Por: Lic. Cecilia Sandoval // Fotos: María José Valdez.

Beatriz Lábatte -más conocida como “La Maestra” por sus estudiantes de danza y teatro- es docente universitaria en la carrera Licenciatura en Teatro y profesora de danza en “El Estudio”. Además, cuenta con una amplia trayectoria como bailarina, actriz, coreógrafa, investigadora y directora. Recientemente presentó su libro “Racionalidad técnica y cuerpo danzante. Devenires escénicos-teatrales” en Buenos Aires y en Tucumán.

CPQV:¿Cómo fueron tus comienzos en la danza?

Mi primer acercamiento a la danza se dio durante mi adolescencia, alrededor de mis trece o catorce años. Empecé tomando clases en la Universidad en los cursos abiertos que estaban a cargo de la profesora Elba Castría. Si bien no existía aún la carrera de Danza en la Universidad Nacional de Tucumán, ya desde el año 1961, con la inauguración del Primer Curso de Divulgación de la Danza Moderna -creado en el ámbito de las actividades de extensión de la UNT- la profesora Castría llevaba adelante diversas actividades con la intención de hacer conocer y difundir la danza moderna para instalarla en el campo cultural tucumano, ya que no había aquí, por entonces, un movimiento de danza contemporánea (moderna se decía en ese momento). Ella fue la precursora. Formada en Buenos Aires, con destacados maestros, Elba Castría regresó a Tucumán en el año 1956 y, a partir de ese año, trabajó incesantemente para lograr un desarrollo artístico, institucional y académico de la danza moderna en Tucumán. Finalmente, en el año 1988, se aprobó la Carrera Universitaria de Danza Contemporánea de la UNT, cuando la danza llevaba ya 27 años de vida universitaria, podríamos decir. Creo imprescindible nombrar a Elba Castría y reconocer que se trata de un proceso que comenzó con ella, y a fines de la década de 1950. Antes de ingresar a la carrera, yo asistí a esos cursos libres y abiertos, que no tenían, en ese momento, las características de una educación académica. Había también un Grupo de Danza Moderna al que me integré, como bailarina. Un tiempo después, trabajé con Elba como su asistente y participé en la formulación del plan de estudios para la carrera universitaria.

CPQV: ¿Cómo fue la transición de bailarina a profesora?

La verdad es que a mí siempre me atrajo mucho, primero más oscuramente y pronto con mucha claridad, la idea de la docencia. Me encantaba bailar también. Además de trabajar con la profesora Elba Castría yo solía pasar las vacaciones de julio y las vacaciones de verano tomando clases y cursos con diferentes maestros de danza en Buenos Aires y en algunos casos en Rosario. Era algo que me gustaba mucho y trataba de hacerlo siempre. Pero en seguida supe que lo que yo quería era la docencia y que bailar, es decir, la vida escénica, era parte de la formación necesaria, además de las clases, para ser docente. Así que siendo bailarina empecé a trabajar como ayudante de la profesora Castría, siendo muy joven, y ahí comenzó también el ejercicio de la docencia. Supe, ya en ese momento, que ese era el espacio que yo quería para siempre. Después me enamoré mucho también de la coreografía y de la dirección, y estuve haciendo eso por un tiempo. Entre 1981 y 2004. Es decir, por 23 años estuve dirigiendo y haciendo coreografías pero todo lo fui dejando, dejé de bailar, dejé de hacer coreografías, dejé de dirigir, me dediqué a la investigación teórica, hice una carrera de posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras, pero nunca dejé de dar clases. Fue como un paso natural que yo di muy pronto y muy pronto empezó a convivir en mí el espacio de la formación y la vida escénica, con el espacio de la docencia. Después poco a poco fui haciendo una carrera académica, concursando los cargos y manteniendo mi actividad docente por fuera de la Universidad también, abrí mi primer estudio de danza en 1981 y hasta ahora nunca dejé de sostener un espacio privado para la danza. Son muchos, muchos años.

CPQV: ¿Y El Estudio?

Y, El Estudio fue creado así, con esa denominación, en el año 1997, es decir, hace veinte años. Pero estamos en esa hermosa casa de la calle Córdoba 1020 desde el año 1994. Antes, a partir de 1981, di clases en diferentes espacios y bajo distintas denominaciones, pero El Estudio, como tal, comenzó a funcionar en 1997 y actualmente lo cogestiono con Ana Teitelbaum, sostenemos juntas ese espacio.

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CPQV: ¿En ese camino de la danza y lo escénico te encontras con el teatro?

No, en realidad, el teatro fue mi primer contacto con lo escénico. Cuando yo era chica y vivía con mi familia en Famaillá -segunda mitad de la década de 1960 aproximadamente- había una importante actividad teatral en las municipalidades tucumanas. Se trataba de un plan de promoción del Consejo Provincial de Difusión Cultural – Ente Cultural autárquico que había sido creado en 1958 y fue cerrado por la dictadura en 1977- ese plan incluía el dictado de cursos de preparación teatral y la formación de elencos. La actividad estaba a cargo de directores de teatro que viajaban regularmente desde San Miguel a las otras municipalidades a promover la actividad teatral. Hablo de maestros, por ejemplo, Oscar Quiroga trabajaba en Lules –creo- y en Famaillá, Hugo Gramajo –padre- y así en distintas localidades. Fijate que en el año 1969 se realizó la Primera Muestra Provincial de Teatro en Simoca y participaron grupos de 9 localidades diferentes, con sus puestas: Bella Vista, Famaillá, Monteros, Aguilares, Lules, Tafí Viejo, entre otras. Además, el Teatro Estable de Tucumán, Nuestro Teatro y el Teatro Universitario participaban como elencos invitados. Eran tiempos de mucha presencia de lo teatral y diferentes maestros se ocupaban de promover esa actividad a través de clases, ensayos, presentaciones, etc. Como te decía, el genio de Hugo Gramajo estuvo trabajando en Famaillá y mi hermano mayor participaba de todas las actividades que él promovía, entonces nosotros íbamos a ver las obras siempre. Y yo, la verdad es que adoraba eso, me encantaba. Y después aquí, en San Miguel, a través de “Nuestro Teatro”, mi hermano vino a trabajar con Oscar Quiroga y con Rosita Ávila y yo también empecé a trabajar con ellos haciendo coreografías para obras infantiles. Es como que se fueron amasando juntos, la danza y el teatro. Siempre hice las dos cosas, aunque mi trabajo fuerte como actriz, fue entre el año 1981 y 1991 con el grupo “Propuesta” que integraba junto a Oscar Németh, Bernardo Brunetti, Sergio Aguilar, Jorge Sarmiento y Ricardo Sobral. Fueron diez años de hacer teatro en la calle, teatro para niños, teatro de sala, teatro experimental en lugares no convencionales, es decir, mi vida teatral incluye esos años de vida escénica como actriz, la formación con diferentes maestros, la gestión, principalmente en el ámbito del Instituto Nacional de Teatro, y estoy en la carrera de Teatro, como docente, desde los comienzos de la misma. Entré como ayudante estudiantil, por concurso, y después fui haciendo la carrera docente, hoy soy Profesora Adjunta a cargo de dos Cátedras de Técnica Corporal.

CPQV: ¿Como ves el estado de la danza en Tucumán hoy?

La danza tiene un campo institucional muy fuerte aquí en Tucumán, sobre todo tratándose de una provincia pequeña y alejada de los centros de producción artística más fuertes. Tucumán tiene Escuela de Danza de la Provincia desde 1952 y Ballet Estable de la Provincia desde 1959. Es un cuerpo con mucho prestigio en el país, grandísimas bailarinas y bailarines trabajaron ahí, se formaron ahí e hicieron una escuela de ballet muy fuerte en nuestra ciudad, o sea que hay un campo institucional y artístico potente y tradicional para la danza académica. Hay, como dijimos antes, una Carrera Universitaria de Danza Contemporánea forjada también a lo largo de muchos años de trabajo y de presencia de esa forma de danza en la capital tucumana. A lo que se suma el Ballet Contemporáneo de la Provincia, creado entre los años 2000 y 2001 por Ricardo Salim, quien estaba al frente de lo que en ese momento era la Secretaría de Cultura de la Provincia, no era todavía Ente Cultural. Ricardo me llamó para manifestarme su intención de crear un grupo oficial de danza contemporánea y me propuso trabajar en eso. Así es que participé en ese proceso desempeñándome como directora, maestra y coreógrafa de lo que se denominó Grupo de Danza Contemporánea de la Provincia hasta fines del año 2003, cuando presenté mi renuncia. Ese espacio siguió funcionando en el marco del Ente Cultural y pasó a llamarse Ballet Contemporáneo de la Provincia. Se suma así un ámbito más a esa trama institucional-oficial muy poderosa que tiene la danza en Tucumán. O sea que podríamos reconocer, en este sentido, la existencia de políticas oficiales que propiciaron la creación de esos espacios y que los sostienen, pero se podría considerar, tal vez, que no hay un equivalente en la producción escénica específica de danza, es decir un equivalente a ese soporte institucional. Hay muy poca danza de autor, muy poca escena de danza en Tucumán, no hablo de los cuerpos Estables oficiales, sino por fuera de esos espacios, en el área de la escena independiente, por año se pueden contabilizar muy poquitas obras de danza en la cartelera tucumana. En este año, hasta ahora, creo que se estrenó una obra de danza, mientras que en teatro no nos alcanzan los fines de semana para ver la cantidad de obras que se estrenan.

CPQV:¿No hay grupos que se formen en la facultad como pasa en teatro?

Y no, no pasa. Si uno ve el campo de la escena teatral en Tucumán, más del 95% de lo que se hace, está hecho con participación de gente que pasó por la Licenciatura en Teatro; y nuestros egresados, nuestros estudiantes, cubren muchas aéreas, hacen teatro experimental, teatro popular, integran el Teatro Estable de la Provincia, hacen gestión cultural, dirigen, actúan, hacen cine, títeres, sostienen salas teatrales, son bailarines. En el Ballet Contemporáneo de la Provincia hay gente que se formó en la carrera de Teatro primero, y por fuera del Ballet oficial también hay gente de teatro que se enamora de la danza y enfoca su vida escénica en esa dirección. Me parece que una virtud que tiene la Licenciatura en Teatro es la de estimular diferentes potencialidades en los estudiantes. Asumiendo todas las observaciones que se puedan hacer, las críticas y aun señalando debilidades e inconvenientes, creo que es indiscutible que el trabajo que se hace dentro de la Carrera de Teatro promueve y estimula la creación, que los estudiantes se forman también en la decisión del “poder hacer” y eso, creo, es fundamental y fundante.

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CPQV: Hablemos sobre el libro “Racionalidad técnica y cuerpo danzante. Devenires escénico teatrales” que presentaste hace poco en Buenos Aires.

El libro es una alegría enorme porque en mi recorrido yo tomé mucho el gusto por la investigación teórica. Como te decía antes, después de egresar de la Carrera de Danza, hice una Maestría en Docencia Superior Universitaria y soy parte de un proyecto de investigación en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT desde hace quince años. Ahí empecé a escribir y a publicar bajo la dirección de la Dra. Susana Maidana. Y el año pasado Jorge Dubatti que es Director del Instituto de Artes del Espectáculo de la UBA, me llamó para proponerme la publicación, en un solo volumen, de mis escritos sobre teatro y danza, y la verdad es que me dio mucha alegría, a la vez que mucho temor, esos sentimientos encontrados, pero me puse a trabajar en eso con él y finalmente el libro acaba de ser publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA a través del Instituto de Artes del Espectáculo. Reúne artículos que yo escribí entre 2006 y 2015 y es interesante de pronto verlos a todos juntos porque es muy diverso lo que hay ahí. Me parece que da cuenta de una cierta territorialidad, de una manera de ser de lo teatral propia de nuestra realidad, aquí en Tucumán uno suele hacer un poco de todo. Es como si fuera difícil en este ámbito, en este territorio teatral nuestro, hacer una sola cosa y sostenerte ahí. Me parece que los artículos todos juntos dan esa idea y hay de todo: estudios sobre las obras de algunos de nuestros hacedores teatrales, otros sobre personalidades históricas por las que me interesé, particularmente y en diferentes momentos, como Artaud o Isadora, y hay también artículos que dan cuenta de formas de pensar y de abordar los campos de las técnicas escénicas, se ha incluido una investigación sobre teatro danza que realicé con subsidio del Instituto Nacional del Teatro, la que fue publicada por el mismo INT en el 2006 y que Jorge Dubatti quería que fuera parte de esta publicación también. Y es así, como una miscelánea, pero estoy muy contenta con esto. A la presentación del libro en Buenos Aires vino gente muy querida, ex estudiantes de nuestra Licenciatura en Teatro que viven allá, y a muchos de los cuales no veía desde hace años, también vinieron otros que se fueron recientemente, tuve la compañía amorosa de mi hija, mi familia, docentes compañeros de la Facultad, ex compañeras de mis tiempos como Jurado en el Instituto Nacional del Teatro, maestros a los que admiro profundamente, y que estuvieran todos ahí fue muy hermoso, muy emocionante, era una mezcla de afectos y de tiempos distintos.

CPQV¿Al libro se lo puede conseguir acá?

En eso estamos trabajando, ya que hay que adecuarse a las políticas de distribución de la Universidad de Buenos Aires. El libro se vende muy barato porque está editado por la UBA y además está subsidiado por esa institución, entonces cuesta menos que una fotocopia y es una edición muy linda. Yo quiero ir por las provincias presentándolo, por ahora tengo en vista presentarlo en Tandil, en el marco del Congreso Internacional de Artes Escénicas y en Santa Fe durante el Festival Argentino de Artes Escénicas. Es posible que lo presentemos también en Rosario. Se trata un poco de “militar” el libro, como dice Dubatti, en el sentido de ocuparse también de ese otro trabajo, de presentarlo, tratar de interesar a la gente porque si no es así, los libros duermen, es decir, no hay un interés de mercado por lo que nosotros hacemos, entonces es necesario, además de escribir y publicar, militar. Aquí en Tucumán, el libro se presentó en el Teatro Alberdi, en el marco de un evento organizado por la Fundación Cultural Fase que incluyó la presencia de Jorge Dubatti quien además de participar en la presentación del libro, dictó un seminario gratuito. Fue muy intenso y emotivo. Y se vendieron todos los ejemplares que trajimos, así que a raíz de esto, solicité más ejemplares que momentáneamente se los puede adquirir en El Estudio -Córdoba 1020-.

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