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“Los Morochos” es una obra de teatro que se encuentra bajo la dirección de Diego Bernachi y con las actuaciones de: Alejandro Garay, Analía Garrido, Carina Morales Estrada, Vanessa Pedraza, Juliana Perez Navarro y María Dolores Robles. Se presenta los domingos de Mayo en Sala Ross (Laprida 135).

La obra toma como punto de partida el universo de los hermanos Discépolo, Enrique Santos y Armando, quienes son reconocidos por el tango y el teatro respectivamente.

Al llegar a la sala se puede escuchar desde afuera el calentamiento que realizan los actores y la música, que es una especie de tarantela pegadiza que nos acompañará en la primera parte de la obra.

Es difícil poner en palabras la historia que cuenta los Morochos, primero porque no asistimos a una obra en la que se cuente la historia lineal, sino que siempre se va ramificando y multiplicando. Y además porque lo más impactante son las actuaciones y los signos que decide poner en juego el director en la escena. Podría decir que es una obra que sobrepasa el texto en sí mismo y lo que nos impregna son los temas que trata.

El espacio es chico, tiene un tono sepia y no se utilizan spots o luces de teatro sino que las luces son dos lámparas que cuelgan del techo, integrándose a la casa de los personajes. Se ve una guirnalda de banderines amarillo y blanco. Una mesa, dos sillas y un banquito. Colgados sobre la pared se pueden observar cuadros, un mapa y una cruz.

El lugar en el que transcurren las escenas es la  casa que comparten los hermanos, Dolores, Roque y Argentina, casa heredada de sus padres. Roque es actor y director de obras de teatro, está concentrado en llevar a cabo una obra de Discépolo para salir de gira por el mundo y  por momentos vemos sus ensayos, los cuales realiza junto a Mabel (personaje interpretado por Analía) y dos actrices más, Marcela y Beatriz, que recién se inician en el camino de la actuación, interpretadas por Vanessa y Juliana. De esta manera se pone en juego la metateatralidad. Su trabajo es interrumpido una y otra vez por diferentes situaciones y conflictos familiares entre los hermanos. Y de a poco se va introduciendo la historia de cada uno.

La religión tiene lugar no sólo en la pared sino en un deseo incumplido de Dolores. Las actuaciones están cargadas de mucha expresividad y energía y los personajes producen una mezcla de ternura, risa y lástima. Cada uno va mostrando con el pasar de la obra sus sueños incompletos, sus anhelos,  miserias y descontentos. De esta forma, se logra lo grotesco y sobre todo, lo grotesco criollo que está muy presente en la puesta.

Creo que el director, Diego Bernachi, logra mostrar la desesperación que atraviesa a los personajes de la obra y por momentos, nos hace partícipes de ésta desesperación. Como decía previamente, no es una historia lineal sino que finalmente, es el espectador el que termina de completar el sentido de algunos momentos. Pero lo que es innegable es que el espíritu de los hermanos Discépolo está presente en toda la puesta.

“Los hermanos T-T, T de teatro y T de tango, te cantaban la justa, la papa, la papusa nacional”

Próximas funciones: Domingos de Mayo a las 21:00hs en Sala Ross (Laprida 135)

Entradas con descuento a estudiantes, jubilados y morochos (Piel morena y pelo negro)

Cecilia Sandoval.

los morochos

 

 

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