Al igual que otros premios de diversas ramas del arte, los Grammy, dejaron un sabor a decepción entre los melómanos. En una noche en la que musicalmente paso poco, el premio a mejor álbum del año a Taylor Swift lo dice todo. Claramente, los que brillaron fueron los ausentes. Bowie, B.B. King, Lemmy y Glenn Frey de Eagles fueron homenajeados sobre el escenario.
Las presentaciones más interesantes arriba del escenario fueron la de Alabama Shakes interpretando “I don´t wanna fight no more”, el homenaje a BB King de la mano de Gary Clark Jr., el súper grupo The Hollywood Vampires (Alice Cooper, Duff Mccaghan, Jhonny Deep y Joe Perry) se animaron a presentar una canción propia antes de introducirnos “Ace of spades” para homenajear al difunto bajista de Motorhead. Los raperos The Weekend y Kendrick Lamar hicieron lo suyo en una noche en la hubo poco para escuchar. Por ultimo quedo el polémico homenaje a David Bowie en manos de Lady Gaga. El show mostro una espectacularidad desde lo visual pero fue criticado desde lo musical, dejando disconforme incluso al hijo del músico británico.
A diferencia del año pasado donde se destacó importantes trabajos musicales y se premió a artistas que venían por afuera del núcleo duro de la industria, este año las grandes compañías se llevaron toda la fiesta. El bizarro cierre de la mano de Pitbull con Travis de Blink-182 y Joe Perry de Aerosmith fue una clara muestra. Este final solo se vio superado por lo sucedido a Paul Mccartney, quien fue impedido de entrar a la fiesta cuando un patovica le dijo que no estaba en la lista.

 

 

Para compartir...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on TumblrPrint this page