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Diego Mancusi es un periodista de rock, que actualmente se desempaña en la revista Rolling Stone. A lo largo de su carrera, pasó por diferentes medios como La Mano, Diario Critica, clarín.com, Rock&Pop, MuchMusic y Nacional Rock. Probablemente, sus trabajos más recordados por los lectores sean sus blogs PopLife y RockStar, que fue editado como libro.

Colirio Pa Que Vean: ¿Qué paso en Nacional Rock?

Diego Mancusi: A partir del cambio de Gobierno, sabíamos que iba a haber nuevas autoridades: éstas no aparecieron hasta el 30 de diciembre, por lo que desde el 10 (fecha del cambio de Gobierno) hasta el 30 suponíamos cosas que finalmente no pasaron.

En ese ínterin, habíamos armado una programación para enero con algunos co-conductores. Así, mientras los otros estaban de vacaciones, nosotros hacíamos una programación alternativa. Un dato fundamental es que nosotros teníamos contratos de 11 meses, de febrero a diciembre, y a algunos nos habían hecho la extensión hasta enero: cuando nos levantan eso, quedamos sin nada. El 30 las autoridades decidieron levantar la programación sin ningún tipo de aviso, por lo que la extensión de los contratos también se levantó.

La administración actual dijo que revisando a los contratos, algunos eran “irregulares”. Dicen que a partir de ahora van a armar la programación 2016, supongo que algunos quedaremos. Digo supongo, porque no hay ningún indicio más que mi optimismo. Lo único que supimos es que ‘Bobby’ Flores fue designado director, después no hubo otra voz oficial.

CPQV: ¿Para vos qué debería hacer un Gobierno en cuanto a medios públicos?

DM: En lo que hace al rock, que es lo que me toca más de cerca, me parece que es una gran oportunidad para difundir otros tipos de música que en radios con presiones comerciales no se hace. En Nacional Rock, pese a que buscas llegar a un público grande, no existe la presión de tener que conseguir anunciantes o tener un rating alto, cosa que Rock&Pop y Vorterix sí lo tienen.

Eso hace que puedas aprovechar y difundir cosas que en otros lugares no podrías, lo que no quiere decir que uno se tiene que poner hermético y pasar rock experimental todo el tiempo. Lo interesante es hacer un equilibrio entre llegarle a la gente y conectar con el oyente mientras que pasas otra música. Yo creo que la radio como estaba, si bien tenía cosas más largadas a lo periodístico, desde lo musical se manejaba muy bien, dándole espacio a otras bandas.

Pasar otro tipo de música no hace que automáticamente no te escuche nadie, las radios comerciales tienen mucho miedo con eso. Aparte, hoy no existe el mainstream rockero, en cuanto a sello los “major” no ponen un mango en rock. Hoy el rock es independiente, salvo algunos sellos y productores.

CPQV: Hace un tiempo pusiste en un post que una determinada canción de Viva Elástico en otra época hubiera sido un hit porque la industria acompañaba ¿Por qué hoy no se da eso?

DM: Básicamente, la industria ya no pone plata en convertir temas en hits. El rock antes vendía más que lo que hace ahora; Las discográficas son empresas y quieren ganar plata. El rock hoy, según ellos, no mueve, y lo que mueve es Agapornis. Capaz que movería si pusieran lo que ponen en otros productos.

Antes lo que hacían las discográficas era “pispear” bandas que pudieran llegar a tener un potencial comercial, contratarlas y darles difusión. Hoy eso no existe más, entonces lo que se cayó es el “star system”, antes te ponían mucha guita para grabar en Los Ángeles y mezclar en Nueva York, hoy todo eso es más chiquito.

Si no tenés un aparato comunicacional que pongan carteles en todos lados y las mismas radios no te pasan, es más difícil que llegues a la gente. Por eso, nuevamente, el desafío de una radio como Nacional Rock es que los pibes se encuentren con mucha música genial que se está haciendo y no lo saben. Por esto después se generan nostálgicos de 20 años que dicen que hoy no pasa nada en el rock y que lo de antes era mejor.

CPQV: ¿Dentro de la prensa especializada las discográficas tienen injerencia en las líneas editoriales?

 DM: En publicidad si, lógico. Lo que te garantiza firmar un contrato con Sony es que tus discos le van a llegar a los musicalizadores, que te ponen un aparato de prensa para generar notas en medios, y que vas a poder grabar en otra calidad. Sos un producto, y como sos un producto, te van a tratar de promocionar para que vendas y toques en mejores lugares.

Lo que no existe es la idea de que viene alguien y te dice “hay que ponerle 4 estrellas en la reseña a tal o cual disco”. A nadie le importa las reseñas y cuantas estrellas le ponemos nosotros: hace 11 años que trabajo en esto y nunca me pidieron nada, porque a nadie le importa. Tan Biónica llego a donde llegó sin que lo ‘manijeé la prensa de rock, porque a la mayoría no nos gusta. Nosotros estamos para orientar a la gente y mostrar cosas nuevas, no para tirar flores a bandas del mainstream, porque eso no le importa a nadie.

CPQV: Con el consumo rápido de información que da internet: ¿Qué lugar tiene el periodismo musical para hacerlo bien?

DM: Me parece que hay medios y medios. Está bien que exista el entretenimiento en el rock y el conteo de “las 5 cositas mas…”, pero también el desafío nuestro es interesar a la gente por lo que hacemos y poder “venderles” lo que hacemos.

Se parece a lo que te decía de Nacional Rock: hay un montón de música dando vueltas, entonces nuestro desafío es que eso también se vuelva lo más masivo. Por eso, hay que sugerir, escuchar y no ser herméticos con aquellos que interpelamos. Si vos a un pibe que escucha La 25 le decís que hay un DJ alemán experimental, lo más probable es que te saque, porque le genera un rechazo automático, aunque este buenísimo. Pero si le decís que existe esta banda que se llama Natural Child, que tiene un poco de rock&roll, capaz que lo haces entrar. A partir de ahí, es fomentar el sistema de links que nos hizo a todos melómanos. Yo era fanático de los Ratones Paranoicos cuando era chico, de ahí llegué a los Stones, de ahí a Chuck Berry y los bluseros, después volví mas para aquí con Clapton y Steve Ray Vaughan, así hasta llegar a las bandas contemporáneas. Nuestro desafío es fomentar a leer y que no se queden con la idea de que esto es todo lo que hay.

CPQV: La mayoría te conocimos por los blogs ¿Volverías a hacer algo así?

DM: Cuando terminé “RockStar” dije que la única forma de que me convenzan es que vengan con un camión lleno de dólares, porque el ritmo de un blog de tener que escribir algo todos los días es muy desgastante. Se te tiene que ocurrir algo si o si todos los días, la periodicidad del blog es terrible. Lo es porque cuando te pagan no es proporcional. Si pudiera vivir de eso es otra cosa, porque tenés otros tiempos y le podes dedicar, pero yo tenía dos horas para hacerlo. Era muy estresante en ese sentido. Aparte, con Twitter la gente ya no lee tantos blogs. Ahora haría un podcast en audio o video, que algo de eso estoy haciendo.

CPQV: ¿Las redes sociales mataron a los rockstars?

DM: Las redes sociales humanizaron mucho a los músicos. Ahora, el músico es un tipo que te opina de una nota de Clarín que vos también leíste. Cuando yo estaba creciendo, Juanse era un señor que vivía de noche, un súper humano que no conocíamos y tenía una vida totalmente distinta a la mía. De repente, te enteras por Twitter que Juanse se está tomando un mate. Más allá que el “star system” se vino abajo porque nadie pone la guita para que vayas en limusina a Los Ángeles, esto también contribuyó. Hay que ser muy boludo para sentirte una estrella hoy, en éstas condiciones. Los músicos son gente que está más cercana e incluso te podes poner en contacto con ellos a través de las redes sociales.

CPQV: ¿Alguno se enojó por lo que escribías en los blogs?

DM: Andrés Calamaro se enojó por unas cosas que escribí en un blog anterior, en el que firmaba de forma anónima. Después entendió que no era para reírme de él, sino para reírnos entre todos de este circo grande que es el rock. En “Rockstar” yo decía que el rockstar nos invade a todos: periodistas y músicos. En algún momento siempre flashamos que somos importantes. Andrés entendió eso mejor que nadie, y por eso escribió unos textos increíbles para el libro, por los que le voy a estar agradecido de por vida.

Después de eso alguno esbozó algo. Hubo un periodista, y un músico que se enojaron por algo que escribí, pero después se le pasó. No tuve enfrentamientos jodidos por algo que escribí. La única pelea que tuve fue por Twitter con un músico, por algo que escribió de mí y yo salté. Después, hay algunos que se quejaron porque les puntuaron el disco con las mismas estrellas que uno de Romeo Santos, pero eso no es culpa mía. Igual, en eso los prensas son más papistas que el papa.

 

Por Luciano Billone

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