raúl Reyes que es este un docente muy conocido en Tucumán que tiene que ver con la improvisación y con él he hecho muchísimos años, mucho tiempo. He ido con él cuando tenía como 17 años, por ahí. He hecho como 8 años con Raúl y ahí he conocido mucha gente que se dedicaba a hacer teatro y he empezado a participar de otros grupos de entrenamiento. También he ido a la facultad de artes, he ido dos años nada más, mucho tiempo después de lo de Raúl y he trabajado en procesos independientes con otra gente. Siento que es la persona a la que le debo es a Raúl porque siento que la improvisación y de mi concepción del teatro ideológicamente tiene que ver en ese espacio en donde me he formado. En la facultad los dos años que he estado me ha gustado he visto otra manera de producir y al haber visto y pasado por distintos grupos como que uno va viendo las distintas líneas con que se trabaja/.

 

Fuente: www.primerafuente.com.ar - Félix Justiniano Mothe

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