Este domingo pasado se estrenó en Tucumán Alicia en Frikiland, un musical basado en la novela “Alicia en el País de las maravillas”  de Lewis Carol. Estranada justamente en el día del amigo interpelaba a mí de forma doble. Debía hacer mi trabajo y cumplir con mi amigo (que encarna uno de los personajes de la obra). Así que llegué al Centro Cultural Virla con bastante anticipación para agarrar buenos lugares. Esperé, en una fila que ya de por sí era muy larga, en un lugar que rebozaba de pequeños espectadores. Menos de diez años en promedio, en el teatro, nunca es un buen augurio para el espectador joven. Afortunadamente estaba totalmente equivocado.


Foto de Nota 4

Alicia en Frikiland    es una creación de Random Creativos cuyos derechos fueron comprados por la productora local Chapeau! Hadas Cantantes, por lo que todo el equipo de actores y técnicos es regional. Y esto en primera medida hace falta destacarlo. La producción es local, los actores locales, el teatro es de acá, y es remarcable de palmo a palmo. El trabajo es impecable. laba de una chica “diferente” que busca su identidad. Se disparó una proyección arriba del escenario propiamente dicho.

 

Foto de Nota 1

Se abrió la cortina. Inmediatamente el escenario se encontraba inundado de actores. La primera escena si bien retrata una sitaución de salón de clases es completamente colorida en personajes y sonidos. Y ese es un patrón que se mantiene en toda la obra. Cada escena, cada momento de Alicia en Frikiland explota de color. El canto, el baile, el diálogo ocurrente, aparecen a cada momento para reforzar la puesta en escena, fuerte de por sí.
Si bien el argumento general de la obra interpela a un público adolescente, una de las caracaterísticas destacables de esta apuesta de Chapeau! es la de poder dialogar con todo el público. Con el adulto a través de referencias a la cultura pop argentina, con el público más pequeño a través de las canciones y el sentido total de sinestecia, y con los jóvenes a través de un guión que habla de la identidad.
La identidad está en uno, todo tiene que ver con todo, nada y todo tiene sentido, ser raro es ser uno mismo, son algunas de las propuestas más fuertes del guión de Alicia. La razón no tenía lugar en el mundo literario de Lewis Carol y tampoco lo tiene en la puesta en escena de Chapeau! Los personajes del inglés hechos carne. La Oruga, el Sombrerero (y la liebre), el Gato y la Reina, fueron reventados en aplausos. Y no solo porque el guión les sirvió para darles palabras a las creaciones de Carol, sino porque los actores norteños les dieron carne, caras, cuerpos, sonrisas, los hicieron correr y saltar por el escenario -literalmente- los ataron con cadenas y los hicieron caer por inodoros. Repito, el nivel de esta obra es impecable.

Foto de Nota 2


Quizás lo único que tuvo sus problemas fue el teatro. Fueron mínimos pero notorios problemas técnicos como el apagado de micrófonos, que obligaba a los actores a gritar, algunas luces que fallaban en el tiempo, la proyección de los audiovisuales de una pésima calidad, fueron pequeños detalles que opacaron un rayito del carnaval que es Alicia.
Recomendable y digna de una ovación de pie, Alicia en Frikiland me dejó contento, risueño, me dejó con ganas de volver a verla. De encontrarme otra vez con la chica del oso, con los dementes de Frikiland, con los diálogos y los guiños, con la Reina, la Oruga, el Gato y el Sombrerero.
Salir de la sala, la gente saludando a los actores, los nenes sacándose fotos con ellos, algunos cantantando las canciones de la obra -pegadizas y elocuentes-, las madres y padres sonrientes. A la salida del Virla la gente hablando de la obra, opinando lo mismo, todos contentos, hace de esta puesta en escena algo maravilloso. Si usted es adulto, joven, adolescente, o niño, vea la obra. Punto final.


El elenco está integrado por Ashley Matheus, Pablo Delgado, Emanuel Rodriguez, Joel Alonso Quírico, Enrique “Kikin” Díaz, Emiliano Nuñez Campero, Exequiel Arias, Guillermo Giménez, y Leandro Avila. Al ensamble lo componen Agustín Molina, Aída Navajas, Batiah Adler de Chazal, Belén Brito, Carolina Terraf, Constanza Venturelli, Emilia Usandivaras, Eugenia García, Francisca “Kika” Valero, Germán Alejo Haro, Mariana García y Milagro Muñoz Molina. Vestuario: Ana Eustacchio. Diseño de Iluminación: Humberto “Oli” Alonso. Producción Ejecutiva: Carina Fraszczak. Dirección Musical: Luciana Cabrera. Dirección Coreográfica: Eugenia Rufino. Dirección General: Sebastián Fernandez.


Foto de Nota 3

Julián Miana

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