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El Cuarteto de Todos

El Cuarteto de Nos es una banda indescifrable si las hay: en su repertorio, se intercalan temas alegres e irónicos, que apelan a rimas que rozan la extravagancia, con temas oscuros, sombríos y reflexivos, que apuntan a tocar fibras muy sensibles y coquetean con la más profunda depresión y tristeza.

Los uruguayos llegaron a Tucumán para presentar su último disco, “Habla tu espejo”, la noche del viernes 8 de mayo, en el Club Floresta. El marco supera ampliamente al de sus últimas presentaciones en la provincia, y el frío otoñal parece generar el ambiente ideal para conocer in situ al sucesor de la exitosa trilogía “Raro – Bipolar – Porfiado”, que los catapultó a la cima del rock de habla hispana, y dejó una batería de éxitos.

Cerca de las 1 de la mañana, los liderados por Roberto Musso pisaron el escenario para comenzar su show con “El aprendiz”, desde su flamante disco. Los tucumanos demostraron estar ‘al día’ con el mismo, y fueron premiados con “Ya no se qué hacer conmigo” y “El hijo de Hernández”.

El Cuarteto se presenta avasallante, y no hay respiro entre las primeras canciones: así, de corrido, el bajista Santiago Tavella le pone su voz a “Enamorado Tuyo”, para dar lugar a “Habla tu espejo”, donde nos muestran esas faceta oscura y reflexiva, cuya letra roza la locura y el delirio.

Tras 5 temas, los uruguayos se presentan y recuerdan que “hace un año y medio” que no pisaban suelo tucumano, y ofrecen “Como pasa el tiempo”, también desde su último cd.

Luego, en uno de los puntos altos del show, bajan las luces y Roberto se sienta frente a un escritorio y una máquina de escribir para “Breve descripción de mi personalidad”, y los tucumanos deliran cuando reconoce “tengo varias adicciones y me hago cargo”, golpeándose el pecho.

Llega el turno de “Es lo malo de ser bueno” y “Whisky en Uruguay” – con Tavella en voz, nuevamente- antes de “21 de septiembre”, sensible homenaje a la madre y abuela del frontman del Cuarteto que padecían de Alzheimer, y que logra conmover a un público silencioso y expectante.

Tras la calma, llega “Algo mejor que hacer” y re-surgen los pogos entre los fanáticos que se amontonan contra las vallas de contención. Luego, el Cuarteto apela a un estilo símil country para “Pobre papá”, con el simpático bajista otra vez a cargo de la voz, y los tucumanos responden a la consigna y cantan  “si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”, eufóricos.

“Roberto” nos vuelve a mostrar a la faceta autorreferencial y oscura de los uruguayos, para dar paso a “Miguel gritar” y “Yendo a la casa de Damián”, que vuelven a desatar la algarabía de los presentes. El Cuarteto de Nos amaga con abandonar el escenario, y promete regresar más seguido a Tucumán, donde siempre son y serán bien recibidos.

Todos percibimos que el show continúa, y se escuchan los primeros acordes de “Me amo”, que enloquecen a la fanaticada, ya que se trata, quizás, del más trascendente de todos sus hits; la épica vengativa de “Buen día Benito” antecede a “Invierno del 92”, que marca el fin de un show intenso y memorable, y que travesó todos los estados de ánimos posibles, como marca la impronta de El Cuarteto de Todos.

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Santiago L. Sibaja Ruggeri

Fotografía: Kemp

 

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