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Beto Gutierrez, fotógrafo Venezolano y co-fundador de la ONG Buenos Aires pasó por Tucumán a dar un taller en la sede de Tamañoficio organizado por Preludio Colectivo Visual.

Colirio Pa Que Vean: ¿Cómo llegas a Tucumán a dar un taller sobre Fotografía Masturbable?

Beto Gutierrez: Me dedico a la fotografía desde hace 18 años. Mi formación como fotógrafo se fue dando en varios lugares pero principalmente fue en una escuela de Caracas que se llama ONG, es un espacio que lleva adelante el fotógrafo Nelson Garrido (Organización Nelson Garrido). Entré a esa escuela ya como fotógrafo de oficio, pero gran parte de lo que soy ahora se lo debo a la enseñanza de esa escuela. En el 2011 me vine a Argentina, estudie cine durante 2 años. Me quedé viviendo en Buenos Aires porque me encantó la cuidad. Básicamente, trabajo como fotógrafo independiente hace muchos años.

Una vez en Buenos Aires nos dimos cuenta de que éramos varios los que habíamos sido formados en la ONG de Caracas y decidimos juntarnos para armar la ONG Buenos Aires. Funcionamos como una sucursal virtual por no tener un lugar físico, lo llamamos un “no espacio”. Nuestra principal base por ahora es la red (Facebook y pagina web) y nos materializamos dictando talleres. Hemos dado talleres en los espacios de sub invitados por ellos y en otras escuelas de Capital. Esta es la primera vez que salimos de Buenos Aires a dictar talleres. En enero vamos a estar dictando otro taller en México. Es como una red que creamos pero todo es consecuencia de este lugar donde nos conocimos en Caracas.

Jamás me imaginé que iba a estar dictando un taller que se llame fotografía masturbable y a los chicos les digo que el taller comienza cuando termina. Intentamos bajarles la mayor cantidad de información posible sobre estos temas, porque somos conscientes que no existen muchos lugares donde se puedan tomar estos talleres.

CPQV: ¿Tu formación en Caracas tiene relación directa con el taller que estas dictando en Tucumán?

BG: Sí. Nelson es un fotógrafo muy particular. Tiene un trabajo muy revolucionario, muchos desnudos, trabaja mucho la puesta en escena. Siempre fue bastante polémico. Comenzó a hacerse conocido en los años 80 aunque el ya venía trabajando desde los 70 aproximadamente. Sus principales temas son el sexo, la religión, la violencia y la muerte. Él es un docente extraordinario y parte de la formación de su escuela tiene que ver con eso. Hay un taller insignia de la escuela que se llama Fotografía experimental y dentro de ese taller uno de los ejercicios se llama autorretrato desnudo censurado donde cada uno de los alumnos puede desarrollar su propio concepto de censura. Este ejercicio comienza a detonar esquemas de pensamiento y donde Nelson con sus métodos busca fomentar prácticas de libertad a través de la fotografía. Es un espacio donde se enseña la técnica fotográfica pero es una casa donde se reúnen artistas, transexuales, hay danza, teatro aunque el eje principal sea la escuela de fotografía. Le decimos que es el espacio de los que no tienen espacio. Entonces ahí van todos los freaks y los freaks de la fotografía interesados por las cosas que suceden ahí.

CPQV: Debe ser un espacio muy especial…

BG: Es un lugar increíble. Pase ahí 7 años de mi vida y seguramente fueron los años más productivos que he tenido hasta este momento. Se ha convertido en un lugar contracultural se podría decir. Como la filosofía de Nelson es el anarquismo no depende de ningún ente del estado, ni del gobierno ni nada. Es autofinanciada. De esta forma él plantea el anarquismo visual, no dependemos de nadie, no le debemos nada a nadie y hacemos lo que nos da la gana pero muy profesionalmente. No es una escuela para ir a perder el tiempo sino que es para ir a estudiar y mucho. La biblioteca de fotografía más completa de Caracas está en esa escuela. Investigamos mucho y la idea es que cada uno de los que pasamos por ahí que quiera dedicarse a la fotografía ahonde en el estudio del lenguaje fotográfico.

 

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Nelson Garrido 2010 – Estudio para Madonna de Caracas (Homenaje a Ofelia)

CPQV: Seguramente se encontraron de frente con la censura…

 

BG: Totalmente. Sin ninguna duda Nelson es el artista venezolano que más han censurado y él disfruta mucho eso, de hecho en sus trabajos está buscando que lo censuren. Imaginate esos trabajos en los años 80, eran como muy potentes. Son imágenes un poco más fuertes de lo que hacía Mapplethorpe, son diferentes, pero al ser de esa línea todos los que estudiamos ahí tenemos muchos referentes como Mapplethorpe, Peter Witkin y Nan Goldin. Es un lugar maravilloso.

Los que estamos en Buenos Aires nos reuníamos con la nostalgia de poder volver a encontrar un lugar así que no creo que exista otro en el mundo. Nelson es una persona muy especial. Entonces con esa nostalgia fue que decidimos armarlo en Buenos Aires.

 

CPQV: ¿Están autorizados para funcionar como sucursal?

 

BG: Totalmente. Yo soy el hijo perdido de Nelson. Ha venido este año y el anterior a dar talleres en Argentina y de hecho fue él el que nos dijo que lo hiciéramos cuando se lo propusimos.

Este año dimos como 7 talleres. La gente se inscribe porque les llama la atención además de que no es muy común encontrar talleres de fotografía de desnudos.

 

CPQV: ¿Qué hacen con las producciones?

 

BG: El problema es que el desnudo siempre está muy ligado a la censura. Son talleres complicados de promocionar porque por ejemplo Facebook te censura las imágenes que nosotros quisiéramos mostrar para promocionar los talleres. Hemos hecho pruebas pero no tardan mucho tiempo en ser denunciadas. Eso nos da el pie para comenzar los talleres hablando de la censura y plantear cosas como en qué sociedad estamos y en qué contexto histórico estamos viviendo.

El cuerpo tiene una larga historia de censura del lado occidental, pero no sucede lo mismo del lado oriental. De este lado la censura y toda la vergüenza ligada a la desnudez está absolutamente ligada al catolicismo. Si estudias la historia del arte puedes ver que para los griegos el desnudo era algo súper normal y después en un momento gracias a la iglesia católica se comienza a censurar el cuerpo y se da esto de usar mucho las imágenes de los mitos de Adán y Eva, donde ellos estaban desnudos en el paraíso y fueron expulsados y sintieron vergüenza al darse cuenta que estaban desnudos. Con ese cuentito nos jodieron la vida prácticamente.

El hecho de que yo no exhiba mis trabajos con desnudos no quiere decir que no los haga. Mi trabajo tiene mucho que ver con el retrato conceptual y experimental. A diferencia del trabajo de Nelson que es directamente con desnudos. Sus trabajos son visualmente muy fuertes y es muy fácil imitar al maestro.Él dice que dentro de la estética de lo feo también hay belleza y se concentra en buscarla. Vas a amar o vas a odiar su obra pero indiferente seguro no vas a quedar. El busca agitar visualmente a la gente para reflexionar cosas y para burlarse del poder también.

 

CPQV: ¿Tiene salida todo ese material?

 

BG: Si, desde los años 80 hubo una explosión internacional de la fotografía latinoamericana autoral de donde salieron Nelson, Marcos López y Luis González Palma que fueron los primeros. Porque antes de eso la fotografía latinoamericana que se conocía era exclusivamente documentalista.

Con mi trabajo particularmente he trabajado haciendo portfolios para prostitutas y transexuales para que se publiciten en sus webs. He trabajado en películas porno haciendo fotografía fija y es un mundo loquísimo, es algo que ya no hago ni quiero hacer. He tenido experiencia como fotógrafo de oficio y he trabajado en muchas cosas que yo quería experimentar a través del desnudo. Ahora es más tranqui. Cuando hago esos trabajos siempre me hago autorretratos desnudos y es muy importante hacerlo como se los digo siempre a los alumnos. Ponerse delante de una cámara te da una perspectiva diferente.

 

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Beto Gutierrez – Caracas 2005: Being Nan Goldin

 

CPQV: ¿Un escalón más en el rubro sería llegar al porno?

BG: No lo sé. Con respecto al porno, y una de las cosas que planteo en el taller como ejercicio es hacer reflexionar a los alumnos sobre el límite entre la pornografía y el erotismo. Siempre pensé que la pornografía era un territorio de libertad y que poder hacerlo era de contestatario. Pero cuando trabajé en esta película me di cuenta de que en realidad es una industria con una construcción desde otro lenguaje. La pornografía mainstream es un rubro que genera una gran cantidad de desdichas y de frustración en la mayoría de nosotros los normales que no tenemos abdominales, ni miembros enormes, ni podemos estar 40 minutos garchando con eyaculaciones como volcanes. Todo eso es una construcción. Trabajando en eso te das cuenta que se dura un tiempo, que la edición miente. Hablo mucho de eso en el taller para generar conciencia sobre eso y propongo generar imágenes masturbables donde tú mismo puedes generar algo pornográfico para ti mismo.

Los que vienen al taller ya son todos fotógrafos, quizás algunos están comenzando, pero la idea es producir imágenes de calidad muy por fuera de los contenidos amateur. Estamos para producir imágenes de modo que uno mismo pueda hacer su propia pornografía. De hecho hay una tendencia ahora que se denomina el post porno.

CPQV: ¿Qué es el post porno?

BG: Plantea hacer una pornografía a la altura de muchas realidades que coexisten. Porno para gente mutilada, parapléjica, etc. Todo el mundo tiene sexualidad y parece como si una parte de la población no la tuviera. Entonces el post porno trae gente garchando con la naturaleza, personas con prótesis utilizadas para penetraciones con los miembros mutilados desarrollando una sexualidad libre. Saliendo de los parámetros de normalidad que es una construcción de poder también. Somos diferentes pero pensamos lo mismo y pagamos los impuestos igual que todos. Entonces hay que salirse de esa normalidad y pensar que hay un montón de individualidades que no están previstas y que la sexualidad de cada uno es única. A la gente le da un poco de vergüenza hablar de eso.

CPQV: La diferencia entre lo erótico y lo porno…

BG: Siempre comienzo el taller hablando de eso, diciendo que la verdad es que no tengo idea. Por lo general, la respuesta que damos todos es que lo erótico es más sutil y no tan directo como lo pornográfico. No tiene que ser así. He visto imágenes para nada directas y sin penetración y que para mí fueron las imágenes más pornográficas que he visto. Los límites se diluyen y tienen mucho que ver con tu bagaje cultural, con tus prejuicios, con la cultura, con el lugar del mundo en el que estás, con el tiempo en que vivimos. Hace 100 años una imagen de una mujer con un dildo era un horror y hoy por hoy no es tan así. El tiempo ha cambiado y nosotros estamos en un tiempo en el que las cosas que antes eran porno ahora no lo son. Mapplethorpe en su momento fue censurado por el estado norteamericano. Fue la primera vez que el estado hacía una querella contra una institución de arte por una obra. Eso ha cambiado bastante.

Uno de los grandes culpables de la censura e iniciadora de la mayoría de los traumas de la humanidad es la iglesia católica. El budismo es mucho más compasivo e inclusivo, como que no se meten en algunos temas porque lo ven de otra manera. Pero sí, las religiones suelen ser una cagada.

 

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 Nelson Garrido 1993 – Santa Erótica

 

Gastón Guirao

Foto de portada: Preludio

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