Marga Fuentes: “¿Cómo voy a hacer fotos de algo que no conozco?”

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Fotografía: Marga Fuentes

En cada ciclo lectivo, se produce una nueva estampida de alumnos hacia las aulas de la Facultad de Artes de la UNT. Como un gigante, Marga Fuentes, toma el timón del Arca de Noé, la Cátedra de Foto 1. Compartimos con ella un desayuno en el que nos habló de la fotografía del teatro y la danza en Tucumán, y de la fotografía en sí.

Colirio Pa Que Vean: ¿Cómo llegas al teatro y la danza?

Marga Fuentes: Mientras estudiaba fotografía. Justo ésta semana, estuve recordando con el grupo de mi promoción porque habíamos comenzado a mandarnos fotos de esa época, las que nos hacíamos durante las prácticas y del profesor que teníamos, Eleodoro Joaquín. Un día llegó a al bar de la facu y me dice “tomá, para vos que te gusta hacer fotos de teatro”, y me pone sobre la mesa unas tablas de revelado forzado. ¡Oro puro para mi! Como vivía muy cerca del teatro hacia las tomas y volvía en el momento a revelar. Eran momentos mágicos, ver las imágenes a través del celuloide lo es. Me quedaba toda la noche copiando en el cuarto oscuro. Todo bien con la inmediatez pero, lo analógico es otra cosa. No cambio eso por lo digital.

Después de unos años de hacer fotos de teatro, un día me convoca una profesora de danzas para registrar la función de fin de año de su escuela. Como era bailarina del ballet estable, me invitó a hacer fotos del Quijote. Me acuerdo que fui con un solo rollo blanco y negro; ese día me casé con el ballet.

Después bailaron Giselle. Hago las fotos y llevo las muestras en 7×11 (que ahora forman parte de un gran archivo de todas las obras que bailó el ballet) y se las muestro a las bailarinas para que vean. Estaban contentas, pero al mismo tiempo veía algunas de sus expresiones como sorpresas desagradables y escucho: “que horrible, Dios mío”. Y yo me derretía. La exposición estaba bárbara, las composición también, pero la danza tiene algo que se denomina “técnica” y ese era el problema. Lo que ellas veían en las fotos eran los errores técnicos: las posiciones, las rodillas o pies flojos.

Se dieron cuenta de mi frustración y me dijo una de ellas: “no, no sos vos, somos nosotras”. Entonces les dije que me tenían que enseñar. Aprender a reconocer pie cerrado, rodillas estiradas, ”la línea”, etcétera. Ahora cuando no están en su estado de perfección, no hago las fotos, porque aprendí que eso a ellas no les puede servir como registro.

CPQV: ¿Cómo trabajabas en esa época?

MF: Cuando comencé, iba con dos rollos a los sumo por función, y en esos dos rollos tenía que estar todo. Ahora por sesión podes hacer hasta 300 imágenes. Hay que ver las 300 tirar lo que técnicamente no sirve y mínimamente retocar. Por eso primero las miro a ellas para saber si están bien y esas son las que retoco.

CPQV: Entonces: ¿Hacer fotos demanda una preparación especial?

MF: Pero…¿Cómo voy a hacer fotos de algo que no conozco? Tomé clases de teatro, danza clásica y contemporánea para saber cómo se comporta el cuerpo y sobre todo la emoción.

CPQV: ¿En qué contexto te sentís más cómoda?

MF: Lo que más me gusta fotografiar es la danza teatro. Es en ese lugar donde fluyo mejor. Me inspira a querer hacer más. La fotografía de danza clásica tiene que ser perfecta es ese instante y no otro…ese es mi aporte.

“Sinfonías para ellas” es la última serie que armé, donde desarrollo mi homenaje a la danza y dedique a dos personas que considero importantes referentes de la danza en Tucumán, Beatriz Lábatte, gran maestra y coreógrafa, y Claudia Ayusa, bailarina taficeña que contagia a sus alumnas su pasión por la danza. Aquí me permito jugar con exposiciones más largas, barridos, transfoques. Utilizo la técnica para simular la energía que dejan los bailarines en el escenario.

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Sinfonías para ellas – Marga Fuentes

CPQV: ¿Seguis ligada al teatro?

MF: Hace un tiempo que dejé de ir al teatro con la religiosidad con que lo hacía. No me queda resto físico después de la Facultad. Lo único que me apena es que corté el archivo de teatro independiente, que llevaba registro desde el año 1994 hasta el 2012. Ahora hay muchos alumnos que están haciendo fotografía de teatro y es como que me liberé un poco, ya está. Lo que lamento es que no tenga continuidad . Entiendo que el material está, pero está disperso entre muchas personas.

La danza si la sigo. Es mi pasión. Bailaba cuando era más joven, me hubiera encantado hacer danza clásica pero no llegaba con la altura. Te pesaban y te median, ha sido una frustración para mí. Igual que con la arquitectura. Me gusta el diseño, el espacio, la estética pero no así la construcción que es la parte que me falta de la carrera. Es un dolorcito en el corazón.

Con el grupo de amigos con el que cursaba queremos hacer un homenaje a nuestros profesores, que nos dieron todo. Con ese grupo armamos un foto club. Armábamos exposiciones, traíamos fotógrafos a dar talleres… esa era la época de los foto clubes, ahora más bien todo funciona mejor por el lado de los colectivos que son más interdisciplinarios.

CPQV: ¿Seguis presentandote en concursos?

MF: Hace mucho tiempo que dejé de mandar material a los concursos. Es más, tengo muchos trabajos sin publicar y algunos sin editar. Ni yo los miro. Me pasó después que falleció mi mamá; mi marido me llevó a su casa a fotografiar todo. Las vi una sola vez hasta ahora, y ahí están. Me duele mucho acercarme a esas fotos. Tengo otros trabajos solitarios sobre un muro con moho y sobres flores secas y frutas en putrefacción, que son cosas que me salen después de lo de mi vieja y que no se las muestro a nadie porque sospecho que les van a dar asco o algo así. Es una especie de catarsis, el sufrimiento y la muerte de mi madre mí me dolió mucho.

LA FACULTAD DE ARTES

CPQV: ¿Qué podes decir de estos primeros 5 años que llevas como docente?

MF: Lo que deja mucho que desear son las relaciones inter docentes y entre las autoridades y docentes; pero con los alumnos son muy positivas,

Durante los últimos 20 años se han dejado de proveer recursos para cubrir las necesidades de cada unidad académica en la UNT. En la tecnicatura todavía no hay un buen laboratorio digital y la currícula sigue planteada para material analógico, como cuando fue creada hace más 20 años.

Intento hacer del programa de Foto 1 mitad analógico y mitad digital, pero tampoco funciona porque no revelan y no copian porque está cerrado el laboratorio analógico de la calle Buenos Aires desde hace más de un año. Entonces, la currícula propone algo que no se puede cumplir. No se puede salir a decir que se imparte conocimiento sobre ‘fotografía analógica’ cuando revelan dos rollos por año. Deberían ser dos rollos por semana. Copiábamos casi 20 fotos por semana. Tampoco era éste el número de alumnos. Ahora ingresan más de 300 alumnos de los cuáles solo 90 o 100 llegan a fin de año con sus trabajos finales terminados. Esos números entorpecen el contacto con los alumnos. Hay muchos que no conozco.

CPQV: ¿Cuál es la principal problemática en la carrera de Fotografía?

MF: La realidad de comienzo de año es que casi el 70% de los alumnos no tiene cámara. A ésto lo soluciono armando grupos . Pero esto se presta para que alguien se adjudique la autoría de una foto de otra persona -que de hecho sucedió en la Facultad- y eso no tiene que pasar.

Intenté informar la necesidad del costo mensual y me llamaron la atención diciéndome que estaba discriminando. Necesitas tu cámara para aprender …es como que un músico no tenga su instrumento para aprender a tocar.

CPQV: ¿Cuál es el lugar que ocupa hoy la Bienal de Fotografía?

MF: Las Bienal que organiza INFOTO eran mi cable a tierra, porque por otro lado no accedía a internet, recién en el 2006 cuando no me queda otra, cambié mi cámara analógica por una digital,es allí cuando compro mi primera computadora.

Por eso le propuse a Infoto que preparen una nota para hacer de la Bienal de Fotografía un evento de interés cultural en la Facultad para que los chicos puedan ir a todas las charlas y participar y no les pongan falta.

CPQV: ¿Qué cambiarías en la carrera de Fotografía y la Facultad de Artes?

MF: Ojalá que algún día despegue la Facultad de Artes. Estamos todos distanciados. Son necesarios más encuentros como las jornadas de investigación. En Artes Plásticas utilizan la fotografía. Nosotros también deberíamos nutrirnos con sus materias sobre estética, morfología e historia del arte por ejemplo. Deberíamos estar conectados también con la escuela de cine.

CPQV: ¿Cómo comenzaron los proyectos intercátedras?

MF: Como considero que el conocimiento no me pertenece propuse en la cátedra el proyecto “Trabajemos Juntos”. Un día lo colgué en face y la profesora Silvía Quirico quien está a cargo de la cátedra Vocal 1, con quien me une una amistad de larga data, se puso en contacto y los alumnos formaron parte de su trabajo intercatedra.

Los alumnos no sólo hacen las fotos, aprenden de dirección e iluminación. Aprenden a marcar cosas, a detectar algunos defectos para resolver encuadres, dirigir grupos de personas. El material que producen sirve para publicitar las obras y los actores y al mismo tiempo memoria para teatro tucumano.

Hacer el intercátedra con teatro fue muy positivo. No podes entrar a una obra y moverte por todos lados, subir al escenario, molestar con el pitido de las cámaras. Uno tiene que ir sintiendo la obra, intuir cuando se acercan los momentos importantes y buscar la foto. En las obras de teatro el fotógrafo tiene que pasar desapercibido porque el protagonista está sobre el escenario. A veces ni se enteran que fui a la obra.

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AMIAIRE – Grupo RECOVECOS. Ensayo Abierto – Marga Fuentes

CPQV: ¿Cómo trabajas hoy por hoy?

MF: Para trabajar tengo dos zoom 2.8. Un largo y un corto. Pero el peso me acobarda por eso elijo uno de los dos antes de salir según la sala. Antes iba a los ensayos generales, veía las marcaciones, sabia donde estaban las luces y los personajes. Todo eso es necesario para que el trabajo sea profesionalmente satisfactorio. Estudiaba el espacio escénico, conocía el texto. De todos modos, si te sentás a “sentir” la obra podes ir intuyendo que es lo que viene.

Cada uno con su experiencia. Por eso, siempre invito a los fotógrafos Tucumanos a dar charlas en el aula y se los agradezco porque se prenden ‘de onda’. De esta manera, los chicos tiene contacto real con los hacedores, comprender el valor real de los requerimientos de equipos, cual es la actitud que hay que tener. Además de actualizarse con talleres, workshops, bienal. Ir instruyéndose hacia el rubro que elijan de manera que cuando salgan ya saben que van a hacer.

CPQV: ¿Cuál es tu postura sobre lo ocurrido con el material de McCurry ?

MF: Sobre eso tengo mi revelación quizás. No me gusta la intervención digital. Salto en mi silla cuando abro la foto y conseguí obtener lo que buscaba sin intervenir nada. Esto no incluye a los ajustes que siempre son necesarios en la fotografía digital. Eso de manipular no lo siento todavía. Será que me resisto a estar muchas horas de mi vida sentada frente a una computadora. Considero que mi vida es más importante.

Admiro la obra de Alejandro Gómez Tolosa, lo admiro a él como docente. Ojalá en la Facultad de Artes lo reconocieran con un cargo que de verdad le corresponda. Ojalá pueda entrar a la Tecnicatura. Que a mí no me guste no significa que no apoyo a mis alumnos que sí. Por eso reniego cuando sólo les enseñan la caja de herramientas del Photoshop. Así no pueden editar nada. En primer año no lo admito ya que tienen que aprender a exponer bien.

CQPV: ¿Tenés alguna opinión sobre el tratamiento de las imágenes obtenidas en los conflictos con los refugiados?

MF: Si no la hubiera publicado el fotógrafo lo hubiera hecho otra persona que haya estado ahí. Hoy la imagen pasa por el impacto. Incluso algunos parece que lo toman como un trofeo. No estoy de acuerdo, pero al mismo tiempo ha logrado crear conciencia sobre lo que está pasando a nivel mundial. Y nosotros lo vemos como si fuera otro planeta. Lo vemos mientras cocinamos y la vida continúa. Es muy raro todo esto que está pasando.

CPQV: ¿Creés que las fotografías de objetos voladores son verdaderas?

MF: Siempre lo representé a Dios como a un titiritero. Creo que han tenido mucho que ver con nuestra evolución. El otro día veía un video sobre unas ruinas en México: las construcciones arquitectónicas estaban cortadas perfectas y como decían los griegos, “si no es perfecto, Dios lo sabía”. El nivel de calidad de esas ruinas no era humano. Quizás hayan tenido momentos de conexión. No creo que los grandes genios como Einstein por ejemplo, no hayan tenido alguna especie de conexión. Por eso para mí, Dios es alguien de otro planeta, lo presiento.

Nunca estuve en contacto directo con archivos de esas fotografías. No se puede afirmar si son trucadas o no, pero sigo creyendo. Es más, a veces pienso que hay algunos viviendo entre nosotros y no nos dimos cuenta todavía.

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