Kika Valero: "Tenemos que exigirles a los políticos que la cultura sea prioridad"

Licenciada en Teatro, Profesora y, por supuesto, actriz. Una de esas actrices que llenan el espacio con una energía cautivadora, transmitiendo y poniendo todo en escena. Su experiencia y visión de la escena teatral tucumana

Francisca Valero, la de los ojos hipnotizantes,  más conocida como “Kika” es Licenciada en Teatro, Profesora y, por supuesto, actriz. Su carrera viene en ascenso desde que formó parte del elenco de “Derechos Torcidos”, pasando por obras como “Freak Show”, “Alicia en Frikiland”, “El tiempo de las Mandarinas”, “Hilos de Azucar”, “Las Mujeres de los Nazis”, y la más reciente, el musical "Y un día Nico se fue". Quien la haya visto actuar, seguramente no quedó indiferente porque es de esas actrices que llenan el espacio con una energía cautivadora, transmitiendo y poniendo todo en escena.

                                                                                           
¿Por qué teatro y no otra carrera?

Es una elección del corazón.

El mandato social de tener que seguir una carrera una vez concluido el secundario para ser una “profesional el día de mañana”, estuvo atravesado siempre por la convicción de que tenía que elegir para mi vida lo que me haga feliz, aquello que me guste. Por ende, siempre tuve la convicción que “de grande” quería ser actriz. De chica me gustaba jugar con personajes, con historias, jugar a “hacer de cuenta que…”, disfrutaba mucho el momento en que “otro” me observaba, no me avergonzaba para nada expresarme, actuar frente a un público, al contrario, participaba de actividades en el colegio, sketches, cantaba, bailaba coreografía… se me vienen muchos recuerdos que sostienen que siempre me sentí atraída por el teatro.

Esa convicción se mantuvo e hizo que me inscribiera en la carrera y que elija al teatro como una forma de vida. El estudio, el transitarlo, las distintas experiencias y la profesionalización hicieron que lo conozca  en profundidad, sus diferentes formas y múltiples posibilidades, y me enamore más, sobre todo porque el teatro me ha salvado. Y más allá de las crisis propias de la profesión que hagan preguntarme para qué hago lo que hago, siento que me ha agarrado de tal manera que no puedo dejarlo. Creo que no podría haber sido de otra manera. Lo volvería a elegir.

Contesto esta pregunta y se me viene a la cabeza “La terrible sinceridad”- Aguafuerte porteña de Roberto Arlt, comparto un pedacito: “¿Soy sincero conmigo mismo? Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharan sus ropas, y…usted se salvará”

¿Cuál fue la obra / experiencia que te marcó como actriz?

Cada experiencia me deja algo. Mi primera experiencia en el circuito profesional, “Derechos torcidos” fue la concreción de ese deseo que tenía de chica. Estaba haciendo lo que había elegido, lo que quería: actuar. Era la primera vez que integraba un elenco y que experimentaba todo lo que implica hacer una obra, los ensayos, la dinámica de grupo con mis compañeros, con la dirección, prepararme cada fin de semana para ir al teatro, el ritual previo, la adrenalina y los nervios de cada función, encontrarme con el público, conocer su recepción.

“El tiempo de las mandarinas” fue una experiencia que me marcó mucho también por el vínculo que se generó entre quienes formamos parte del proyecto, eso lo hizo muy hermoso. Cada una, con su energía y su singularidad generó un clima de amor y compañerismo que es lo que me llevo y guardo en el corazón. El grupo y la calidez humana que se vivió en esa experiencia la hizo muy especial. Si estas haciendo lo que amas y además se genera una buena relación en el grupo, es maravilloso. No siempre sucede.

Freak Show” es una obra que amé, me encantaba y divertía muchísimo hacerla. Actoralmente significó un desafío, estaba todo el tiempo en escena, mi personaje llevaba la obra, era muy impune, entonces me permitía jugar con mis compañeros y con el público. Fue una experiencia que me marcó mucho también porque fue un trabajo que preparamos para una materia de la facultad y con el grupo lo tomamos siempre con mucha responsabilidad y profesionalismo que fue fundamental para decidir continuar por fuera del ámbito académico y hacer temporada en sala, participar de festivales y programas, hacer giras.

Mi primera experiencia en el circuito profesional, “Derechos torcidos” fue la concreción de ese deseo que tenía de chica. Estaba haciendo lo que había elegido, lo que quería: actuar
¿Como vivís tu profesión hoy?

Con angustia (risas). Con ansiedad, con felicidad, con respeto, con responsabilidad, con deseos, con expectativas, con ganas, con miedos, con cansancio. Con ganas de abarcarla en su totalidad, con frustración…con esperanza. Con Amor. ¡Con todo eso, lo juro!


¿Qué crees que es importante para el hacedor teatral?

El verbo es (diría Cesar Romero) en este caso para mí, acción. Accionar, hacer, poner el cuerpo. Ir hacia el objeto de estudio. Empaparse, llenarse de teatro. Ser inquietos, curiosos, estar, probar una cosa, otra, estudiar, hacer seminarios, talleres prácticos/teóricos. Nutrirse, ir al teatro, ver teatro, leer. Estar en movimiento, activos. Buscando siempre.

Y por otro lado, tener conciencia. Ser conscientes de lo que uno hace te permite conocer, saber y entender lo que estás haciendo. Y a su vez te permite decidir. Te da la posibilidad de elegir, de cuestionarte y de apropiarte. Todo lo que hemos absorbido se tritura, se mezcla, se digiere, pasa por nosotros- por nuestra historia y nuestro cuerpo- y se hace propio. Somos capaces de formar una mirada, poética, pensamiento. A su vez me da autonomía y libertad, para jugar, para crear. Me da identidad.

¿Qué otras cosas te interesan además de actuar?

La docencia, la investigación y también me interesa mucho la gestión. Pero sobre todo me moviliza mucho involucrarme con acciones, espacios, proyectos que tengan fines colectivos, que tengan una mirada o un alcance más bien amplio. Me motiva- y es ideológico- impulsar y desarrollar acciones que tengan como fin fortalecer el campo teatral desde sus diferentes áreas. Las políticas culturales me interesan mucho.

¿Qué proyectos tenés?

Hoy estoy trabajando en el musical "Y un día Nico se fue". Además, estoy organizando un foro en el cual van a haber dos instancias, por un lado,  debate y opinión sobre las políticas públicas actuales en teatro a través de la participación de teatristas invitados y público. Por otro lado, una instancia de acción colectiva por la reglamentación de la Ley Provincial del Teatro 7.854. El objetivo del foro es visibilizar las políticas públicas y poder actuar frente a eso. También continúo dictando clases de teatro para niños en Chapeau y en el Taller de Yerba Buena, un espacio particular que coordino junto a Batiah Adler desde el año pasado en el Colegio Educación del Talento, donde también tenemos un taller para adolescentes. En lo actoral, estamos ensayando junto a Cesar Romero, Belén Martínez y Sonia Quainelle “Cuento con vos”, un espectáculo infantil que dirige Lucas Cuellar. Y en julio estaré en una Residencia Artística en Sao Paulo presentando mi tesina e investigando sobre Políticas Culturales.

¿Qué pensás de Tucumán como campo teatral?

Pienso que el campo teatral en Tucumán es riquísimo. Riquísimo en sus producciones, en sus artistas, en sus maestros. Es un semillero. Creo que tiene muchas posibilidades porque lo forman artistas y gente que no descansa, que propone, que hace, que fomenta, que se las ingenia para seguir haciendo teatro. Somos una de las provincias con más producción teatral en el país, la más importante de la región. Sin embargo, pienso que como teatristas y hacedores culturales tenemos que hacernos cargo de esta riqueza y trabajar en conjunto organizadamente para generar interés en la gente, para que la gente vaya al teatro, asista a ver obras, espectáculos. Para que ellos nos empiecen a exigir a nosotros producir más, hacer más funciones, abrir más salas de teatro, lugares de arte. Para eso es necesario juntarnos a discutir ideas y proponer acciones y proyectos.

Por otro lado, pienso que como comunidad teatral tenemos que exigirles a los políticos y a los funcionarios que la cultura sea prioridad, que los espacios públicos estén ocupados por personas capaces, afines a la actividad, con intereses genuinos sobre el arte, la cultura y el teatro, con una mirada más amplia y comprometida. Funcionarios que trabajen desde el principio de la excelencia y desde el principio de la sostenibilidad, que protejan y fomenten el desarrollo de una identidad local. Actualmente se acciona con la lógica de producir dos obras, llevar algo al interior, un espectáculo cada tanto, y no hay plan estratégico, pensado, atravesado por un criterio ideológico. Como comunidad teatral tenemos que dejar el individualismo y los intereses propios de lado, entender que no sirve. Pensar y accionar como colectivo, como comunidad teatral tucumana, integrando realmente el interior de la provincia y dejar de repetir la lógica Buenos Aires - provincias.

Por Cecilia Sandoval

Fotos: María José Valdez