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40° Narrativa Tucumana contemporánea, publicado en 2015 por la editorial blatt&ríos reúne 12 relatos de 12 escritores tucumanos en una antología novedosa. Como dijo Damián Ríos, encargado con la presentación de esta antología y de su prólogo, existen varios tipos de antologías, entre ellos, están las antologías de los autores que deciden publicarse ellos mismos. 40° tiene una parte de eso. Pero no como un gesto egocéntrico a la propia literatura, sino como una voluntad de irrupción en el campo literario, en la movida literaria nacional.
Bourdieu, con su modelo sociológico de los campos, nos dice que en la sociedad habrá actores establecidos, algo así como una hegemonía gramsciana. Estos actores establecidos en el campo, forman parte del centro de dicho campo y serán los que pondrán las reglas para que ese campo se mueva. Dirán, entonces, qué es lo literario y qué no; cómo se hace literatura, quienes pueden hacerla, cuando se puede hablar de literatura, cómo se puede hablar, y sobre todo de donde proviene. Alrededor del campo, se establecerá la periferia. La periferia, intentará disputar el lugar central, para ella pasar a ser hegemonía. Creo que 40° va por este lado.
No pienso que la apuesta de los narradores que la integran, al menos del todo consciente, sea “derribar a una hegemonía”, ni que 40° tenga las intenciones de establecerse como un eje de tensión y provocar una ruptura en los modos de hacer y ver la literatura en la provincia. Si opino que aunque no sea una apuesta consciente, un poco lo hace. Un poco quiere venir a mover el piso de un campo que está haciendo un recambio generacional. Sobre todo a partir del surgimiento de nuevos grupos, y de diferentes acontecimientos de relevancia, 40° se sitúa como una apuesta interesante y sólida, para una nueva visión –muy variada, que va cambiando con cada autor- de lo que es la literatura de la provincia y de la región.
Los relatos que conforman esta antología, son en su mayoría de corte realista. Excepto por Font, Nacusse y un poco por Barbero que ponen en juego elementos que cortan la realidad en pedazos, manteniendo, de cualquier manera, sus leyes. Los once relatos restantes mantienen al lector a la expectativa de los acontecimientos. Cada relato tiene su identidad propia como lo demuestran Paz, Acardi Lobo y García. A la vez, cada relato tiene su manera de mostrar lo que nos corresponde. Es sobre todo la tarea en Monroy, en Lázaro y en Canelada, desarrollar relatos en donde si bien la acción fluye y nos interesa, nos vemos apabullados por ciertos elementos costumbristas que nos traen a caminar por el norte.
Estas son, finalmente, algunas de las cosas que se pueden decir sobre 40°. Pero más allá de los relatos en particular, me parece impecable el gesto de irrupción. Entrar a un campo es quizás lo más difícil, es el gesto más valioso. Y de ahí hacia el centro, se pelea.

Julián Miana

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