“La música no es justa ni injusta, si vos no seducís no le podés rogar a nadie que te vaya a ver”

 

 

Por: Tatiana Luján Valdez. // Fotografía: Gastón Guirao
 
 
 
IMG-20170925-WA0006

 

 

Federico Orio es tucumano, y con sus treinta y tantos de edad, lleva un poco más de 20 años haciendo música. Comenzó a tocar la batería a los 12, participando en bandas de diversos estilos musicales. Inició sus estudios con el baterista de jazz Juan José Quinteros y en 2007 ingresó al conservatorio de la provincia de Tucumán. En 2015 se radicó en la ciudad de Bueno Aires y allá, en la ciudad de la furia, su actividad artística ha continuado.

Este domingo 24 Federico dirigió un concierto de campanas compuesto por él mismo, titulado “Batalla de Tucumán”, que incluyó las campanas de la iglesia de La Merced, las de La Catedral y las de la iglesia San Francisco, e convocó a diez músicos destacados de la provincia para su ejecución.

 

CPQV: ¿Cómo surgió la idea de crear un concierto de campanas?

FO: La idea surgió a partir de la experiencia y el deseo. Como percusionista, en mi imaginario de los instrumentos idiófonos de aleaciones, la campana ha tenido siempre la corona.

En 2010, trabajando para un disco de Yoconvoz, me encomendé a mí mismo la tarea de conseguir ese sonido tan real como fuera posible, tal es así que terminé con un amigo colgado de los badajos de San Francisco registrando los estallidos de las campanas que eran muy difíciles de grabar correctamente debido al alto caudal de señal que emana de ellas.

Una vez que probé, no pude dejar de soñar con escribir un concierto de campanas. Venía un poco frustrado por no haber podido participar en “Será Buenos Aires”, un concierto de campanas, fuegos artificiales y sirenas de bomberos que se realizó  solamente un par de veces hasta 2013 en Capital.

Años después, mis ganas de escribir un concierto seguían intactas. Escribí el proyecto, hice un boceto de obra y comencé a proponerla en concursos y convocatorias hasta que finalmente, el Fondo Nacional de las Artes me otorgó una beca que me permitió realizar el proyecto e instalarme unos meses en la provincia para conseguir la financiación.

 

¿Por qué era importante para vos, viviendo en Buenos Aires, armar un proyecto a desarrollarse en Tucumán?

Por  dos motivos principales, primero soy tucumano, conozco los campanarios del centro, conozco los músicos que pueden participar, me puedo imaginar cómo van a trabajar los equipos. Por otro lado muy práctico, participar en un concurso o convocatoria nacional siendo tucumano y presentando proyectos para la región te brinda una chance real  de ser candidato a un premio.

 

¿Qué opinas de la actividad musical en Tucumán hoy? ¿Y de la música en Buenos Aires?

Nos llevaría toda una entrevista aparte hablar de la actualidad musical de la provincia, más aun habiendo estado, desde 2015 afuera. Es una actividad demasiado amplia que incluye tantos grupos y estilos que pecaría de “sabelotodo”, lo mismo puedo decirte de Buenos Aires, soy muy pequeño para analizar semejante monstruo. Lo que pueda decir hoy acá debe entenderse como una perspectiva recortada de una parte de esa “actualidad” musical de un lugar u otro.

Primero quiero señalar que en la misma pregunta yace una diferencia discursiva, la de “actividad” musical para Tucumán y la de simplemente “música” en Buenos Aires, ¿será casual? De ninguna manera. “Allá” se ve como un lugar lejano donde todo es difícil y hostil, “acá” se toma como verdadero, durísimo e injusto con el artista, que no brinda posibilidades, etc.

Yo nunca pido que me hagan el aguante para ver mis bandas, no lo hice en Tucumán tampoco, para mí la música no es justa ni injusta, si vos no seducís al público, no le podés rogar a nadie que te vaya a ver, si una banda de Buenos Aires viene y la gente responde, hay que analizar qué hacen, cómo se mueven e intentar sumarlo al propio juego.

No puedo hablar de todos los estilos, pero me parece que el rock está ocupado en conseguir respeto como actividad cultural mucho más que ser la contracultura y la ruptura. Por suerte van a existir para siempre las grabaciones de Los Chicles.

Buenos Aires es el epicentro de la industria musical argentina, lo cual no implica que sea tu derecho que te vayan a ver, ni que sea perfecto, ni que no hagas cosas gratis. Yo voy a festivales y veo bandas, hablo con muchos músicos, me conecto, me intereso, pago entradas, me cuelo en camarines, tuve la suerte de convencer a Rosario (Blesfari) para tocar en su banda y terminamos envueltos en múltiples proyectos. Me acerqué a “Los Truenos” porque me encanta su último disco y terminé siendo su percusionista. Hay mucho y para todos, pero tenés que tener la mente bien abierta. Lo que más me gusta de Buenos Aires es que está llena de gente de otros lados, neuquinos, mendocinos, platenses, barilochenses, salteños, etc. Todos exiliados, todos con ganas de hacer música y romperla. Mucha gente re piola y mucho boludo atómico, en eso no hay diferencias entre un lugar y otro.

 

IMG-20170925-WA0008

 

 

Fuiste el director musical del evento “Home Movie Day” en Tucumán y en Buenos Aires ¿En qué consiste para vos la dirección musical?

La dirección en general implica la coordinación de un equipo en el cual uno es parte y no aparte. Hay que poder confiar en el equipo y más que nada: saber delegar. Se me ha dado de manera natural hacerme cargo de mis ideas tomando la posta y compartiendo mi viaje con músicos amigos. En la actualidad dirigiendo los conciertos de campanas trabajo meses antes en el diseño de producción, lo cual es como plantear un juego y crear las reglas, de esta manera estoy enterado de todo lo que sucede y sé a quién pedirle qué cosa para ahorrar tiempo y dinero. En el aspecto artístico, yo siento que dirigir es desprenderse de uno para tener una visión general un tanto omnipresente y jugar con la combinación de sujetos y acciones en tiempo real, ver la causa y el efecto a la vez que se propone un marco, ya sea un escenario o no, donde van a realizarse las acciones y donde no intento controlar sino encausar el flujo mismo de los artistas participantes.

 

Co- produjiste junto a Litto Nebbia y Leopoldo Deza el disco “La Luna” de Luciana Tagliapietra. ¿Cómo fue trabajar desde la producción con personalidades grosas de la música?

Fue un poco shockeante, la verdad. Teníamos un excelente ingeniero de audio, Mario Sobrino, con quien dialogaba al respecto de la música junto a Luciana. Ella y yo queríamos llevar nuestra perspectiva de la canción a través de medios sofisticados (todo ese fierrerío de marcas de instrumentos y mics.). La instrumentación es acústica mayormente, nos dejamos llevar por el sentimiento hacia timbres que ya habíamos esbozado en el disco anterior. Leopoldo nos escribió las escenas que necesitaban conexión para favorecer la continuidad, compuso los arcos y los bronces. Fue él quien nos llevó a Melopea y nos presentó a Lito. Originalmente, Melopea le había encomendado a Leo hacer la producción integra del disco. Tuvimos 2 semanas de pre-producción en Buenos Aires donde armamos la estructura con Agostina, a lo que sumó su trabajo Joe en la última semana. Llegamos al estudio con muchas horas de práctica, con Joe metimos bajos y baterías de movida en las 2 primeras sesiones. Con terreno seguro encaramos el resto de las 3 semanas de grabación.

En las sesiones que me tocaba manejar las riendas lo hacía con mucha dedicación, atento a los detalles y confiando en el criterio de Mario, un trato muy cordial entre mates y galletas. A veces para relajarme a la noche me metía a la pileta del apart hotel, porque si bien en el estudio manejaba la situación, cuando estaba solo y me ponía a pensar en el calibre de músicos y técnicos que había tenido a mi disposición durante el día, me angustiaba de los nervios. ¿Qué hacía yo ahí? ¿De qué me la daba? Algunas decisiones que tomé generaron polémica, pero cuando pensás una parte de música que no se está logrando en el estudio tenés que cambiar la estrategia para que los músicos y el equipo técnico lo resuelvan, lo cual puede llevar a un resultado que no es el esperado por ninguna parte y que considero muy valioso.

 

¿En qué estás trabajando actualmente?

Estoy tocando en 3 proyectos con Rosario: Paisaje Escondido, junto a Ari Schlichter, en su banda solista con Alejo Auslender y Nico Merlino, generalmente me han convocado para las presentaciones en vivo de Los Cartógrafos con Romina Zanellato y Nahuel Ugazio junto a otros músicos del indie.

Los Truenos me abrió sus puertas para hacer percusiones y hemos tocado en muy buenas fechas este año, muchos recitales compartidos con Mi Amigo Invencible, inclusive me pasó de tocar con Rosario y Los Truenos en Niceto en la misma fecha.

He tocado con Malasia, la banda de Fermín y los hermanos Szenkier y también con Luchi al principio, hasta que nuestros proyectos personales tomaron sus propios caminos. Hoy estoy dirigiendo el 4to concierto de campanas de mi autoría y espero que el futuro me encuentre dirigiendo muchos más.

 

IMG-20170925-WA0004

 

“Batalla de Tucumán” se tituló el concierto, y tuvo la particularidad de enmarcarse en los actos de conmemoración por, justamente, la Batalla de Tucumán. En esta fecha tan importante para la historia de nuestra provincia, los tucumanos pudieron disfrutar de una obra original y sublime. Con fuegos artificiales en los cielos, la postal de este concierto fue mucho más que emocionante.

Para compartir...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on TumblrPrint this page