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 “Si el ambiente artístico tucumano lo hubiese querido, Guzman no dura un mes, como Lopérfido”

Por: Cecilia Sandoval // Fotos: Gastón Guirao.

Carlos María Alsina es director, dramaturgo, actor, y docente teatral. En su sala teatral “El Pulmón”  lleva a cabo sus obras y seminarios. Su vida personal y profesional se reparte entre Italia y Tucumán desde 1990 y sus obras son representadas en diversas partes del mundo.

CPQV:¿Cómo nace tu compromiso político?
Carlos Alsina: Tiene mucho que ver con el lugar en donde yo hice el secundario que fue el Gymnasium Universitario. La forma de enseñanza, la pedagogía llevaba a los alumnos a reflexionar críticamente, a no ser indiferentes sobre las cosas que nos rodeaban. Yo entré en el 70, imaginate que son años importantes en el país, sucedieron muchas cosas, entonces yo pertenezco a una generación que llegó a la política desde muy joven. A los 13 años yo ya había leído el manifiesto del partido comunista, como había leído un montón de otras cosas, no solamente eso pero para darte una idea de mis inquietudes… Había visto películas que quizás hoy un chico de 20 años ve porque íbamos al teatro, también hacíamos deportes, pero teníamos un compromiso con lo colectivo. La primacía del modo de pensar de la juventud de ese entonces, sea porque eran cristianos, eran marxistas, verdes, rojos, o lo que quieras, siempre era la preocupación por los otros. La colectividad, el país, los pobres. Entonces yo muy joven empecé a inquietarme y a tener curiosidad por las ideas políticas y comencé a militar políticamente con 14 años. Entonces mi ingreso hacia el mundo intelectual y de la praxis fue muy jovencito y creo que su fuente, su origen viene de allí.

CPQV: ¿Y cómo se entrecruza este mundo de lo político y lo teatral?
Carlos Alsina: Son inseparables. Así vos hagas una obra en donde se paseen dos chicas hermosas por el escenario y muestren el cuerpo, eso es político. Este es el problema que a veces no se entiende, se le da el adjetivo de teatro político solamente a un tipo de teatro de denuncia, cuando en realidad todo el teatro es político. La tragedia de Edipo es política, el drama, la farsa, son políticas, porque el teatro no puede no serlo, ya que refleja los conflictos de los seres humanos y los conflictos de los seres humanos son políticos, en la medida en que la tensión trágica que existe no resuelta entre el individuo y lo colectivo nos acompaña desde hace 13.000 años. Está el deseo del individuo, del sujeto y la imposición de lo colectivo. Eso ya es un conflicto político, por lo tanto trágico, por lo tanto irresuelto. Entonces si el teatro es el arte que está relacionado más inmediatamente con la realidad, por omisión o por acción ¿cómo no va a ser político? Es totalmente político.

CPQV: ¿Y vos consideras que lo que hacés es un teatro de denuncia?
Carlos Alsina: A veces sí, yo creo que la palabra es “crítico”, es un teatro no conformista, no come vidrio molido. Trata de hablar por su propia boca y no por boca de otros, por lo tanto trata de filtrar, coloca una lupa a la realidad, un microscopio al alma, no de un modo complaciente, sino de un modo crítico. Entonces desde ese punto de vista, yo no diría que es de denuncia porque a veces no sabría a quién denunciar, pero sí hace ver el descontento, la angustia, de la situación, de tu situación con el mundo. Eso puede ser a través de una sátira, farsa o tragedia, los modos son distintos pero el perfil, el alma de eso es la misma.

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“Si el teatro es el arte que está relacionado más inmediatamente con la realidad, por omisión o por acción ¿cómo no va a ser político? Es totalmente político”
 

CPQV: Cuando te vas a trabajar a Italia, ¿estás relacionado todavía con Tucumán?
Carlos Alsina: Si, a veces me vienen ganas de decirte lamentablemente, porque no deja de ser un dolor Tucumán, es decir, tenemos que reconocer que no estamos bien, que es una sociedad sucia, en todo sentido, literal y metafórico. Nosotros vivimos en la suciedad, entonces las noticias que tengo de Tucumán me preocupan siempre porque yo lo quiero a Tucumán, quiero a mis conciudadanos y a mi país. Y vamos en un declive constante, cada vez peor, yo no sé, no nos pasa solo a nosotros, no hay que ser injustos. Lo veo también en Europa a ese declive, es general. El fenómeno inmigratorio en Europa y en Italia en particular es de una gravedad inusitada, son millones de personas que llegan sin tener para comer, vestirse, no hay trabajo en Europa, las contradicciones sociales explotan, los odios xenófobos explotan. Bueno nosotros no tenemos esos problemas, tenemos otros problemas, pero yo hablo de lo que más me duele, porque es mi origen, es mi raíz la que me duele. Nosotros tenemos todo para estar muy bien, como los australianos por ejemplo, que son pocos, tienen un país lleno de posibilidades, en cambio, nosotros tenemos un país con 40 millones de habitantes nada más, con la extensión que tiene el país, con todas las riquezas y estamos peor que muchos que no tienen nada. Es absurdo. Realmente es absurdo.

CPQV: ¿Por qué decidís llevar a escena “El sueño inmóvil”?
Carlos Alsina: Porque me parece que estamos repitiendo de nuevo, que no hemos aprendido nada. Yo no soy ni Kirchnerista ni tampoco, por supuesto Macrista, pero creo que no son dos posibilidades para el pueblo argentino. Ya lo han demostrado, en los años 90 el proyecto neoliberal, el fracaso, el desmonte de todo lo que había sido la posibilidad del país y el Kirchnerismo ha demostrado su impotencia también para desarrollar este país. Esas no son las alternativas y el pueblo repite. “El Sueño Inmóvil” es una tragedia que reflexiona sobre la repetición, es una lucha entre la memoria y el olvido. Entonces el personaje del olvidado trata de recordar y los otros personajes no recuerdan, y como no recuerdan, no pueden elaborar para no repetir. Quien no recuerda, quien no elabora su propia vida o la vida de su pueblo está condenado a la repetición. Por eso comprender es reconstruir, uno comprende cuando logra unir los fragmentos del pasado, construye su propia historia y ahí es probable que no repita, porque conoce cuáles son los mecanismos que lo llevaron al error, a la tragedia, al equívoco. El problema es cuando no los comprende, se deja llevar por una inercia, por un sentido “común” por lo que dicen otros, porque no coloca un filtro crítico, entonces repite y vamos a repetir y vamos a golpearnos de nuevo. Por eso puse “El sueño inmóvil” porque me parece que estamos repitiendo, porque yo ya lo viví a todo esto. Y no aprendimos nada.

CPQV: En cuanto al Ente de Cultura ¿Cómo te encontrás?
Carlos Alsina: Cercado, no por ellos, porque en realidad son oponentes de vida, yo jamás voy a comulgar con alguien que hizo desaparecer personas ni voy a trabajar con alguien que hizo desaparecer bebés o violó a detenidas, jamás. Pero sí porque en general el ambiente artístico de Tucumán no lo ve. Esto es lo más preocupante. No le parece importante. Hace un poco más de un mes atrás tuvo que renunciar Lopérfido porque dijo que no eran 30.0000 los desaparecidos, y el ambiente porteño, teatral, musical, se movilizó y lo hizo renunciar. Nosotros tenemos hace 12 años a un tipo que fue cómplice de un proyecto de impunidad que era el proyecto de Bussi. Si el ambiente artístico tucumano lo hubiese querido, Guzman no dura un mes, como Lopérfido. A Guzman lo salva Miguel Ángel Estrella, mira qué paradójico y después el señor se recicla, se acomoda. Ahora resulta que habla de derechos humanos, y permanece ahí, saltando de gobierno en gobierno y esto es permitido, bueno esto es algo común en las instituciones pero el límite está en el genocidio. Yo no digo que Guzman sea un genocida, personalmente no lo ataco a él, pero es lo que significa que el este ahí. Los alemanes se avergüenzan cuando le hablan de la segunda guerra mundial y del genocidio del holocausto, se avergüenzan de que ellos hayan sido cómplices como pueblo de esa masacre. Para nosotros es como si no hubiera pasado nada, no para todos, pero para la inmensa mayoría eso no tiene significación y nadie dice que las cosas no se puedan repetir para mal si no se sacan las conclusiones de las cosas. Entonces yo no digo que hay que hacer una cacería de brujas, las personas se pueden equivocar, bastaría que Guzman aceptara el error cometido, hiciera una rectificación pública de su rol de apoyo al Bussismo en ese momento y creo que se liberaría al menos de esa carga que lo acompaña. Pero al no haber rectificación pública, se legitima algo que éticamente no puede ser soportado hoy, no puede ser que el principal dirigente de la Cultura tucumana haya sido el colaborador político de un genocida. Entonces ¿cuál es la responsabilidad que tenemos? Es no olvidar, esta es nuestra tarea, en cambio la comunidad artística tucumana, se acomodó también, dejo pasar.

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CPQV: ¿Cuál crees que es el rol del teatro hoy?
Carlos Alsina: El rol del teatro es mover con, conmover. Sea por inteligencia, sea por el sentimiento, o por ambas cosas. Yo creo que el teatro es una especie de movilizador crítico de tu momento en la vida. Yo tengo la esperanza, de que el espectador que viene a ver mis obras se vaya con una inquietud, se vaya movilizado, desequilibrado en el buen sentido de la palabra, que no salga igual que como entró, que se vaya y que esa espinita lo haga pensar, se quede, sea en el corazón, en la cabeza, donde quiera, pero que quede y le sirva de alguna manera para una reflexión propia, que será compartida o no compartida pero que de alguna manera, algo se movió. Yo creo que ese es el rol del teatro. Hacer visible lo invisible.

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