“El teatro es una cuestión social en todo sentido”

 

 

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Por: Tatiana Luján Valdez // Foto: Facebook: David Piccotto

 

 

 

David Oscar Piccotto es un reconocido teatrista cordobés. Integra el colectivo teatral “Medianoches payasas” y ha impartido numerosos talleres relacionados a la “Técnica e Investigación del clown”.Es Licenciado en Producción y Gestión Teatral ,se desempeña como docente en las cátedras de Actuación IV ,Practica Docente I y Producción Artística del Profesorado de Teatro Roberto Arlt de la Universidad Provincial de Córdoba.

A fines del mes de Abril visitó Tucumán con toda su frescura cordobesa, para dar un seminario de clown. A su encuentro fuimos pues, luego de una intensa tarde de trabajo, en donde Piccotto cerraba esa jornada del seminario casi como en una postal otoñal: Sentado en el centro del patio interno del MUNT, rodeado por el color sepia del atardecer, y los árboles que envuelven ese jardín. Pero por sobre todo esa postal lo rodeaba de miradas: gestos de alumnos que mostraban infinito interés, y más placer aún, de poder aprender, y de estar allí, intercambiando con otros aprendices y este maestro cordobés.

 

 

CPQV: ¿Qué es lo que te conmueve del clown que te lleva a elegirlo por sobre otras formas de teatro?

DCP: Me gusta mucho el trabajo con el actor payaso. Verlo ahí, en la transformación, mientras yo en el lugar del orientador los voy guiando por determinados lugares para que se desbloqueen, me parece un proceso muy enriquecedor. Supera hasta la técnica del clown. Hay algo de trabajar con el cuerpo del actor que es súper interesante. Es lo que me apasiona: relajarlos, desestructurarlos, ayudarlos a desaprender. Hacerlos desaprender lo aprendido para que vean que hay otras cosas que tienen que tocar para poder ampliar su conocimiento actoral. De cualquier manera no son sólo actores los que se acercan a aprender, muchas veces tenemos gente que no se dedica prefosionalmente a eso y es enriquecedor. Los que no son actores le aportan al grupo una fluidez y frescura que la mayoría de los actores perdieron con el estudio de la técnica de actuación.

 

CPQV: En otra entrevista afirmabas que “el teatro es necesario porque conmueve”. Sabemos a demás que llevas tus obras a barrios y a las calles. ¿Vos crees que el teatro tenga una función social?

DCP: Sí, es importante ampliar el alcance del teatro, no sólo llegar a las salas independientes sino también llevarlo a la calle. Que la gente vea más teatro, y que no se queden sólo con el teatro oficial. Por un lado están esas obras que se presentan salas, que hacen diez funciones y son súper Snob y Under, pero por otro lado también existe otro tipo de teatro, y hay obras que dan mil funciones y han recorrido todos los pueblos de la Argentina. Es importante saber que existen esos espacios de teatro en la calle, y si uno consume sólo uno se está cerrando a lo otro. Hay que abrir puertas. Es lo mismo que me pasa cuando entreno a los Clown, yo me pongo como tarea abrir esa puerta, uno tiene que estar y saber que existe la calle. Ahora, por ejemplo, estamos haciendo allá en córdoba “Esta noche hay corso”, y es todo un trabajo estar en la calle, se maneja otra energía. Entonces sí, el teatro es una cuestión social en todo sentido, hasta con los mismos compañeros, colegas. Mientras mas se amplía mejor va. No hay que sectorizar el arte. A veces me pasa que me dicen “vos sos payaso”, y no, yo hago teatro. El payaso me da de comer, me dio muchas alegrías y mucha satisfacción, pero también hay otro teatro, y no quiero quedarme sólo con eso.

 

CPQV: También afirmaste que aprendiste mucho mas con teatristas independientes que en las escuelas de teatro. ¿A qué crees que se deba esto?

DCP: Creo que por que con un compañero aprendes desde el amor. Yo aprendí muchísimo de mis compañeros que van a trabajar en las calles, que si lo hacen por dinero, pero que el sentido del trabajo va por otro lado. Creo que todos los actores deberíamos pasar por la experiencia de trabajar en la calle, porque te da otras herramientas. En las escuelas si, uno aprende, pero el amor y la constancia que tienen los artistas con los que he trabajado y trabajo aún hoy es increíble: se trabaja 24 horas, no parás un segundo entre los ensayos, los proyectos, armar festivales para convocar gente… Además generás distintos grupos para no estructurarte siempre en la misma gente. Los libros son buenos, pero yo siempre los leo desde la experiencia, desde lo que he vivido.

 

CPQV: ¿Están produciendo algo ahora?

DCP: Y… en realidad yo me quería dedicar a la actuación. De golpe empecé a dirigir y eso me llevo conocer más lugares. Empecé a ser reconocido y cuando uno es artista lo que más quiere es ser reconocido. Nos fue muy bien con las obras que hicimos así que el proceso creativo se puso más lento, pero ahora tengo que ponerme a trabajar en algunos proyectos que tengo. No es tan fácil, yo soy de los que se toma su tiempo. Cuando uno es joven hace muchas cosas simultáneas pero ahora uno tiene más tiempo para analizar y decidir. Tengo un grupo con el que estamos haciendo una obra que se llama “Las tres hermanas”. Hace 5 años que estamos presentando esta obra que funciona muy bien y ahora con ese mismo grupo estamos viendo que hacer. Está la idea…

 

CPQV: ¿De qué disfrutás más, de dirigir o de actuar?

DCP: Es raro. Como actor sufría mucho, yo no sé si era porque iba a ser director y había algo que daba incomodidad. De casualidad terminé dirigiendo y me encontré en lugares muy interesantes y me relajé. Disfruté. También tiene que ver con el reconocimiento que empecé a tener. Sé que no voy a ser millonario haciendo esto. Si me preguntas: “¿cuál es mi deseo?”, antes hubiera respondido poder vivir de esto que me gusta; ahora mi deseo es poder recorrer, a mi trabajo llevarlo y difundirlo a través de mis clases y mis obras. Lo que mas me gusta es conocer lugares y que venga gente a ver mi trabajo. Tucumán me encanta, apareció en mi como de casualidad también y encontré una ciudad súper interesante con la cuestión teatral.

 

CPQV: En el trabajo que hicieron durante el seminario ¿qué pudiste ver de los actores tucumanos?

DCP: Yo me sorprendí de Tucumán. Gratamente. Tiene un gran capacidad pero le falta que explote, moverse más, recorrer más. Hay buenos actores. Tienen una escuela de teatro grande y con mucha gente, te das cuenta cuando venís a dar un seminario y hay muchos interesados. Tienen que ver la forma de que el teatro tucumano salga más digamos. Tienen que mostrarse más, no sé cómo decirlo… ¡Saltar!

 

CPQV: Y al Teatro cordobés ¿cómo lo ves ahora?

DCP: El Teatro Cordobés tuvo como un auge, pero el cambio político también implicó un cambio cultural y todos los que hacíamos teatro dijimos: “Bueno, ¿ahora para dónde vamos?” Más allá de las ideologías políticas a los actores se nos frenaron muchas cosas donde estábamos muy bien, y si bien Córdoba tiene muchas producciones, llevarlas a cabo es complejo porque el Estado no aporta mucho. Hay que pelar mucho con el estado: el nacional, el provincial y el municipal. Entonces Córdoba queda muy bien parado en el teatro, pero es mas por el trabajo y la gestión de los grupos independientes que por el apoyo del estado. Yo creo que va en un buen proceso, es reconocido por sus escuelas y todo, que son tres y que producen también. Lo bueno de la provincia en estos últimos años es que dejó de mirar tanto a Buenos Aires como meta y empezó a producir. Me parece que por ese lado estamos en un buen proceso. Pero es cierto que con el cambio de gobierno se cortó algo que venía funcionando. Hay que rever como hacer teatro en un país donde la gente no tiene plata para ir al teatro.

 

CPQV: En estos tiempos de crisis que estamos viviendo ¿cuáles crees que es el lugar que tiene que ocupar el teatro?

DCP: Es complejo. Me parece que hay que revisarse. En muchos casos las entradas se empezaron a hacer a la gorra para que la gente pueda poner lo que tenga. Igual nos ha ido bien, a veces va más gente y la remuneración a la gorra termina siendo igual. Pero es un proceso. Espero que se acomoden las cosas para poder empezar a producir sin pensar tanto en esa parte económica. Pero tenemos que ver cómo encontrarle la vuelta para salir adelante, como uno siempre encuentra la vuelta para salir airoso de todo. En Córdoba muchos Centros Culturales están vaciados. La otra vez estábamos ensayando en uno y nos sacaron y es un centro cultural en el que encima no se está haciendo nada. Son todos empleados públicos… y bueno, como pasa en todos lados. Se está haciendo un vaciamiento a la cultura.  Y el problema es que los artistas nos quejamos, hacemos acciones de visibilización, pero los que tienen que reclamar son el pueblo. Y el pueblo está ocupado peleando por otras cosas. La gente tiene que darse cuenta que necesita arte para seguir estando vivos, digamos…

 

 

Para cuando cerramos la entrevista, todos los participantes del seminario ya habían partido. Mientras Piccotto hablaba con Colirio ellos se quedaron rondando por el espacio, como quien no quiere separarse de esa energía que transmite el clown cordobés. Y con la misma sensación nos fuimos nosotros, despidiéndonos de David entre risas y charlas, pensando en que ojala en otro momento pueda volver. Tucumán lo espera, por que –tal y como él lo reclama del teatro- es de esas provincias que siempre abre las puertas.

 

 

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