"En el norte siento que está muy viva la raíz de lo que yo siento y pienso"

Antes de su show en Cosquín Rock web charlamos con Ciriaco Viera de Nagual. Su vínculo con las culturas ancestrales, la actualidad de la música y con otras bandas.

Texto de Alberto Horacio Zerpa. Fotos de Fernanda Barrera Lobo.


Ciriaco Vera, voz y guitarra de Nagual, nos cuenta su origen en la música, sus influencias, sus pasiones, sus inspiraciones y las amistades que forjó en su vida artística.

Dejando de lado oficios, decidió conectarse con sus raíces y escribir canciones cargadas de verdades y ligadas a nuestras costumbres ancestrales. Pachamama, sol y luna, inician la búsqueda de una vida de respeto a lo natural.

Este sueño que lleva casi 20 años, le permitió recorrer diferentes lugares y escenarios, y actualmente estar trabajando en un sexto disco y preparando su presentación en el Cosquín Rock Online.

¿Como esta la banda en estos momentos, pudieron juntarse, aunque sea de manera virtual?

No pudimos juntarnos, y nos habían quedado varias canciones grabadas sin terminar. Tuvimos que ver la manera de que se terminen sin nosotros. Todo el proceso de mezcla, lo realizó el técnico. Así que estuvimos hablando mucho, no por zoom, sino por WhatsApp o lo tradicional, por teléfono. Nos pasaba los audios para escuchar y así concluir algunas canciones que darán forma al disco nuevo.

Con respecto a eso, sacaron “Trucorealidad”, y fue recibida de una manera genial por toda la gente y todos quedaron ansiosos por escuchar el nuevo disco ¿Cuándo estaría terminado y saliendo?

Estamos en ese proceso, esperando que esto mejore, para poder ir al estudio porque quedaron cosas sin grabar y eso no se puede hacer de otra manera que no sea ahí. Vamos a ir sacando canciones. Es algo que nos gusta y lo veníamos haciendo con los anteriores discos. La grabamos, la difundimos, y así hasta llegar al disco.

Dentro de poco participaran en el Cosquín Rock Virtual, con un formato nuevo ¿Cómo te lo imaginas?

Será rarísimo, porque es sin público. Pero bueno, ya pasaron cuatro meses y las ganas que teníamos de juntarnos y hacer música son tremendas. Sabíamos que íbamos a tocar en el Cosquín Rock 2021 en Córdoba, de hecho, primero en octubre en la edición de Capital, iba a estar buenísimo. Como no se puedo hacer, nos comentaron de este formato, donde las bandas se podrán juntar para tocar en un lugar, como a nosotros nos tocó el Teatro Vorterix, decidimos hacerlo. Nos entusiasmó mucho porque nos vamos a juntar, nosotros no hicimos nada por zoom y esas cosas, no quisimos hacer nada que no sea juntos. Y esto fue una buena oportunidad, más allá de que sea sin público. Igual cuando tocamos juntos la pasamos bien, creo que pasa por ahí, de hacer música y disfrutarlo.

¿Crees que volverán esos recitales donde ibas con amigos, compartías la birra y terminabas abrazado cantando y saltando dentro del pogo?

Culturalmente somos así, la cultura del rock es así. Va a ser muy difícil no poder hacerlo. Creo que la solución a todo esto va a llegar a través de una vacuna, así que a eso lo vamos a poder seguir haciendo, pero cuando salga la bendita vacuna.


Hay una característica que se destaca de la banda, es la admiración y respeto que tienen por la cultura, las raíces y la Pachamama. ¿Como se origina eso?

Y todo viene por mis padres, mi viejo es uruguayo y vive en un pueblito de campo que se llama Juan Lacaze. Mi mamá es cordobesa, de un pueblito de tras la sierra de San Javier; Yo nací en Buenos Aires, pero a los seis meses ya vivíamos en Mar del Tuyú. Vivíamos a 20 metros de la playa, toda mi infancia la tuve ahí. Mi vieja escucha mucho folclore y mi Papá mucho candombe, entonces, en los viajes que hacíamos a cada uno de esos lugares de nacimiento en donde están mis abuelos y tíos, ahí logré una conexión. Más que nada en Córdoba, que es un lugar donde sentí que están más vivas muchas tradiciones de los pueblos originarios. Mi abuela me contaba mucho, hablaba de los comechingones, de que había lugares en el cerro donde habían vivido. Están muy vivas y marcadas las tradiciones, y hay gente que en sus rasgos se nota que son descendientes o se mezclan con esa forma de vivir. Esto desde chico me intereso mucho y cuando empecé a escribir, fue un poco la idea de querer expresar algo. Lo primero que me nació fue viajar y creo que ahí fue donde me comencé a conectar con la música y con el lugar en el que estaba.

En el primer disco, “Hacia la montaña”, no viaje mucho, pero con “Guerrero” si, lo escribí todo en Córdoba, en las Cuevas de Ongamira y en un montón de lugares que conocí. En cada lugar trataba de ponerme a escribir y bueno ahí salió este disco, que representa mucho para mí, un momento y esa búsqueda de entender un montón de cosas y de interpretar que tal vez la vida como la ven esas personas, con respeto hacia lo natural, hacia lo que crece y tiene vida, es perfecta. No le veo nada malo, todo lo contrario, de esas cosas hay que aprender, entonces creo que es un mensaje que, yo por lo menos, a mis hijas se lo quise dar y creo que mis viejos me lo quisieron dar a mí. Estudiando y haciendo música está bueno contar sobre eso porque creo que todo es positivo. No tiene nada de malo, todo lo contrario, me parece mucho más sabio adorar a esos dioses que tal vez a una religión.

¿Tu familia está presente en todo momento? ¿Tanto en el acompañamiento como en la inspiración?

La familia siempre me acompañó. La música la tengo de mi viejo, el tocaba el acordeón a piano, el saxo y la guitarra, en Uruguay lo mandaban mucho a estudiar música. Así que estaba presente en todas las jodas que hacían en casa, asados y eso, siempre había una guitarra y alguien tocando el acordeón a piano. Nunca ponían un casette, se ponían a tocar ellos y a medida que se ponían en pedo se ponían a cantar, era como lo llamaba Atahualpa, una ceremonia rural, eso creo que me marcó mucho, mi familia tenía esa forma de comunicarse.

Después, cuando pasó el tiempo, mi papa fue al primer recital. Me acuerdo que tocamos en un lugar llamado Betty Blues y mi viejo en esa época tenía una camioneta, una de esas Renault, se la había comprado hace poquito. Yo a los 16 ya me había ido de mi casa y cuando le conté del recital me dijo que me llevaba las cosas, el equipo, la guitarra, la batería y todo lo de los pibes. Estuvo muy ligado a nosotros en ese sentido, después fuimos a tocar a la costa, nos fuimos de caravana y los pibes querían que venga mi viejo, de hecho, a Tucumán lo llevamos. A él le encanta la música, le encanta todo ese tipo de movimiento, le gusta… viste. El esta con una enfermedad, que es Parkinson, y muchas cosas que él hacía no las puede hacer así que eso de llevarlo y compartir con nosotros me pareció muy bueno. Fue algo muy importante, la familia en ese sentido esta para cualquier cosa, lo que sea.

¿Hay algún tema en particular que te pida tu viejo cuando va a verlos?

En las fechas importantes, o cuando tocamos en algún teatro, como el de Flores, que son lugares en donde mis padres pueden ir, yo los invito y ahí es donde le pregunto a mi viejo si quiere escuchar alguna canción y cada tanto me pide, hay una que se llama Juan Lacaze, que es para su pueblo, es como un candombe que le gusta mucho y sé que cada vez que la toco, la bailará.

¿En tus primeros años de músico tocaste folclore?

Así es, no empecé con el rock. Lo primero que comencé a escuchar fue folclore argentino y uruguayo, un folclore más payado, no como el santiagueño que es más alegre, fue por la influencia de la familia, aparte es muy decidor de muchas verdades y cuando empezás a entender y vivir, te das cuenta que la música ayuda mucho y también te da experiencia de estas personas. El folclore de eso tiene muchísimo y el rock también, fue por eso que cuando empecé a tocar me gustó tanto.



¿Si no fueses músico que serías?

Y… lo que soy, no sé. Aparte de hacer música tengo como varios oficios laborales, soy plomero gasista, mecánico de máquina de calzado, fabricante de calzado de mujer que es algo que me gusta mucho por el lado de la creatividad. Hace 6 años me dedico a la música, pero es un poco lo que hacía, si no hubiera hecho música me imagino que seguiría con eso, laboralmente te hablo. Artísticamente como que me conecto mucho con el mar, me apasiona mucho surfear, cuando iba a la casa de mis primos en la costa lo hacía todo el tiempo. Es algo a lo que tal vez no me dedique tanto, pero capas que, si no me hubiera gustado tanto la música, me hubiera dedicado a eso.

O si la vida me lleva a Tucumán me gustaría hacer algo con respecto a la naturaleza, con los maravillosos lugares que tienen Uds. allá, recorrerlos, entender un montón de cosas y siempre hacer deportes que es lo que más me gusta.

Un 24 de marzo de 2018, llegan por primera vez a Tucumán, tocan con Karma Sudaca y Javier Quintana pintaba en vivo, se armó algo muy lindo. ¿Como se sintieron Uds. esa primera vez?  

Nosotros no conocíamos así que fue increíble, recuerdo que llovió y salimos a conocer la ciudad porque llegamos un día antes. Fuimos a la Casa Histórica y a una represa (Dique El Cadillal), quedamos maravillados. Cuando fuimos a hacer la prueba de sonido, vimos que había llegado gente de Salta, Catamarca, Santiago, y nos dimos cuenta lo importante que es Tucumán, es como el centro de tantos otros lugares del Norte. Si tocamos en Tucumán, puede bajar gente de todos lados.

También fue importante para comenzar el sueño de viajar y tocar. Siempre fue difícil para nosotros poder viajar, por un montón de situaciones y lo sigue siendo, pero está buenísimo. Con Tucumán fue especial porque fue el primer lugar donde sentimos que teníamos que ir y no una vez, hicimos buenos amigos.

¿Eso los animó a la Gira Norte de este año?

¡Sí! Y eso fue asombroso, estar en Tilcara, ver sus callecitas de piedras y la cantidad de gente que había viajado para vernos, hay gente que nos sigue a todos lados. Esto hace que por medio de un recital se conozcan lugares así, la Argentina es grande y es linda. Yo ya había ido a conocer y quede enamorado de todo el Norte, todo ese corredor que viene desde los Valles Calchaquíes. Siempre fue inspirador, como para querer volver, siento que está muy viva la raíz de lo que yo siento y pienso. Y tocar en Amaicha fue un sueño, una noche mágica, se largó la lluvia, como una bendición, nosotros seguimos tocando y la gente siguió disfrutando.

¿Cuándo estuviste en Jujuy compartiste con el Toti de Jóvenes Pordioseros? ¿Ya lo conocías?

A Toti ya lo había visto, tenemos un amigo en común, el Colo, manager de ellos que es muy amigo del 
Melli, y venía siempre a mi casa a charlar y me hablaba del Toti, un día me invito a una juntada y ahí lo vi, lo conocí, nada… excelente persona, ya veníamos hablando de la música y no habíamos cruzado en un par de recitales. Ahí se fue gestando la onda y hasta el día de hoy, siempre que puedo lo voy a ver. Y ese día en Tilcara nos juntamos y estuvo buenísimo, en el hotel estuvimos tomando unos mates. ¡Va! Él no toma mate (se ríe), pero estuvimos charlando un rato y comiendo esas tortillas con jamón y queso. Yo vivía a tortilla, recuerdo hasta el precio, 25 pesos.

¿Y se juntan con otras bandas? ¿Hay una relación con los Gardelitos y La Renga?

Es difícil juntarse, pero somos de juntarnos en ensayos y de ir a comer un domingo o que se yo, una juntada para jugar a la pelota, ahora no tanto, pero en otro momento jugábamos mucho al fútbol.
Había hablado con la gente de Tucumán para ir cuando toquen Los Gardeles, quería verlo al Eli y vivir esa situación con ellos en ese lugar. Conociéndolo, sé que la íbamos a pasar bien, somos de encontrar y disfrutar esos momentos cuando los tenemos, porque a veces como es la vida misma, no podes estar, pero cada vez que se puede estamos en un recital o en una situación mucho más cómoda, como un ensayo.

¿Cuándo se juntan de qué hablan?

Y tratamos de pasarla bien, no sé, cuando estamos relajados como que vivimos el momento y lo que está pasando ahí. Pero si nos encontramos un poco más pensantes es como que nos preguntamos sobre lo que estamos haciendo, que es lo que está pasando y que es lo que hay que mejorar o a donde están yendo a tocar, contactos, con quien tenés que hablar por si tenés que ir a tocar a Tucumán o a otro lugar, por ejemplo. O si queremos hacer un disco nuevo, creo que los consejos de una banda como esa, te pueden ayudar por su experiencia. Y después hemos tenido momentos que no dan ni para hablarlos porque la situación es otra (se ríe).

Volviendo a la banda ¿Cómo nace Nagual?

En una pizzería de Mataderos, había un sótano y con Claudio Vidal, el primer baterista de Nagual, a quien le escribí la canción “De Claudio”, nos juntábamos a tocar esas notas. El no tocaba la batería y yo no tocaba la guitarra, como que cada uno hacia cualquier cosa. También nos juntábamos a escuchar música y nos íbamos a Flores, a un bar donde pasaban rock. El loco era 10 años más grande que nosotros, nos acompañaba, nos hacia la gamba y cuando volvíamos ponía canciones y nos quedábamos dentro de la pizzería escuchando y comiendo algo.

Como Claudio era rockero, un día empezó a venir mucha gente del barrio que tocaba, estuvo re bueno, la pasábamos muy bien. Un día cuando nos juntamos, vimos que había limpiado todo el sótano, lo dejó vacío, y me dijo – ¿Por qué no te traes la batería y armamos algo? Yo también tenía una consolita y un par de cositas más, así que llevé todo y armamos una pequeña sala. Después que terminaba y cerraba la pizzería, nos poníamos a tocar, y fue ahí el inicio. Empezaron a venir un montón de músicos que conocíamos, algunos tocaban muy bien y así fuimos aprendiendo y nos fue dando ganas de formar una banda.

Lo bueno de todo esto es que fue un momento muy real para todos. Era algo que sucedió así y se disfrutaba de esa manera y cada vez que hablo, recuerdo la magia que había en ese lugar. Nos quedábamos hasta las 4, 5 de la mañana tocando.

¿Porque llevan ese nombre?

El por qué, tal vez es que yo justo en ese momento estaba trabajando en una clínica geriátrica psiquiátrica, hacia mantenimiento, había comenzado a laburar de casualidad, y la mujer de uno de los músicos de Gieco, trabajaba ahí. Recuerdo que llevaba mi guitarra todos los jueves para un muchacho que estaba ahí adentro y que le gustaba tocar, después me la llevaba a la juntada que hacíamos en la pizzería. Un día le falto un asistente al marido, me dijo si podía asistirlo y que me iba a pagar, yo no sabía quién era, resultó ser un músico de León Gieco y empecé a trabajar de plomo del pianista y el guitarrista. 

Comencé a ver el mundo de la música de golpe y a ese nivel, recuerdo que al primer recital que fui a laburar fue en el Opera, donde hizo cuatro Gieco-Heredia seguidos, una locura. Entonces ahí me dieron más ganas de formar una banda y de empezar a tocar. De un viaje a México, este Señor trajo un libro, “Las enseñanzas de Don Juan”, en donde habla del Nagual, y me lo regaló. Lo empecé a leer y fue todo bastante premeditado, me llegó toda esa información junta y con todo eso formé la banda.

¿Por qué crees que la gente apoya y sigue a Nagual?

Y es como todo, te puede gustar o no lo que hacemos. Pero siento que la única herramienta que tenemos es genuina, y es lo verdadero. Es el valor más importante, porque somos músicos como un montón de músicos que hay, ni tan buenos ni tan malos, pero todo lo que hacemos es verdadero y creo que eso es en lo que se identifican algunas personas. Ese es, tal vez, nuestro poder.

Estamos a días del Cosquín Rock ¿Cómo se están preparando?

Con todo el tema de la pandemia, no nos podemos juntar, pero hay que entender que es una situación que se dio así y vamos a hacer lo mejor que podamos. Cuando tengamos un changüi armaremos algo y saldremos a tocar, creo que todo va a estar bien. Para nosotros representa mucho poder hacer algo en estos momentos donde prácticamente no se puede hacer nada, estamos contentos.

¿Saben cuánto tiempo van a tocar? ¿Ya le pasaron los detalles?

Sabemos que tocamos el primer día, el 8 de agosto y debemos tocar mínimo media hora, eso es lo que tenemos acordado, creo que son ocho o diez temas. Todavía no está bien cerrado por lo del protocolo y todas esas cosas que están cambiando todo el tiempo de acuerdo a la situación que se va dando.
Seguro que todo saldrá bien, ojalá que todo mejoré y que pronto los veamos en Tucumán.

Seguro, cuando pase todo vamos a ir a Tucumán, con Nagual o a verlo al Eli, pero ahí estaremos. Saludos a toda la gente.