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Sofía Viola tiene 26 años, con la guitarra como compañera desde muy chica hizo un camino como cantautora. Numeros viajes por nuestro contiene fueron enriqueciendo su cancionero con ritmos de diversas latitudes y aventuras personales.

 

Venís de una casa de artistas ¿Fue determinante a la hora de elegir la música como medio de vida?

Mi mama era bailarina, pone música y baila, al oficio se lo puse yo (risas). Por el otro lado mi padre es trompetista y me inculco la música desde muy chiquita. No tengo recuerdos sin ella. También tengo un hermano pianista que se dedicó a cantar ópera y un tío que formo parte del underground porteño, de los formadores del paracultural. Así que si, vengo de una casa de locos.

¿Cómo te vinculas con el teatro?

Siempre estuve vinculada con el arte. Desde muy chica me gusto dibujar y pintar. El teatro se me dio por azar. En el 2001 había un programa a la noche en Canal 7 que se hacía en vivo,mi papa que trabajaba en la banda del programa así que fui a verlo. Ahí me vio Mex Urtizberea, que estaba en el programa, y me dijo si quería estar en la tele y acepte. Justo se dio que con la ropa y las cosas que me habían puesto quedaba muy parecida a la hija de Perón. De la nada empecé a trabajar en televisión sin tener ninguna preparación más que el caradurismo. Después de eso me quede con ganas de actuar porque tenía facilidad de mantener un personaje. Mi viejo me mando a estudiar teatro paralelamente al estudio de diferentes instrumentos. Tenía facilidad para afinar con la voz. A medida que fui imitando a otros artistas, me fui descubriendo mi voz hasta que decidí tomar ese rumbo. Como elegí la voz tuve que acompañarlo con la guitarra y desde los catorce que me acompaña.

 

En tus canciones hay una cuestión irónica en tu forma de componer ¿Eso lo traes del teatro?

Uno nunca sabe muy bien de donde salen las cosas. Es algo que brota, no me esfuerzo mucho por hacer lo que hago. Trato de fluir. A veces esto de haber estudiado teatro me ayuda a encontrar un personaje para componer una canción desde, por ejemplo, el rol de la mujer fajada o en el del borracho, o desde mi cotidianeidad. Lo de ironía  en parte lo herede de mis padres. Vengo de una casa muy alegre, por ahí cuando me portaba mal y me iban a retar, mi papá cantaba “va a cobrar, Sofía va a cobrar”. Al haber heredado ese lenguaje de tomar todo a la ligera y que nada sea tan serio ahora me sale solo.

Al principio me di cuenta que hacia reír desde mis composición así que empecé a meterme en el humor. Primero desde un tono acida, para no caer en lo meloso. Está lleno de cancionistas que hablan del amor y me aburría esa cosa tan monótona de usar las mismas palabras para expresar lo mismo que sienten todos alguna vez que se enamoran. Entonces dije que no quería decir corazón y puse páncreas o tripas. Es algo que sale.

Yo empecé a actuar desde un personaje. Fue casual, justo me convocaron a una variette de mi maestra de teatro para que cante unos tangos. Yo hace mucho que no hacía teatro pero nos disfrazamos todos. Me caracterice con un personaje oscuro de una payasa muy dark que cantaba tangos, tenía 16 años. Salí totalmente en pedo y me fue bien. Me empezaron a llamar para otros lugares y le puse de nombre Curda. Estaba muy obsesionada con el tango, me gustaba Tita Merelo, así que encontré la voz y toque eso hasta que las canciones me empezaron a llevar para otro lado.

Después de dos años de ser payasa, salí como Sofía Viola y me dejo de dar vergüenza interpretar mis canciones. Me parecía raro salir con la cara descubierta a cantar. Y ahora ya es muy difícil salir de acá (risas).

 

Tu música es muy variada en cuanto a ritmos ¿Cómo decidís hacia dónde vas con cada canción?

 

Yo escucho mucha música, escucho todo el tiempo. Siempre estoy buscando música nueva, que en mi caso es música vieja porque escucho cosas de antes. Entonces me viene la influencia de repente. Por ahí estoy escuchando mucho calipso y me sale, y después me pongo a escuchar otra cosa y se me pega. Así como me caracterice en el tango al principio después se me fueron sumando nuevas cosas. Me pongo a investigar un poco el género y a partir de ahí, a modo de juego compongo el estilo. Últimamente me están saliendo unos ritmos que no los detecto, no sé de donde salieron ni que son. Son una mezcla de música colombiana, con venezolana y algo más criollo. Eso es en lo que estoy trabajando ahora. Siempre trabajo sobre los ritmos de nuestro continente, y las temáticas de las canciones dependen de lo que me pase. De repente también encuentro un cuaderno viejo con canciones escritas y me pongo a musicalizarlas.

¿Qué es lo que más te gusta de Latinoamérica?

La música y la gastronomía. Es lo que más me fascina de los países que visito. América está explotadisima, hay mucho por descubrir en cada región. La sopa se toma de mil maneras distintas según a dónde vas (risas). Por más que esta todo reggaetonizado el continente, por lo menos los que hablamos español, hay música que escuchan los viejos en las radios y me encanta.

 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

 

Está por salir un disco nuevo de mi dúo de folclore con Barbarita Palacio, que se llama Las Huevas Son Estas. Estamos liquidando el primer volumen de dos discos. No hemos tocado juntas en el último año y medio pero tenemos ganas de salir a hacerlo. Por otro lado estoy trabajando en un cancionero ilustrado con una artista de Buenos Aires que se llama Delia Iglesias, ella con sus dibujos ilustrando mis canciones. En ese trabajo va a haber un disco con canciones inéditas y otras que la gente me pide. También estoy trabajando en un nuevo disco con Ezequiel Borra, como músico y como productor, es parte de una banda que se llama Combo Ají, con los que estuve tocando el año pasado.

¿Qué te cambia a la hora de tocar banda?

Con ellos preparamos un repertorio, lo ensayamos y tocamos eso. Cambia porque  mi energía se potencia con la de ellos y se vuelve una bomba. Es muy intenso, se pone como muy fogoso. Por otro lado vengo tocando sola desde hace muchos años y lo divertido de eso que el repertorio va cambiando. Tengo muchas canciones inéditas que las empiezo a sacar del baúl y eso me mantiene incentivada. Me gusta tener algo nuevo para darme a mí. La gente se sorprende porque siempre tengo canciones nuevas. También esta bueno que cuando estás sola no compartís el vino con nadie (risas).

 

Por Luciano Billone

 

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