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Una vez que la murga Pechando el Camión se bajó del escenario del Virla empezamos a recapitular y maquinar todo lo que una nueva Bienal de Fotografía Documental dejó en los que participaron. 

El domingo 2 octubre empezaron los talleres a cargo de destacados fotógrafos de diferentes latitudes del continente. Sumado a este espacio formal de aprendizaje en charlas y talleres prácticos, este tipo de eventos garantiza el intercambio informal con los talleristas en posteriores encuentros en bares y eventos. Espacios que no solo sirven para conocer un poco más de cerca a destacados fotógrafos como Mata Rosas o Jorge Panchoaga, sino que también sirven como espacios de intercambio y punto de encuentro para quienes nos encontramos en la provincia.  

Los ejes temáticos de la discusión en las diferentes charlas, premeditadamente o no, rondaron en la modificación que ejercen las nuevas tecnologías, los nuevos roles de la fotografía y cómo se ubica el discurso de las imágenes en un mundo digital en el que ellas abundan. El primer día Pedro Meyer, homenajeado especial de la 7ma edición, tiró la picaresca provocación de un joven de 84 años: “No sirve seguir haciendo libros”. Aduciendo falta de espacio en la currícula oficial porque se organizó sobre la hora, la charla de colectivos fotográficos a cargo de M.A.F.I.A, EN.FO.CA. y Camarón se dio en Cilindro.

Las actividades de la mañana fueron importantes para que los fotógrafos más jóvenes puedan enriquecer sus producciones en la revisión de portfolios bajo la mirada de los experimentados. Otro espacio importante fue el intercambio de experiencias en la publicación de fotolibros que genero La pajarera. Allí se pudo poner en común conocimientos que no están muy a mano por estas latitudes. 

El sábado 8, en la antesala del fin, fue anunciado el ganador de la revisión de portfolio y algunas figuras como Tony Valdez y Francisco Mata Rosas reforzaron su compromiso con este espacio de construcción de conocimientos. Un espacio que se realiza cada dos años gracias a la iniciativa de la Fundación InFoto, la incansable tarea de sus colaboradores y la buena predisposición de todos los que asisten como disertantes o espectadores.

Arranca un nuevo compás de espera hasta la próxima edición. Esto no terminó, todavía quedan las muestras de distinguidos fotógrafos en los principales centros culturales de nuestra provincia. Más importante aún, queda el germen de lo hablado en la cabeza de todos los que fueron parte. Quedaron maquinando muchas cabezas que se volverán a encontrar con nuevas ideas en la Octava Edición de Fotografía Documental.

 
 
 
Texto: Luciano Billone
Foto: Leandro Zerda
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