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Instituciones de Marcela Alonso y Carlos Dario Albornoz

Carlos Darío Albornoz es fotógrafo, conservador de imágenes y responsable del laboratorio de digitalización del CONICET. La beca Guggenheim en Daguerrotipia de Tucumán nos abrió las puertas de su hogar para charlar un rato sobre fotografía entre otras cosas. Simpático, divertido, serio, gruñón, filoso, sincero, calentón, cachondo y hasta desfachatado, Darío tira un par de postas dignas de compartir ademas de una breve clase de Historia del Arte para disfrutar.

CPQV: Darío, ¿Qué pensás que es la fotografía?

Darío: La fotografía nace como un modo de representación. No es una casualidad que la fotografía haya aparecido. Es una búsqueda. Y no es la búsqueda de un científico sino la búsqueda de un comerciante que busca a un científico para que apoye su proyecto. Finalmente quien la encuentra es un pintor que lo que quería era hacer dinero. A fines del siglo XVIII aparece una nueva clase social que está pretendiendo ascender. Ahí en ese momento se dan cuenta que el modo de representación con el que se conocían al rey, la reina, cortesanos y demás era la pintura. Esta nueva clase social pretende tener su propio modo de representación. Lo pintores no daban a basto entonces buscan otras formas y así encuentran al daguerrotipo. Y esa es la solución para que esa nueva burguesía tenga un modo de representación.

De ahí a que si la fotografía es analógica, digital, daguerrotipo o lo que se te cante el huevo; es lo mismo. Primero fotografía es dibujar con luz. Ya en los 80s Pedro Meyer decía que la fotografía había muerto y todo lleva a una discusión bizantina. No hay ninguna posibilidad de resolver el asunto.

CPQV:  ¿Hace mucho que estás en el rubro?

D: Soy fotógrafo desde muy chico. A los 9 años aprendí a hacer laboratorio en el foto club Tucumán. En mayor o  menor asiduidad he estado haciendo fotos casi siempre desde ese momento. A los 30 años ingreso a trabajar a la Universidad como fotógrafo científico de arqueología. Hacia registros arqueológicos en el laboratorio y en el campo. Era mi forma de conectar la ciencia con la fotografía como documento de la validación de una pieza. Pero a lo largo del tiempo fui poniendo en duda la validez de la fotografía, en su capacidad de ser un documento fehaciente de la verdad, la mentira, la justicia, la injustica, la ciencia o la no ciencia.

En realidad yo creo que la fotografía es una sutil mentira. Trabajé 10 años en una agencia de fotografía publicitaria y realmente uno se da cuenta cuando trabaja de esta manera, qué grado de manipulación se está efectuando con la imagen para vender un producto que no sirve para nada. Del mismo modo puse en duda la validez de la fotografía en identificar a las personas. En primer lugar lo identitario, la identidad de una persona es algo que está más dentro de su persona que en su fachada. Que pertenece más a un problema de su postura cultural, ética, moral, de sus creencias, de sus conocimientos y de sus capacidades. Por ahí hay mucho de lo identitario de una persona pero la identificación corre por un camino muy diferente. Es como hablar de ética y moral. Son cosas completamente diferentes y pueden llegar a ser confusas. O de fidelidad  y lealtad. Son diferencias muy importantes entre ambas cosas. Entonces la fotografía puede llegar a ser incluso hasta leal con una persona porque hace que se parezca mucho a esa persona. Pero con respecto a fidelidad no se puede decir lo mismo. La fidelidad tiene otra connotación y sobre todo es una cuestión moral en muchos casos, y tiene aspectos éticos. Entonces yo creo que la fotografía es mentira por lo tanto lo que uno hace es contar una versión de la realidad que a veces es mucho más interesante que la realidad misma. Siempre una historia bien contada es una historia creíble. Entonces una fotografía bien hecha es más creíble una que está mal hecha pero nada más que eso. Es una construcción.

CPQV: ¿Y de que otra forma se puede representar?

D:  No existe porque no hay manera imaginable con lo cual uno pueda decir algo que no sea más que una versión de algo o de una persona. Las experiencias en tres dimensiones pueden construir algo más cercano pero no van a dejar de ser construcciones. En arqueología están trabajando con tres dimensiones de piezas arqueológicas y me parece muy interesante pero no es más que una versión.

CPQV:  ¿Cuando entras en el mundo de la daguerrotipia?

D:  En 1999 aprendo a hacer daguerrotipos y en el 2004 me gano una beca Guggenheim con el proyecto “Oficios Tradicionales Ambulantes en Extinción”. Hice daguerrotipos hasta hace 2 años. No tengo muchas ganas de hacer de nuevo. Es un proceso muy peligroso y muy venenoso. Las imágenes se forman con micro gotas de Hg. Siempre he trabajado los procesos ancianos. No tengo preferencia por una cosa o por la otra. Siempre trabajé en monocromo porque no me interesa el color. Es color es un afeite. La carga simbólica que tiene el blanco y negro me parece más interesante. He hecho color en algún momento. Lo importante es poder encontrar que el material con el que uno trabaja y lo que está representado puedan dialogar. Que el material y la imagen se potencien entre sí. Me parece poco inteligente pensar que un árbol pueda quedar bien solo porque es un daguerrotipo. No, no sé. Hay que pensar que la imagen dialogue con el soporte sino, no tiene sentido.

CPQV:  La carga toxica del proceso debe tener su recompensa

D:  En lo personal me ha curado la locura. La ansiedad. Pasa uno muchas horas preparando cada placa. Pulir bañar en Ag volver a pulir. Cada placa te puede llevar entre 4 y 5 horas de preparación. Y si te sale mal la perdiste y tenés que comenzar de nuevo. Uno trabaja con la paciencia. Piensa mucho, sólo tiene un disparo. Esa situación te afina mucho el ojo y te hace pensar que vas a hacer.

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El lechero

CPQV: ¿El daguerrotipo produce la sensación de tres dimensiones?

D: A veces la imaginación ayuda mucho. No sé si la tiene. No es tres d, tiene otra magia. El daguerrotipo es una pieza única y es un objeto. Tiene la carga de ser objeto porque no es solo la imagen. Cuesta mucho fabricarlo. El soporte es una placa de Cu puro. Bañado en Ag pura. Sensibilizada con I y Br puros. Revelado por Hg puro y la toma se hace con UV. Puro. Entonces todo es muy noble. No hay mezclas. Y esa falta de mezcla hace que sea muy salvaje y que lo aleatorio forme parte del problema. Esto es lo más sencillo que hay. No puede haber algo más sencillo que un daguerrotipo lo que hace de la técnica algo verdaderamente difícil. Requerían 20 o 30 minutos de exposición. Después de un año la técnica se mejora y es con la que llego a 5, 8 y 14 segundos. Siempre midiendo con exposímetro.

El siglo XXI tiene otro tipo de problemas. La selfie es un modo de representación. Hay millones de selfies. ¿Quién copia imágenes? ¿Quién se queda con alguna copia? Nadie. Se pierde la nube que sostiene a facebook y no le queda nada a nadie. Se te rompe el teléfono y no bajaste las fotos a la computadora, perdiste. ¿Dónde están las copias? En ninguna parte.

CPQV:  Quizás sea parte de un gatillo fácil de desapego moderno

D: ¿Sera por eso?  ¿No será al revés? ¿No será que el modo de representación que es volátil es producto de una sociedad volátil?  Hacé el paralelismo con el nacimiento de la fotografía. Un modo de representación permanente de una nueva clase social. ¿Qué buscaban? Un daguerrotipo que es permanente. Hay algunos de 180 años y están en perfecto estado. Es permanente, entre comillas. Porque era una sociedad que pensaba en permanecer. ¿Esta es una sociedad que piensa en permanecer? Yo creo que no. Yo creo que es un buen invento para una sociedad que no piensa permanecer o que no le interesa permanecer. Yo como soy archivero y trabajo con fotografía antigua, estoy armando permanentemente archivos fotográficos y analizando esos modos de representación. No puedo pensar en la impermanencia de la imagen. La necesito permanente. Porque es un documento histórico. O es una fuente documental para la historia, la antropología, la geología. Es una fuente documental. Y yo la necesito y mi trabajo es cuidarla. Entonces yo tengo otros planteos diferentes. Por eso no tengo Facebook. No lo veo de otro modo.

CPQV:  Contame un poco sobre tu trabajo personal

D: Me gustan los retratos y los sigo trabajando. Me gusta. Hay muchas formas de hacerlo y hay muchos tipos de retratos. Muy pocas veces he sacado fotos sin que el fotografiado participe. En la serie que miras  todos los personajes miran hacia la cámara y están sin ropa. Me gusta mucho el desnudo. Que me miren y que tengan esa desfachatez.

Tengo otra serie que se llama La pequeña muerte, que es un término médico. Es el momento refractario en el instante después del orgasmo. Estas personas están teniendo un orgasmo. Son fotografías de esos rostros. Es una forma diferente de abordar el desnudo. Desde siempre los hago. Y he pasado por todas partes. Todos los formatos y todos los planteos del desnudo, el esteticismo, los cuerpos bellos, en todos.

En un momento de la vida uno cree que ha creado sus propios tips y te vas por un camino que finalmente terminan llamando: estilo. Y reconocen un trabajo porque tiene cierto estilo. No estoy seguro si en mi trabajo se puede reconocer un estilo. Si hay cosas que son un poco más típicas mías, más jugadas, sin tapujos. Hoy en día ¿qué es jugarse? Si está todo ahí. Todo expuesto. Hoy en día el problema es el concepto. He conseguido alcanzar algunos conceptos y estoy conforme porque son diferentes. Los trabajos en cianotipos del año pasado me gustan mucho. Encontré algunas respuestas que estaba necesitando y pude hacerlo.

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 De la serie Que mirás

CPQV:  ¿Desde donde vienen las obras que influencian tu producción?

D: Me siento más influenciado desde la pintura que desde la fotografía propiamente dicha. Siempre me ha llamado mucho la atención la obra de Velázquez.Lo que hace el poeta Juan Ramón Gonzales es también muy interesante para mí. Porque trabaja mucho las imágenes desde las palabras. Marcela, mi pareja también tiene un trabajo donde trata de romper con el mito y dice que una palabra vale miles de imágenes. Entonces produce Negativo 2008 aproximadamente cuando se instala el conflicto con el campo en argentina. Es  una tira negativos 35 mm con una palabra en cada fotograma. Esos negativos escritos te remiten a imágenes.

Este tipo de trabajos a mí me ha influenciado mucho. Auguste Rodin también. Es el escultor que hace El Pensador. Lola Mora también. Si uno va por detrás de la estatua de la libertad y mira bien, se va a dar cuenta de lo increíble de la sensualidad de esa espalda. Esto me influencia mucho porque en algún momento hice escultura con el autor de esa (señala la talla), Ramón Fernandez, se llama La Cautiva. No han venido de la fotografía mis mayores influencias. Pero si por otras vías; la pintura, la escultura, la poesía, la novela. La lectura me pone ideas en la cabeza, leer más que mirar.

La escultura que está al frente del cementerio del oeste se llama la parábola y es de Villarubia Norri. Villarubia y Lola Mora viajan, no juntos pero más o menos al mismo tiempo, a Europa a perfeccionarse en esculturas. Ella termina poniendo esculturas en la ciudad que son extraordinarias, que marcan una época de la escultura en Tucumán y el no alcanza ese nivel de éxito. La parábola de él, que ahora está tapada con plástico porque están arreglando esa plaza, es increíblemente hermosa. Hay también escultores que son muy inteligentes y trabajan más desde el vacío que desde el lleno. A los vacíos, a los huecos, los agujeros que hay en las esculturas, que son las partes verdaderamente importantes. En la fotografía el blanco no existe porque es el papel. Si no hay blanco no tiene contraste y está mal. Entonces el blanco funciona como el silencio en la música. Si en la música no existieran los silencios y las pausas entre las notas, sería algo escandalosamente complicado al punto de hacerse inentendible. En la literatura necesitas de la puntuación. Puntos, comas, punto y coma, punto aparte, acentos. En las matemáticas necesitas el cero. Sin el cero, sin el concepto de vacío no existe el lleno. Es imposible. Son la parte vital de esas cosas. En la fotografía pasa lo mismo, si no aprendes a manejar esa pausa visual de las luces y las sombras no podes pensar una tridimensionalidad representada en dos dimensiones.

CPQV: ¿Pudiste ver los desnudos que producen los artistas tucumanos?

D: Algo pude ver. Está faltando un poco de originalidad. Pensar conceptualmente las cosas. Algunos fotógrafos están quedándose en lo estético y les falta el concepto. Otros están trabajando muy bien. Las fotos de desnudos de los que comienzan a incursionar en el tema son instintivas. Sobre eso es que tiene que haber una construcción conceptual. Pero al principio son todas iguales. No me interesa lo que vos opines sobre lo que yo hago. Me interesa si yo opino que lo que hago está bien o está mal. Porque lo que hay que desarrollar es la autocrítica. A mí me interesa contar como se acaba la gente. Porque yo soy muy así. Porque para mí todo está ahí.

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De la serie La petit mort

CPQV: Conceptualmente hablando ¿Por dónde va tu producción?

D: Mi obra va por el camino de la desfachatez. Un tipo está desnudo y te está mirando mientras le sacas una foto. Porque no me mira a mí, está mirando al público, a la cámara. Se está mostrando y te está enfrentando. A mí me interesa enfrentarte con una persona así. Lo que trato de producir es incomodidad. Lo importante es la sensación que produzca en el espectador. A veces paso 2 años trabajando en un producto antes de hacerlo. Leo, estudio y voy armando un cuaderno. Es mi modo de trabajo. Hay otra gente que sale y hace fotos y después se fija que es lo que hay. Honestamente de esa forma yo no puedo trabajar. Tengo que saber qué es lo que quiero conseguir. Lo simbólico del monocromo está en el hecho de no tener color e intentar representar. Simboliza las cosas. El intentar copiar el color muchas veces resulta como algo que sorprende pero no tiene el contenido conceptual. No es que no sea representativo porque si lo es. Hay muchos trabajos en colores que uno piensa que hubieran estado mejor en blanco y negro y otros son perfectos en color.

El color no lo sé hacer. No tengo afinidad. Soy un inútil para eso. Hago paisajes pero solo si me pagan porque doy asco porque dan asco mis paisajes. No sé hacer esas cosas. Creo que el fotógrafo socialero de hoy tiene que tener una combinación perfecta entre fotoperiodista, foto documentalista y publicitario. Es lo que están consiguiendo. Hay muy buenos trabajos en el rubro. Yo soy un muerto para eso.

CPQV:  ¿Cuánto importa la interpretación del eventual receptor?

D: Es fundamental que exista una empatía interpretativa cuando yo necesito que compren mi producto. Tengo que ser muy buen intérprete de lo que como lectura de una realidad está haciendo una sociedad. Ahí si tiene mucha importancia. En cambio sí hay una imagen muda, sin texto, sin explicación puede pasar cualquier cosa. Pasa en los diarios donde el pie de foto es determinante para la interpretación. Ahí no sé si es tan importante. Ahora, como obra de arte uno casi nunca deja librado al azar eso porque termina escribiendo un texto. Pecaría uno un poco de soberbio si pretende que su obra sea interpretada como uno quiere. Saramago decía: “He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto. Es un intento de colonización de los otros”. Y yo acuerdo con un planteo como ese. En la desiderata de Kahlil Gibran, que estaba muy de moda cuando era adolescente, en una parte decía: tus hijos no son tus hijos, son flechas lanzadas al aire. No sabes para donde van. Uno siempre termina diciendo una cosa para que sea interpretada de otra forma. Las palabras viajan libremente y hacen lo que quieren.

La fotografía tiene tres aspectos que son fundamentales. Es icono porque es una representación de algo. Fotografío la mesa pero no está la mesa, hay formas colores y dimensiones que a mí como receptor me hacen creer que es una imagen que debe ser interpretada como una mesa. Es símbolo porque a lo largo de su vida el autor va construyendo a partir de su cultura. Entonces los elementos simbólicos que está mostrando como imágenes están representados por su tiempo, el entorno, lo que siente, la carga cultural, la carga cognitiva, su psicología, su memoria, su locura. Y es huella porque es una marca que deja la luz en un material sensible a la luz o al sensor digital.

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De la serie ¿que miras?

CPQV:  ¿crees que sean reales las fotografías de ovnis?

D: Yo te voy a dar una sola respuesta válida. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Si alguien no lo puede entender quiere decir que no tiene la suficiente cultura para analizar lo que estoy diciendo. Entonces así se perdió la respuesta. El que quiere ver ve y el que no quiere ver no ve. Todo lo que hablamos tiene que ver con eso. Mi postura es a la que me he referido todo el tiempo. Es una construcción. Es una mentira sutil. A veces mejor hecha que otras. Es una versión de la realidad. Cada uno ve lo que quiere ver. Eso es la fotografía. Lo que pasa es que yo soy un incrédulo sistémico. La verdad es que no creo en nada. No creo en mi imagínate si voy a creer en otro.

Sobre la relatividad :

Dice Albert Camus en una narración, que tenía un amigo que había dejado de fumar y un día leyó en el diario que habían lanzado una bomba en Hiroshima y habían muerto miles de personas. Entonces se fue al primer kiosco a comprar cigarrillos para volver a fumar porque consideraba que no valía la pena vivir.

Desde 1945 hacia acá; desde los conceptos de Einstein sobre la relatividad, resulta que no solo tiene que ver con la relación entre el tiempo y el espacio sino que crea un concepto diferente de vivir. El tiempo y el espacio relativo hacen relativa la realidad. La convierten en una cosa relativa. Y la nueva teoría que tiene que ver con la duplicidad de los mundos, con que hay un mundo paralelo con los tiempos de conciencia que están fuera de tu conciencia o de lo que vos crees que es tu conciencia. Y que son conciencias paralelas a las cuales no podes acceder más que en sueños o en los momentos de desconexión de esta realidad. Están creando una nueva filosofía.  Todas estas teorías están desarrolladas también con una moral relativa, ética relativa, tiempo relativo, espacio relativo, amor relativo y la permanencia de la imagen como relativa también. Yo no sé entender algo que pueda considerarse  como concreto. No lo termino de entender. No termino de asumir que algo sea verdaderamente concreto. Entiendo todo esto como relativo. Al color en la fotografía lo entiendo como relativo. Todo.  El cura convertido en papa, anterior al actual, dijo algo que era verdaderamente interesante: “este es el siglo de la relatividad moral”. Sabias palabras. Porque de eso estamos hablando hoy. De la relatividad, moral para él. Sólo relatividad para mi. No sé si yo pueda hablar mucho sobre fotografía. Te puedo hablar de otras cosas que están relacionadas y de ahí sacar algunas conclusiones. Honestamente, de la fotografía han hablado muchos y lo han hecho mejor de lo que yo podría y mucho más interesante también.

Tenemos que replantearnos nuestros objetivos visuales. Cuando hablamos de la impermanecnia estamos hablando de la relatividad. Es relativo a si hay luz. Si se queman las nubes de información se arma el quilombo. Habrá que meterse la nube en el orto y todas las imágenes que estaban ahí; en el orto. ¿Y todos los documentos? En el orto también. No se hagan problema que el orto toma todo, es como la perinola cuando decía: toma todo. El orto toma todo. Es tremendo.

Creo que lo relativo marca el mundo. Marca los conceptos de que vos podes morir en un instante sin que tengas nada que ver y por un desastre que no sea natural sino por algún pelotudo con explosivos. Tenés que comenzar a tomar conciencia de que si no las vivís, a la cosas no las tenés tampoco.

Me preocupa bastante que estés vos aquí. Porque eso que estas haciendo vos  yo ya lo he hecho para un libro hace unos años. Mira vos que casualidad que la historia se repita y ahora soy yo el entrevistado. Es como que de algún modo me están jubilando. Y pasas a ser una especie de personaje que podes enseñarle algo a alguien. Las pelotas. Yo no le puedo enseñar nada a nadie. ¿Qué te puedo decir yo de diferente? Nada. ¿Qué te puede servir que yo te diga? Nada. Porque vos vas a interpretar como vos quieras y a construir con eso como vos quieras. Si vos quisieras definir que es lo que soy y lo que hago en la vida y como construyo, lo único que te puede decir es que todo para mi es sexo. No hay nada que no sea sexo. Todo es sexo. Y yo he fotografiado eso.

Gastón Guirao

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