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Un nuevo Lollapalooza pasó por el Hipódromo de San Isidro este 18 y 19 de marzo. En la tercera edición argentina del festival se pudo ver un line-up para todos los gustos y con muchas sorpresas para aquellos que fueron sin interiorizarse de las bandas.

En total se vivieron 24 horas de música divididas en dos jornadas que dejaron un sinfín de presentaciones que valdrá la pena recordar. A través de los cinco escenarios se pudo apreciar un listado de bandas muchos más variado en cuanto estilos que en años anteriores. Los dos headliners, Eminem y Florence and The Machine, marcaban esa multiplicidad de propuestas. A pesar que el rapero lleva un tiempo sin producir nuevo material su visita cobro importancia para una multitud de fanáticos que pudieron verlo por primera vez en el país. Del otro lado, los comandados por Florence Welch trajeron el art pop que los puso en la cabeza de los principales festivales del mundo en la última primavera boreal. Al igual que cuando le toco cerrar Coachella, la noche bonaerense la despidió con una lluvia que lleno de épica el final de su show.

Difícil fue sorprenderse con estas bandas, ya que, mal que mal uno ya está familiarizado con sus propuestas. Por otro lado, aquellos que asistieron al predio temprano fueron premiados con grandes shows de bandas poco conocidas. Este fue el caso de los argentinos Juan Ingaramo y Los Espíritus. Mención aparte merece el debut del supergrupo pop Meteoros. Con Rosario Ortega en remplazo de Julieta Venegas, el grupo subió al escenario a tocar una batería de canciones que seguramente se terminaran transformando en hits radiales. El público reacciono rápido y de dos formas: una parte se fue casi instantáneamente a buscar nuevos sonidos en otros escenarios mientras que la otra mitad se prendió a la fiesta de pop suave e inocente.

Un poco más adelante en la franja horaria estuvieron las presentaciones de Seeed con su potente reggae y el trio gales The Joy Formidable con un indie rock aplastante. Mismos horarios diferente día encontramos Odesza con su electrónica para volar y el divertidísimo show de Vintage Trouble, con una propuesta distinta desde su rock soul retro y con un cantante que se ganó al público con su carisma.

El rango horario del medio fue el que más ofreció en ambos días. El primero de la mano de Albert Hammond Jr, Of Monster and Men y Tame Impala. El guitarrista de los Strokes tuvo el mismo problema que Casablancas en su última visita: el volumen saturo contantemente. La dificultad técnica hizo que a pesar de la buena propuesta de los músicos el show perdiera impacto. Los islandeses de Of Monster and Men fueron el plato fuerte del primer día, un sonido cautivante y que atrae por lo novedoso. La relación con Arcade Fire es imposible de esquivar al escuchar a su voz principal, Nanna Bryndís, y la rotación que ella tiene por diferentes instrumentos arriba del escenario. Tame Impala fue todo lo que sus discos prometen: hora y media de lisérgia pura y pocas palabras para un público que escuchaba hipnotizado.

El segundo día subieron al escenario Alabama Shakes, Brandon Flowers, Noel Gallagher y Mumford and Sons. La línea general de estos shows fue muy buena. Tanto Flowers como Gallagher vinieron a presentar su trabajo como solitas aunque eso no les impidió agasajar al público con un par de canciones de sus anteriores bandas, The Killers y Oasis, respectivamente. A diferencia de todos los recitales del inglés, la versión mitad cantadas por el público mitad cantada

por Noel de “Don´t look back in anger”, esta vez se transformó en una versión netamente del público. Mumford and sons no guarda ningún secreto sobre su calidad musical y lo divertido que resulta a la audiencia su mezcla de country con rock. Los ingleses dieron un show en el que demostraron que el uso de instrumentos acústicos no quiere decir menor potencia ni energía a la hora de tocar.

Esta nueva edición del Lollapalooza nos trajo una muestra fehaciente de que la música sigue viva y se siguen creando cosas en todas las latitudes del planeta. También muestra que a pesar de ser una mega marca comercial existen espacios para que bandas de menor reconocimiento se puedan dar a escuchar. Es bueno poder ver que, a diferencia del año pasado, a las bandas no las eligieron los sponsors, o por lo menos no fue tan alevoso.

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