La fiesta es de las pibas

El sábado pasado finalizó la 35° Fiesta Provincial del Teatro en Tucumán. Las obras ganadoras fueron “Estamos grabando” y “Ai ai ai”, escritas, actuadas y dirigidas por mujeres. En esta nota algunas reflexiones alrededor de este acontecimiento y el hacer teatral en la provincia.

Por Tatiana Luján Valdez
Fotografias tomadas de facebook


LA FIESTA ES DE LAS PIBAS... ¿Y AHORA?

Treinta y cinco ediciones lleva la Fiesta Provincial del Teatro, un festival organizado por el Instituto Nacional del Teatro, que tiene formato de competencia en las instancias provinciales y que cierra su ciclo anual llevando de gira a las obras ganadoras, primero a nivel regional y finalmente a nivel nacional.

Este año, en Tucumán, las obras ganadoras son: “Estamos Grabando” y “Ai ai ai”. El jurado estuvo integrado por Patricia Zangaro (Ciudad de Buenos Aires), Claudia Peña (Salta) y Marcelo Padelín (Chaco), quienes además resolvieron como obras suplentes en primer término a “La moribunda” y en segundo término a “El petiso orejudo”.

 
Sobre Estamos Grabando

La obra, escrita y dirigida por Lupe Valenzuela, se presenta como un recorrido de imágenes, audios y relatos en primera persona sobre material de la biografía de su autora. Invita así a los espectadores a transitar la escena entre el teatro documental y el biodrama, guiados por Maria José Medina, Andrea Zamora y Lupe; quienes dan a la obra una impronta muy personal, y logran que el espectador sienta ganas de habitar cada imagen y cada audio que nos presentan en escena, y querer quedarse con ellas.

La obra se caracteriza por tener una sensibilidad inmensa y trabajar el tiempo con una sutileza increíble. Y en medio de tanta belleza también duele, como le dolía al padre de Lupe esa Argentina quebrada que nos acerca en los audios. Y nos duele a nosotres, como en un tremendo dejavú, la realidad de la Argentina de hoy, y Chile, y Bolivia, y Latinoamérica en general.

"Estamos grabando, mamá" dice una Lupe de muy poquitos años, en un audio en medio de la obra. 

"Estamos grabando" titula otra Lupe muchos años después este trabajo, como una reafirmación de estas tres mujeres; un intento de dejar registro de una escena que se resiste a ser eso que se espera del teatro; y que con mucha sensibilidad e inteligencia, traspasa las pretensiones de cualquier otro tipo producción común, para ser nada más y nada menos que "lo único que Lupe sabe hacer". Otra manera de decirle a Tucumán, desde el teatro mismo, "aquí estamos, esto somos". Y producen en ello no sólo un acontecimiento estético profundamente bello, sino por sobre todo -en mi opinión- un acto de resistencia artística.
 


Sobre Ai Ai Ai

Ésta es una obra de clown interpretada por Ayelén Ormaechea, y dirigida por Julieta Daga, con la asistencia de Ruth Plaate.

“Ai Ai Ai” construye un universo posible del amor efímero, del instante trágico del amor bengala. Amor de palabras y conjuros milenarios. Ese momento que dura una vida para el alma, y tan poco para el tiempo. Un año nuevo. Una certeza, un deseo, un posible.

Pandora, la payasa de esta obra, monta poco a poco una ilusión de papel, fugaz y eterna como la risa. Ella conoce un japonés en Tinder y deciden encontrarse en la noche de Año Nuevo. Entonces Pandora se empieza a preparar para ese encuentro, y en esa espera le pasan muchas cosas. Ella, trata de acercarse al universo japonés, aprender su idioma, artes marciales… En eso la clown va jugando mucho con el público, porque es una obra que tiene un vínculo permanente con el espectador.
 


Sobre la Fiesta Provincial y el Teatro en Tucumán

Como mencioné anteriormente, este año se realizó la 35° edición de la Fiesta Provincial. A principios de este año desde Colirio publicamos una nota en donde observábamos, entre otras cosas, que sobre la fiesta En un recorte desde el 2013 al 2018, de doce obras ganadoras, y trece directorxs en total, sólo se registran tres mujeres, de las cuales una co-dirigía una obra con otro varón”, y eso apenas teniendo en cuenta seis ediciones. Es por este motivo que resaltar la importancia de que este año las dos obras ganadoras son escritas, dirigidas y actuadas por mujeres, es sumamente necesario. Es un ejemplo de cómo las mujeres van ganando espacios en la escena teatral provincial. Espacios que se van generando desde otras lógicas de producción, con la que se van apropiando de lugares históricamente negados para los géneros que no sean exclusivamente varones heterocis. Transformaciones que se vienen dando, y que son cuanto menos festejables.

Ahora bien, durante el transcurso de la Fiesta Provincial, que dura una semana, la Asamblea Plurinacional de Trabajadorxs Teatristas Trans-Feministas-Disidentes intervino las redes con algunas placas con las siguientes preguntas: “¿Cuántas mujeres y disidencias trabajan en el teatro? ¿El teatro muestra relaciones fuera de la heteronorma? ¿Cuáles son las representaciones sobre las mujeres en el teatro? ¿Cuáles son las representaciones de las disidencias en el teatro? ¿Cuánta desigualdad de géneros hay todavía en las formas del trabajo teatral?”, entre otras…
 
En tiempos donde los feminismos vienen transformando el paradigma con el que miramos el mundo, hacernos estas preguntas es cada vez más necesario. Desde ya que el hecho de que -por primera vez en tanto tiempo- las obras ganadoras tengan entre sus protagonistas a mujeres es, para el teatro tucumano y para el INT, un paso positivo. Pero si nos ponemos a pensar las preguntas que la Asamblea propone, por ejemplo, el trabajo que falta aún es arduo. Porque la realidad es que no alcanza con que ahora aparezcan nombres de mujeres en las obras ganadoras, si en realidad las lógicas del hacer teatral van a seguir reproduciendo la misma violencia machista que impera en nuestra sociedad en general. No alcanza si afuera a mujeres y disidencias nos siguen matando en la vida real. Es un paso positivo, sí, pero apenas uno de un millón.

Luego, si nos ponemos a hilar mas fino todavía, podríamos discutir -incluso- que en realidad las lógicas que nos propuso hasta ahora el teatro en general (el formato de la Fiesta del Teatro como un ejemplo de esto), y el tucumano en particular, sigue sosteniendo y legitimando formas violentas de producción: misóginas, competitivas, meritocráticas, mercantilistas, poco solidarias, con muy poca conciencia de clase y de género.

Entonces si, considero que hay que festejar este paso ganado; es una pequeña victoria entre tanta hostilidad del machismo de este mundo. Festejar por que por fin la fiesta es de las pibas. Pero ahora… ¿qué vamos a hacer con eso? ¿cómo podemos seguir? ¿cuáles serían las verdaderas fiestas que nosotres, mujeres y disidencias, quisiéramos festejar en el teatro? Considero, en lo personal, que nos merecemos todos los lugares que podamos ocupar de aquí en adelante, en el teatro y en la realidad, y que durante tanto tiempo se nos han negado; pero por sobre todo nos merecemos inventar-nos nuevas formas de producción, nuevas lógicas de legitimación, nuevos espacios para habitar y nuevos motivos por los que festejar.