Las editoriales independientes tucumanas no se detienen a pesar de la crisis

Gato Gordo, Minibus y La Cimarrona siguen imprimiendo libros de autores locales, buscando potenciar las cadenas de distribución independientes y autogestionadas ante la indiferencia de las grandes librerías

La suba del dólar y la inflación generan un contexto totalmente adverso para las editoriales independientes en todo el país. Tucumán no es la excepción, pero el circuito de literatura local se muestra pujante y sigue creciendo: son cada vez más los autores que se animan a publicar y las editoriales que deciden publicarlos.

A contramano de una merma en la producción a nivel nacional, las editoriales independientes de Tucumán buscan seguir creciendo y consolidar nuevos circuitos de distribución a nivel provincial y regional, ante la falta de consideración de las grandes librerías a nivel nacional, que no tienen reservado un lugar para las producciones que no cuentan con el respaldo de los monstruos de la industria, las grandes imprentas que garantizan posicionamiento, ventas y marketing a los autores con los que trabajan.

De acuerdo a un artículo publicado recientemente por Clarín, son sólo “dos o tres” las editoriales independientes que logran obtener por ventas el equivalente en sueldos para quienes trabajan en ellas, y que la mayoría publican en promedio entre dos y cuatro libros años, y “tiene que vender unos 1.000 ejemplares de un título para no caerse de la cuerda”.

Gato Gordo, Minibus y La Cimarrona nos cuentan cómo se trabaja desde Tucumán para seguir publicando libros de autores locales de forma independiente, y nos obligan a repensar el lugar que todos le damos a las producciones locales, tanto en lo literario como en cada una de todas las ramas del arte.

“La distribución siempre estuvo relacionada a la amistad”

Fabricio Jiménez Osorio, Gato Gordo Ediciones

Generalmente editamos cinco títulos al año, a veces menos. Como imprimimos de forma casera, los costos son menores: alrededor de $1400 (únicamente en materiales, sin contar mano de obra, ni diseño, maquetación, ni corrección) para una tirada de 100 ejemplares de un libro abrochado y sin lomo de entre 50 y 60 páginas.

Las tiradas durante los primeros tiempos y hasta no hace tanto, fueron de 50 ejemplares, y ahora son de 100 ejemplares. La idea era no acumular gran cantidad de stock y poder distribuir de manera rápida en pequeñas cantidades. Cuando la editorial se empezó a hacer más conocida, creció la demanda, y subimos a 100.


Para Gato Gordo Ediciones la distribución siempre estuvo relacionada a la amistad, sobre todo a la hora de distribuir por fuera de Tucumán hacia otras provincias. Generalmente a través de amigos puntuales que viajan y venden de onda a otrxs amigxs, sea porque les cabe el proyecto o porque nos quieran dar una mano, pero también hay distribución mediante otras formas más organizadas, como frentes editoriales y pequeñas librerías virtuales y ambulantes (en todos esos casos, la relación también suele ser de amistad)

Por ahora siguen siendo las ferias nuestro mayor espacio de ventas de nuestros libros. También en contadas librerías, en las que hay un interés real de lxs libreros por exhibir material local y negociar de forma piola con editorxs o autorxs. No es el caso de las grandes librerías.

“Si no fuera por los editores y editoriales independientes, la literatura tucumana no estaría donde está”

Joaquín Farziano, Minibus

En sus 3 años, Minibus tiene 6 títulos publicados. Nuestro costo de impresión es aproximadamente de entre 30 y 45 pesos por libros, y está muy ligado a situación económica del país, el precio del dólar, la suba del papel, que subió 3 o 4 veces en los últimos meses. Las tiradas son de entre 100 y 200 ejemplares, dependiendo del autor o autora, y de la etapa del circuito anual literario en a que estemos y la proyección de cada autor.

En lo que respecta a las cadenas de distribución, Minibús trabaja principalmente en ferias editoriales, y no hemos accedido a distribución de tipo privada, nunca hemos terciarizado la distribución porque el precio de libro se dispara muchísimo y eso la verdad que no nos parece bien.

Una librería te cobra una comisión del 40% y la distribuidora otro porcentaje, por lo que en ese caso un libro que vendemos a 200 pesos terminaría costando 350 por distribución, y nos parece medio caro.

En Tucumán por lo general todas las editoriales independientes trabajan de la misma manera. Faltan espacios, pero todo lo que hay en Tucumán que favorezca la distribución es un logro de las editoriales y editores independientes, si no fuera por ellos la literatura tucumana no estaría donde está, ha crecido mucho en los últimos años. A los medios hegemónicos de Tucumán las editoriales independientes porque les importa un carajo.

También hay muchos escritores “consagrados” que tampoco pasan cabida y cuando tienen la oportunidad de hablar en medios como La Nación no hacen nunca mención a las editoriales independientes. Eso es un golpe terrible: si tuviéramos un circuito en el que tanto los viejos y jóvenes tiramos para el mismo lado, todo sería mejor porque ese es el sustento de la literatura en épocas de crisis. A los gérmenes de crecimiento que tiene la producción artística en Tucumán le estas cortando las piernas.


Las grandes librerías como El Ateneo, Yenny, Cúspide no le han dado espacio a las editoriales independientes de Tucumán, jamás lo hicieron y no les veo intención de hacerlo. De ellos no espero absolutamente nada. Las librerías tucumanas también hacen la vista gorda a la hora de ofrecer títulos de autores tucumanos.

Si es importante destacar que hay muchos espacios institucionales que si apoyan la movida, y por eso mismo la movida sigue creciendo: hay gente como Elina Valladares que durante su gestión en el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán ha realizado un trabajo excepcional y hoy el MUNT es un centro importantísimo para la literatura tucumana. También quiero destacar a la Casa Dumit, donde se hacen un montón de eventos literarios, Tamaño Oficio también presta su espacio, Pangea como siempre, y muchos otros espacios que respaldan la literatura tucumana.

“Estamos en proceso de consolidar una red de distribución, pero todavía es incipiente”

Priscilla Hill, La Cimarrona

Nosotres el año pasado hemos tenido 3 proyectos, este año estamos con el 2do. Son tiradas de 100 o 150, son tiradas chicas porque los precisos de imprenta son muy caros y los costos se incrementan todo el tiempo, sobre todo en este contexto actual donde la impresión subió un 40%. Las publicaciones se sostienen con preventas, ya que sin preventas no podríamos pagar los libros. Si no se hace de esa forma es imposible.

Para darte un ejemplo, para un libro de poesía de 104 páginas con una imprenta de Buenos Aires el costo es de aproximadamente 67 pesos, por lo que habría que venderlo al doble para recuperar el dinero invertido.


Para la distribución de nuestros libros nosotres no hemos conseguido distribución nacional o internacional, pero si circulan mucho a nivel provincial y regional. La Cimarrona trabaja con envíos a todo el país y nuestra idea es articular y visibilizar lo que pasa con otros espacios de imprenta, editoriales y artísticos.

Respecto de otras regiones en Tucumán hay distribución limitada, sin embargo, acá hay espacios que se destacan como Gato Gordo y la gente vinculada a Lúbrica, un espacio de ventas para comunidad LGTBI, disidencias o feminismo, donde hay lógica de distribución de textos, les chiques trabajan de esa forma.

En Tucumán la librería Luz Tibia hace distribución. Nosotres nos manejamos con la lógica de llevar libros a los espacios, feria ambulante si estamos en proceso de consolidar una red de distribución, pero todavía es incipiente.

Por Julián Miana

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