Entre vasos de cerveza y a resguardo de la lluvia, el público esperaba inquieto y ansioso el huracán de éxitos y temas antológicos de La Vela Puerca, una de las bandas emblemas del rock uruguayo y latinoamericano.

Cuando se apagaron las luces y se escucharon los primeros acordes de “Clarosbcuro”, los tucumanos empezaron a caer rendidos a los pies de los charrúas, y desataron en un baile descontrolado al ritmo de “Llenos de Magia”. Dos destacadísimos temas de quizás su mejor disco: “A contraluz”, para dar inicio a lo que se descontaba iba a ser un gran show.

La banda liderada por los dos Sebastián, Teyseira y Cebreiro, “el enano” y “el cebolla”, saludo con un tímido “Muuuuy buenas noches, Tucumán” y dio pie a “Y así vivir”, de su disco “Piel y Hueso”. Desde “El Impulso” llegó “Frágil”, que fue el pie para dos temas de antaño, que emocionaron a los veleros de pura cepa: “El Huracán” y “Por dentro”, que además de un pogo furioso, desembocaron en la primera ovación de la noche, con el clásico “Vamos la vela, vamos la vela de mi corazón”, que ya se había escuchado y mucho en la previa del show.

Además de la fiesta y el baile, La Vela tiene otra cara, tiene un lado oscuro. Hay temas sombríos, muy profundos, con letras hasta perversas. En “Un frasco” nos mostraron esa faceta, y como el veneno, los uruguayos golpearon los corazones de los presentes: lento, suave, letal. Siguió “Todo el karma”, y “El señor”, donde la Vela nos explica que “te rebelás o te consumís”. Luego, le dedicaron un tema a “Los reyes de los buzones” y pusieron a saltar a todos al ritmo de su “Doble Filo”.

Fue una total redundancia que “el enano” pregunte “¿Cómo la están pasando?”, antes de invitar a subir a escena al ya famoso “Manolo” (Manuel Ferreiro, el asistente general del escenario) que participa de casi todos los shows de la banda, y pone su energía al servicio del público en el clásico “Burbujas” y en “Sigo Creyendo”. Si “Burbujas” es un clásico, ¿qué queda para “Mi Semilla”? Todos se la saben, todos cantan y ríen, y el tema que sigue es “Hoy Tranquilo”, otro tema oscuro, que sirve de pie para “Zafar”, otro éxito rotundo, que uruguayos y tucumanos fundidos en un solo grito. Pasa “Clones”, otro tema de letra fuerte y reflexiva, y llega “Sanar”, que incluye un poema de Miguel Hernández, que resume mucho de lo que representa La Vela Puerca: “Tristes guerras, si no es amor la empresa. Tristes, tristes. Tristes armas, si no son las palabras. Tristes, tristes. Tristes hombres, si no mueren de amores. Tristes, tristes.

Llegó el esperando gritó de “¡Documentos!”, y todos los que conocen y aman a los uruguayos saben que empieza “Vuelan Palos”, el tema del que nace el famoso “vamos la vela…” y en el que es obligación cantar con el alma y el corazón. Luego llega “Por la ciudad”, himno a la amistad y al espíritu de la vela, y de nuevo a cantar y bailar hasta que duela. La Vela Puerca se despide, pero vuelve, porque todavía no tocaron “Jose Sabía” y “Va a escampar”, dos hitasos en los que vale llorar y emocionarse.

Tras dejar el escenario unos minutos nuevamente, los rioplatenses recargan energías para regresar con “Mañana”, y desenfundar “El Profeta” y “El Viejo”, y despedirse al grito de “Saluteee” que, cómo los temas que lo precedieron, es también un clásico y marca registrada.

Pasó así La Vela Puerca por Tucumán. Ofrecieron, como siempre, un show para vivir a flor de piel, con el corazón en la mano, para cantar y bailar y emocionarse, y esperar que vuelvan.

Santiago L. Sibaja Ruggeri

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