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Punta de lanza: desgarrar el tejido viejo.

La editorial tucumana Culiquitaca presentó el pasado 3 de Julio su colección “Punta de Lanza” en el Jockey Club de San Miguel de Tucumán. Esta colección –lo explicaron los organizadores y editores- está integrada por autores tucumanos que a la editorial Culiquitaca le parecían importantes de publicar, y que les gustaba leer. Blas Rivadeneira, Rogelio Ramos Signes y Manuel Martínez Novillo (h.) fueron los protagonistas de esta primera aparición de la colección, con sus respectivos libros: Ibatín (cuentos, de Rivadeneira), La Sobrina de Úrsula (novela, de Ramos Signes) y Cómo llegar a dónde estás (poesía de Novillo).
La noche abrió con comentarios de los editores, al respecto de la colección, de su propia experiencia como editorial y sobre sus deseos de abrir el campo de juegos de literatura Tucumán a los propios autores tucumanos, cosa que hasta el momento se dificulta. Son las propias editoriales las que tienen que vender sus libros puesto que los circuitos distribuidores –por ser de grandes empresas- no las dejan ingresar. Culiquitaca también se ocupó de contar su propia historia. Cómo, a partir de 2012 y de la antología de poesía tucumana “Reñidero” empezaron a disputar a las viejas letras un lugar para los jugadores jóvenes de la literatura local y regional.
Luego de la apertura, Sofía de la Vega tuvo a cargo la presentación de los autores de la colección. Cada uno de ellos leyó un fragmento, o una poesía en el caso de Martínez Novillo. A la vez, hubo una ronda de preguntas para los autores, sobre el proceso de trabajo propio, la experiencia con la editorial y la importancia de editar tucumanos en Tucumán. Al final de la ronda de preguntas, se invitó a los autores a leer un segundo fragmento de su trabajo. Ramos Signes leyó un primer capítulo de la novela al principio y en la segunda pasada otro fragmento del que no determinó la locación. Martinez Novillo (h.) leyó cuatro poemas, entre los que destacó el poema “Gato”. Finalmente Rivadeneira leyó un fragmento de los cuentos de “Graffitti” y “Telenovela”.
Al final la presentación propiamente dicha los organizadores invitaron a pasar al salón siguiente a degustar vinos, y al puesto de venta de la editorial donde estaban disponibles los libros para la compra, a modo de colección, es decir un pack de tres libros y cada uno por separado. Los autores por su parte se dedicaron a una interminable fila de firmas y dedicatorias, con caras de felicidad innegables.

 

Julián Miana

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