Marina Rosenzvaig: "El teatro debe no hacerle el juego al neoliberalismo"

“Las mejores preguntas y respuestas para nosotrxs están en nuestras teatralidades escondidas en los márgenes”, afirma esta teatrera y artista interdisciplinaria, docente de la UNT y de renombre internacional

Conocí a Marina Rosenzvaig cuando cursaba el primer año de la Carrera de Teatro en la Universidad Nacional de Tucumán y ella dictaba la materia de Historia I. Estaba recién acercándome al mundo teatral, y me encontré con una profesora que de entrada nos hacía pensar sobre la necesidad de que el teatro cuestione la realidad en lugar de reproducirla: esa es la semilla que planta en todos sus alumnos. Ella nos incitaba a ir a ver teatro todos los fines de semana, a pensar, a cuestionar. “Así es Marina”, pienso hoy, ocho años después. En todos los espacios en los que coincidimos ella siempre puso en jaque las formas establecidas de dominación teatral. Es “teatrera y artista interdisciplinaria”, en sus propias palabras; también es docente en la UNT, investigadora, Máster en Artes del Espectáculo Vivo y Master in PerformingArts. Indagadora incesante dentro del teatro, la entrevistamos para hablar justamente de las actividades que viene desarrollando y la situación actual del teatro.

Te definís como “teatrera y artista interdisciplinaria” ¿Por qué te dedicas al teatro, y cómo descubriste la interrelación del teatro con otras disciplinas artísticas?

El “ser teatrero” es fundacional en mí, la grupalidad, el encuentro, que permiten pensarnos y hacernos en comunidad. Quizás hoy lo entienda con más claridad y necesidad en estos tiempos tan duros neoliberales y de derecha recalcitrante, donde las lógicas mercantiles, individualistas y homogeneizadoras son las que priman. Y la artista interdisciplinaria aparece, o quizás mejor decir transdisciplinaria o indisciplinaria según el caso; pero más allá de las denominaciones que pueden sonar a clichés o modas lo que me interesa es la creación como espacio de autoconocimiento y de conocimiento colectivo, y creo que esto sólo puede lograrse poniendo en jaque a la disciplina o a la tradición, que es conservadora, sostiene el statu quo y suele no representarnos, es decir, que no habla de mí, ni de nosotrxs, ni tampoco brinda respuestas transformadoras. Entonces los cruces del teatro con la vida o con otras formas artísticas o con otros espacios puede ser un viaje alucinante de experimentaciones, pero sobre todo es una apuesta política.

El proyecto de Atlas del Yukkuman es una experiencia performática que excede los límites de lo que se conoce tradicionalmente como teatro. ¿Cómo surgió el Atlas y qué busca?

El Atlas del Yukkuman es un proyecto que surgió de un taller que imparto hace unos años sobre escenas alternativas, que tiene como objetivo investigar artísticamente en experiencias escénicas por fuera de los órdenes teatrales normalizadores del cuerpo, la palabra y el espacio de reunión. El Atlas es un experiencia difícil de describir, propone específicamente construir mapas subjetivos sobre Tucumán, las integrantes del grupo (María José Medina, Soledad Chemes, Andrea Zamora y Ruth Plaate) presentamos un espacio donde contarnos en y desde Tucumán, nunca sabemos lo que puede pasar en cada uno de los encuentros, pero lo que viene pasando nos maravilla, nosotras y los participantes no podemos dejar de autonarrarnos,la memoria colectiva se cruza con la memoria personal, volviéndose una obra abierta y relacional.
 

Fotografía: Andrés Herrera. Proyecto: Atlas de Yukkuman
 
La teorización, o mejor dicho las conceptualizaciones, para mí son fundamentales. Y esto lo digo como docente, investigadora y creadora. Estos tres campos hoy en mis prácticas ya no están disociados, siguiendo la lógica trans o indisciplinar que mencionaba antes. Seguramente para los investigadores soy poco académica y para los teatreros ya no hago teatro, pero bueno entiendo los costos.
Volviendo a la pregunta creo que el lugar que ocupa la teorización en la provincia o en la región, prefiero hablar de teorización situada, es escasa, creo que responde por un lado a la vieja práctica colonial de recibir deglutido el conocimiento de los centros del “Saber” y del “Hacer” y no proponer saberes propios, y por otro lado creo que en muchos casos las prácticas han quedado atrapadas en las lógicas de reproducción técnica que necesita conocer el modelito a repetir y no pensar y teorizar sobre lo que se hace. Pero también, y las reivindico, encontramos grupos teatrales y teatralidades en la región que vienen pensando críticamente sobre el teatro y la relación del teatro con el mundo al interior de sus prácticas o de sus obras. Quizás no lo han puesto en un papel para que lo leamos, pero sí está en sus propuestas, podemos leerlas ahí.

Pero hay que pensar comprometidamente qué hacemos y cómo hacemos teatro desde aquí y ahora, no queda otra, sino nos llevan puestos o nos volvemos pobremente funcionales: al sachamercado local, a la lógica mercantilista de festivales donde entran unos pocos bajo criterios de “calidad” de mirada centralista y tecnócrata, al INT que es federal pero más “porteño” -ya lo sabemos-, a las políticas culturales en teatro en la provincia autoritarias y paupérrimas, a la carrera de teatro de la UNT que reproduce y no reflexiona, etcétera, etcétera.

Afirmás que haber viajado y podido estudiar e investigar en otros países te ha ayudado a ver el teatro de una forma distinta ¿Cómo ves al teatro tucumano hoy?

Viajar, estudiar en Europa, ir y volver, me permitió terminar de descubrir lo colonizado que están nuestros saberes y nuestras prácticas, pero también entender que las mejores preguntas y respuestas para nosotrxs están en nuestras teatralidades escondidas en los márgenes, por fuera de los cánones e incluso de las modas experimentales.

LO QUE VEMOS, LO QUE NOS MIRA se llama el Seminario que vas a dictar pronto. ¿Qué herramientas te propones trabajar en el mismo para pensar la experiencia escénica?

Justamente “abrir los tiempos, armar los ojos” dice lúcidamente Georges Didi-Huberman. Le robo prestado esta frase igual que el título de su libro “Lo que vemos, lo que nos mira” para el nombre del seminario que impartiré la próxima semana en el MUNT. Él lo utiliza en otro sentido, pero lo que me interesa es poder armar los ojos, para abrir los tiempos, y viceversa: abrir los tiempos para poder armar los ojos, desde una óptica ético-política, no creo que deba pensarse lo estético por fuera de los planos ético y político. Entonces para ello propondré un espacio donde podamos repensar críticamente “la tradición teatral” o incluso esas contra-tradiciones ya también domesticadas, con sus mitos y naturalizaciones varias, y para pensar la tradición creo necesario problematizar la representación en tiempos actuales de crisis de representación, para finalmente acercarnos a reflexionar sobre algunas teatralidades de la resistencia o de la manifestación y a prácticas teatrales indisciplinares de la región.

Por último, ¿cuál crees que es o debería ser el lugar del teatro en el contexto político actual que estamos viviendo?

No hacerle el juego al neoliberalismo.

Así, con esta certera afirmación Marina cierra la entrevista. A su respuesta pienso: son tiempo duros los que vivimos. El teatro lo debe ser también. Por suerte en el camino nos encontramos con quienes, como esta docente, teatrera, investigadora y artista disciplinar, nos invitan siempre a reflexionar, en el pensar y en el hacer.
 
 
Fotografía: Andrés Herrera. Proyecto: Atlas de Yukkuman

Por Tatiana Luján Valdez
Foto de tapa:  Lupe Valenzuela