“Escala de Beaufort” de Julián Miana

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Tuve que googlear que es la “Escala de Beaufort” para terminar de comprender “Escala de Beaufort” de Julián Miana. La intensidad del relato, que oscila entre la prosa y la poesía, me obligó a llevarme puesto el libro en una noche.

Pienso -antes y durante- que conozco a Julián, a Tucumán, al departamento de la calle Junín que está rodeado por cables, y a las máquinas BobCat de las que se queja; ahora los conozco mejor a todos, principalmente a él, que les gritó todo lo que se desesperaba por gritarles.

“Escala de Beaufort” es una ventana al Tucumán convulsionado de estos años, y del que somos víctimas y victimarios. Es díficil poner un freno y escribir sobre lo que vemos, lo que nos rodea y lo que nos pasa, en tiempos donde parece que escribir pasó de moda pero estamos escribiendo todo el tiempo.

“Tucumán no deja de ser una depresión geográfica. Y como dicen los mejores diagnósticos patologizantes, la depresión es una enfermedad y a la enfermedad hay que combatirla. Por eso, matamos a la ciudad de a poco. Por eso la abandonamos y dejamos que la geografía se ocupe del resto”, sentencia Miana en “Escala de Beaufort”, y creo que el diagnóstico del diagnóstico es por demás acertado.

Podemos ver una parte de esta provincia a través de este libro. Julián hoy no vive encerrado en la calle Junín; sigue atormentado, pero los tormentos hoy son otros. Se que va a escribir sobre esos nuevos tormentos, y se que tengo ganas de leerlos y que nos va a servir para seguir mirando a Tucumán y a nosotros mismos.

 

Santiago L. Sibaja Ruggeri

 

 

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