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Julieta Daga es actriz, directora y docente teatral. Investigadora incesante de la técnica Clown y Bufón, ha participado en diferentes festivales de teatro nacionales e internaciones, recibiendo numerosos premios y distinciones. Protagonizando a diferentes personajes, tanto en teatro como televisión, Julieta se reafirma en toda su versatilidad artística: le roba risas a los espectadores desde el humor, en trabajos como Bufón, o con Las Pérez Correa, y luego los lleva por lugares muy dramáticos, como con su papel en la serie televisiva cordobesa La Purga.
CPQV: Sos reconocida comouna de las actrices más prolíficas del ambiente, tanto del teatro como de la televisión, y sin embargo son dos tipos de trabajos muy distintos: ¿en cuál de estos dos ámbitos te sentís más cómoda o disfrutas más y por qué?

JD: Ambos ámbitos son hermosos y me siento cómoda, son muy distintos pero el actor siempre es el mismo, son distintos campos de exploración. Me apasiona investigarme en la televisión y el cine, son otras calidades interpretativas. Son lugares también muy míos, de mucha mística y magia, es sorprendente lo que podes hacer y lo que capta la cámara. No podría decirte que me gusta más una cosa que la otra. Por otra parte con el teatro tenemos el contacto directo y vivo con el espectador, esa adrenalina no se compara con nada…es como bailar frente al león, tenés ahí nomas la respuesta… Son calidades de actuación diferente, yo en teatro trabajo muy expresionistamente, con el bufón ni hablar. En cine y tv tenés que bajar 10 cambios, es muy distinto. Me pone en distinta sintonía y ese ejercicio exige  de una acrobacia en los registros emocionales y corporales muy atractiva , me apasionan ambas cosas..

 

CPQV: En una entrevista afirmabas: “Yo decía que no quería ser actriz, como mis padres, ni docente. Hasta que conocí a Lisandro (Selva)”. ¿Por qué no querías ser eso en lo que te convertiste hoy, y cómo fuiste transitando ese camino hasta lograrlo?

JD: Bueno, supongo que por transgredir lo que viene desde la casa, como todo adolescente, que no quiere parecerse a los padres, nada más. Además me iba muy bien en química y creía que me podría desarrollar como ingeniera química. Hasta que me di cuenta que solo me salía, pero no me apasionaba. Luego el teatro fue llenándome todos los espacios y dando las respuestas de la vida que necesitaba y necesito. Empecé con Lisandro a trabajar desde muy chica, me dio un protagónico en una de las obras que el proponía cada año: “La Mirandolina” de Goldoni. Proponía dos por año, con sus alumnos, a público y en salas de la Ciudad. Y desde ahí en mas no paré, el me entregó la confianza y me enseñó a ser una obrera del teatro. En ese grupo hacíamos desde la escenografía, la difusión, limpiábamos nuestro espacio y desarrollamos una disciplina y ética del trabajo que me marcó para siempre. Luego seguí la carrera de Profesora en Técnicas Teatrales en Córdoba y de Actuación en la Escuela del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, las dos escuelas fueron sugeridas por Lisandro, y guardaban la misma línea de entrenamiento y disciplina que él nos convidó siempre. Luego sigo estudiando, actualmente estoy entrenando con Gabriel Chame Buendía, mi maestro todo el año. Pero si analizo mis comienzos profundamente no es casualidad que la primera obra que protagonicé en mi vida fuera de Comedia del Arte y que la primera obra que vi de chica,  de la que tengo memoria sea Mokimpot, una obra alemana que hacia mi papá con Chete Cabaglaitto en el Goethe donde el protagonista era un payaso….cosa de locos.

 

CPQV: Bufón es una obra que nos habla, entre otras cosas, sobre el teatro mismo ¿Qué es para vos el teatro?

JD: Para mí el teatro es la manera que tenemos los artistas para construir un mundo mejor, el que queremos, donde nos pensamos y somos lo mejor que queremos ser, volcamos nuestras pasiones, nuestras frustraciones y proyectamos un futuro, donde hacemos que la vida sea poesía. “La fortaleza de humo y de cristal” como dice Bufón. Usamos los artificios que nos ofrece ese maravilloso sistema que inventamos y jugamos a ser dios por un ratito… creando a un  hombre y a un  mundo para ser mejores, más bellos y más buenos.

 

CPQV: ¿Qué tienen para vos el clown y el bufón que te llevan a elegirlo por sobre otras formas de hacer teatro?

JD: Los elijo porque tienen el peso de los mitos, del rito, de la necesidad del hombre de mirarse a los ojos y encontrarse, de conmover, reír y llorar. Tienen la maravillosa capacidad de empatizar con lo más profundo y lo más vulgar, lo más elevado y lo más bajo, habla por boca de un bufón la historia del oprimido, de las injusticias y del que no le teme a la muerte, habla por boca de un bufón y un payaso el que sabe reírse de sí mismo, el que le falta el respeto a la solemnidad y sabe tomarse el pelo, por eso puede tomarnos el pelo a todos…Los payasos y bufones son los más sensibles filósofos, humanistas de los personajes que el teatro me a convidado… me hacen bien y siento que a la gente también… por eso les agradezco todo lo que soy y me ofrezco como vehículo para que hablen a través de mi. Entreno buscando que sean en mí para que hable el pueblo.

 

CPQV: “Las Pérez Correa” son reconocidas como un dúo que ha logrado fusionar el clown con un humor político ácido e irónico. ¿Dónde crees que está lo político en el teatro? ¿Por qué abordar el humor de una manera política dentro del teatro?

JD: El teatro ya es político, no es necesario ser panfletario ni declaradamente partidario para que el teatro sea político. Lo es porque viene a romper y proponer nuevos paradigmas, y si no rompe también es político porque elige no hacerlo y eso también es una posición. Lo político está desde la forma en que encaras el trabajo, la elección de los materiales, el entrenamiento del actor, hasta la forma en que das sala. Siempre es político. Con las Pérez Correa abordamos el humor y la política porque es lo que nos conmueve, nos gusta reírnos de nuestras decisiones, de la de nuestro pueblo, revisar con humor los aciertos y desaciertos, jugar con las tristezas y las alegrías de nuestro camino como sociedad, porque el humor es el mejor vehículo de la crítica, descomprime y podemos decir las cosas más dolorosas desde un lugar más luminoso, no menos pesado ni doloroso, a veces todo lo contrario, pero se dialoga mejor desde allí… Así como los perros muestran los dientes para pelear, las personas deberíamos usar mas los dientes también para enfrentarnos, riendo en principio. A veces se asocia la risa a lo liviano,  lo poco reflexionado y es todo lo contrario. Parece que si te reís no estás tomando las cosas en serio, pero nadie puede reírse de algo que no entiende, entonces la reflexión está presente. Está bien que podemos reírnos de bobadas, pero eso significa que la bobada forma parte de nosotros. El segundo paso sería pensar por qué somos tan bobos, y ahí sigue la cosa. Seguimos pensándonos. Con las Pérez Correa nos reímos de nosotras mismas, siendo estrictas con la humanidad, nos reímos de nuestra desgracia… “que suerte pa la desgracia” diría Pepe Biondi. Nosotras pensamos que con humor podemos transformar las cosas, la solemnidad no conduce a lugares blandos y a nosotras nos gusta llegar al corazón, de las cosas y de la gente, por eso abrazamos la idea de dialogar con el amor y para eso primero hay que sonreír al menos. Y ¿por qué en el teatro? Porque es el mundo que nos inventamos, donde somos dios, donde podemos transformar y mover del lugar, donde llevamos a cabo el ritual en que creemos, el del encuentro alrededor del fuego.

 

CPQV: Por último, has visitado varias veces nuestra provincia, tanto para dar seminarios de formación como para compartir con nosotros tus trabajos artísticos. ¿Qué opinas del hacedor teatral tucumano y de nuestro teatro local?

JD: El teatro tucumano es muy bueno, tiene  grandes producciones con rigor artístico y búsquedas muy auténticas, muy locales, yo aplaudo eso. Formando a payasos aquí en Tucumán valoro que conserven su color y su discurso, eso es oro en polvo. Hoy cuando todos miran a Buenos Aires o a Europa, cultivar un lenguaje local, propio, lleno de historia e identidad, es garantía de buen camino para un buen teatro. Me gusta mucho lo que se produce en Tucumán y los actores que tienen. Tienen escuelas y universidad, eso habla de un pueblo ocupado en la cultura y de artistas que defienden el hacer, inquietos siempre, perfeccionándose…los aplaudo. Me gusta Tucumán y los tucumanos.

 

Con esa picardía característica en su sonrisa, y la mirada llena de teatro, la actriz visitará Tucumán los próximos días. De la mano de Ulmus Gestión Cultural la comunidad teatral tucumana podrá participar de un seminario imperdible: la técnica del Clown, de la mano de Julieta Daga, pudiendo compartir e intercambiar experiencias con la actriz cordobesa.

 

 

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