La Sodería, la casa del teatro independiente tucumano

Gestionada por mujeres, la sala que va camino a cumplir 25 años es bandera del teatro independiente de nuestra provincia, un símbolo de autogestión y un espacio de resistencia artística y cultural en Villa 9 de Julio

La Sodería es una de las salas teatrales con más trayectoria de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Esta casa de teatro, que se encuentra gestionada principalmente por un grupo de tres mujeres, y que está ubicada en la periferia de la ciudad y del apabullante movimiento del microcentro, es conocida por dar refugio a los artistas que se dedican al teatro de manera independiente y autogestionada, y por ser un espacio de resistencia artística y cultural en las calles de Villa 9 de Julio.

Recorriendo cada espacio de la casa, Teresita Guardia -“Teatrista desde la trinchera, y hasta la primera línea de fuego” como se presentó ella misma- nos aclara que La Sodería no es su sala, sino que “es la sala de los teatristas independientes del país y de muchos grupos de Latinoamérica”.

En sus comienzos Guardia comenzó haciendo teatro por muchos y variados lugares, hasta que con el Grupo Verde Marfil -nos cuenta- pudieron desmalezar, refaccionar con esfuerzo para que no sea rematado por basural y sostener en comodato 13 años la propiedad en donde se encuentra La Sodería hoy, por gentileza de la familia Santa María Migues y Contino. Luego, en 2007 y con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro pudieron comprarla por la suma de $60.000.



“Las tareas cuando empezamos fueron múltiples, como sacar dos camionadas de basura con una cuadrilla de la DAU, quemar un perro agusanado, rescatar cables, reciclar, voltear paredes, pintar, iluminar con la colaboración de muchos compañeros, como Graciela Cárdenas, Coqi Mendez, Roberto Contino, Marcela Martinez, Fernanda Córdoba, Manina Mendez, Pedro y Miguel de Villa Carmela, Marcelo Sorrentino, Alberto Hernando, Daniel León, Daniel Rivadeo, Jorge Smerling…. Años en los que gobernaba el genocida Bussi (electo) y el arte necesitaba refugio..” recuerda Teresita. Acompañando estos recuerdos, agrega que hoy La Sodería tiene 24 años. Es decir que en 2019 cumplirá un cuarto de siglo, motivo por el cual sus gestoras no sólo sienten el pecho lleno de orgullo, sino que además es un hecho que da cuenta de la voluntad de los teatristas de sostener un espacio de creación y de lucha, ante todas las adversidades económicas que -sabemos- implica hacer teatro independiente, y mantener en pié ese lugar a través de todas las condiciones sociales que hemos vivido como provincia y como país en ese lapso de tiempo.

“La Sodería Casa de Teatro” fue el nombre que decidieron asignarle a éste espacio por aquellos tiempos, y así se sigue reconociendo hasta el día de hoy. Estaba como intención, al momento de su fundación, recuperar la memoria del edificio, que fue una de las primeras fábricas de soda a principios del 1900. Y a su vez pretendían recuperar el imaginario del espacio como casa de teatro, cosa que a través del tiempo fueron logrando. Porque, al día de hoy podríamos decir que La Sodería no es simplemente una sala en donde artistas y espectadores se reúnen para la experiencia escénica, sino que es “un lugar de encuentro, de aprendizaje, de camaradería, de reflexión, de disfrute en comunión… un templo”, al decir de su directora. 

Sus paredes están cargadas de historias, de maquillaje teatral, de sudor artístico. Sus pisos tienen la huella de quienes han sabido danzar en los recitales y fiestas más convocantes del under tucumano. Y sus pasillos y recovecos cobijan, como en una casa, colores, olores y sabores que reflejan el espíritu de una provincia que produce arte sin cansancio. Esto se ve reflejado en la variedad de actividades que se llevan adelante en esta sala, que van por ejemplo desde el teatro, danza-teatro, teatro popular, títeres y lambe lambe, hasta recitales de poesía, de música, muestras plásticas, y talleres... También en los últimos años han organizado dos Festivales: el “Festival Víctor García” y “Festival Ojo al Títere”. 



Las encargadas de sostener el trabajo en la sala para que todo eso sea posible son Fernanda Córdoba, Yesika Migliori y -como dijimos anteriormente- Teresita Guardia, quien suma a esta tarea también a los artistas tucumanos: “hay grupos que sostienen su trabajo aquí, como el Teatro al Manubrio; y muchos compañeros artistas que siempre han impulsado sus puestas y sus recitales facilitando el acceso al público en una zona un poco alejada de las cuatro avenidas, y contribuyendo así a sostener la poética del lugar”. Porque 24 años de actividad no son pocos, y sobre todo cuando son llevados adelante en las periferias de Tucumán. Sostener un espacio cultural alejado del centro pareciera ser cada vez más difícil. O por lo menos es en el microcentro, “dentro de las cuatro avenidas”, en donde una ciudad como la nuestra proyecta su cartelera artística. 

Aún así, La Sodería es una prueba de que construir a los márgenes es posible, y sobre todo necesario. Es en la diferencia y en la variedad donde se produce el enriquecimiento artístico. “En Tucumán, hoy y siempre la actividad artística es y ha sido muy fuerte, diversa y prolífica. Aunque ahora se está reconociendo su tenacidad, magnitud y talento….tanto es así que tenemos artistas como Pablo Iván Rios, o Agustín Boby Toscano, que han trascendido las fronteras y son reconocidos en la meca del Arte, uno en el Louvre y el otro en Cannes… como también fue en su momento Víctor García, que como dijo Peter Brook -refiriéndose al teatro mundial del siglo XX- es el más grande” reflexiona Teresita al respecto; considerando que los espacios culturales, salas teatrales, centros o casas de arte son fundamentales para la formación y el crecimiento de los artistas locales. 

Sin embargo el sostenimiento de dichos espacios muchas veces resulta cuesta arriba. Hay salas independientes que cuentan por ley con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y del Ente Cultural de Tucumán, pero eso nunca resulta suficiente. “Esos apoyos son magros en metálico y morosos en el tiempo… lo cual obliga a las salas a “financiar al gobierno” pues para sostener la actividad a precios módicos, están forzadas a generar los recursos que luego se recuperan devaluados. Además hay muchos espacios independientes que no acceden al apoyo del estado… y sostienen la actividad con muchísimo esfuerzo. Tanto que hoy se está conformando una red de espacios independientes, porque la aguda crisis económica que se atraviesa hace peligrar su continuidad, ya sea por el costo de alquileres y/o por los servicios”, expresa Guardia con preocupación. 

Teresita Guardia
Teresita Guardia
  • Fernanda Córdoba
Yesika Migliori

“En realidad, estos espacios debiéramos tener tarifas blandas en los cánones impositivos y de servicios, porque no somos emprendimientos comerciales, sino que generamos valor agregado a la comunidad. Esto debiera ser contemplado por las autoridades tanto municipales como provinciales. Estos espacios debieran estar exentos de impuestos y declarados de interés cultural, dado que generan un patrimonio tangible e intangible que enaltece a Tucumán.” cierra Teresita reflexionando sobre una problemática que pareciera ser denominador común en los espacios culturales independientes.

Todo eso es La Sodería. Una casa de teatro, un refugio del arte independiente, un espacio de resistencia y lucha en los márgenes de Tucumán. Ir hacia esta sala y volver al centro -desde Villa 9 de Julio- es volver con la convicción de que el sostenimiento y el apoyo a los espacios culturales independientes resulta hoy más que nunca imprescindibles.


Por Tatiana Luján Valdez

Fotos: Gastón Guirao y Tatiana Luján Valdez