Proyecto LIBR: un interrogante para reflexionar sobre acción artística

Se inaugura hoy en la Veleta Cultural a las 18hs, el registro fotográfico del proyecto LIBR desarrollado durante este año por Javier Rodriguez. Una propuesta que nos invita a pensar sobre las prácticas artísticas, cómo las mismas llegan a lugares que no conocemos y cómo interactúan en el contexto que nos atraviesa.

*Por Elena Nicolay

“Definimos las cosas tanto por lo que son como por lo que no. Pensamos la libertad en términos de aquello que nos la impide. La libertad del cuerpo coartada por el otro, la libertad de la mente coartada por un cuerpo físico, la libertad de sí coartada por sí misma. Así como el preso busca escapar a su prisión, algún astronauta busca llegar a otro planeta ¿Qué hay en marte para aquel que no quiere estar atrapado en su ciudad?". De esta forma se presenta un proyecto que surge a partir de una intención muy clara; “hacer algo que interactúe con la gente que no está acostumbrada a pensar lo artístico y que tampoco espera encontrarse con él”, explica Javier Rodriguez, autor del proyecto LIBR en un entrevista con Colirio Pa Que Vean

Un sticker con una palabra incompleta que de repente encontramos en la calle, también en el baño de un bar, en la parada de un colectivo o en el celular de unx amigx. “Yo tenía una idea de que es lo significaba para mí. En la medida en que lo pensé a compartir, en la gente siempre esta duda de: ¿qué significa? A mí no me gusta decirlo porque creo que en el arte contemporáneo el sentido está dado por lo que el espectador pueda sacar de ese objeto o situación. No me gustaba y sigue sin gustarme decir que significa para mí porque me parece mucho más interesante que es lo que la persona pueda decir sobre eso. En ese que significa para vos empezaron a aparecer miles de cosas inesperadas que no las podría haber pensado, y ese era un poco mi objetivo”, analiza Javier.

El trabajo empezó con la difusión del sticker como una pregunta. La idea de tapizar Tucumán con el sticker LIBR poco a poco fue tomando su propio recorrido cuando se acabaron los sickers que fueron repartidos en los círculos conocidos. Luego apareció un mecanismo de difusión que permitía reproducir aún más la pregunta para llegar a otros lugares. Una manera para poder reproducir su alcance. Así se imprimieron 30000 stickers y se repertieron con una premisa: regalar 3 stickers. Uno conservarlo, otro regalarlo a algún conocidx y el tercero pegarlo en el espacio público.


“Mucho se fue desarrollando en el proceso y fue totalmente imprevisible e inesperado porque ya depende de otras personas que no soy yo. Pensar que todos esos stickers que fueron a parar a miles de kilómetros salieron de la cocina de mi casa. De una plancha que me puse a cortar uno por uno y ponerlos en una bolsita con instrucciones mínimas de repartirlos, y me parece re loco, como la gente que no conozco se apropió de eso y lo resignificó. Y creo que entendieron el juego sin que nadie se los explique”, explica el impulsor de la iniciativa.

El espacio público aparece como un concepto fundamental para el proyecto, lugar propicio para el juego de resignificaciones que se escapan del autor y de la obra. No hay forma de entender que es lo que disparaba ese objeto, pero el objetivo se encuentra en la interacción. “La idea del mismo como espacio político me pareció súper interesante, que cuadraba lo que estaba pensando y me dio marco teórico desde donde mirarlo y se fue adaptando a ese tipo de cosa. Discutir qué era lo público”, subraya Rodríguez. El segundo paso del proyecto fueron los fanzines. Una revista que estaba pensada para generar deseo de saber. Si bien había un contenido bastante direccionado también se abría a la pregunta y a la interpretación de cada uno.

“El proceso es muy dinámico. Solo fue encontrando su causa, que correspondía a hacer y esperar la retroalimentación de esa acción. Tiro una piedra a lago y veo que pasa, como repercute, pienso sobre eso, reflexiono, escribo, le doy un par de vueltas, ajusto tuercas y vuelvo a tirar. Y fue eso: prueba y error. Ir ajustando partecitas, hasta que más o menos funcionaba, y después lo otro ya dependía de la gente. El registro fotográfico fue una parte muy importante del proyecto. Ver las fotos y guardarlas, y sistematizar eso porque fueron miles de fotos que mandaron. Las redes sociales también jugaron un papel importante en este proyecto.Fue como ir adaptándose a las circunstancias”


Esta noche en la Veleta la invitación no es solo a una exposición de fotos que relatan el carácter mutable, cambiante e incompleto de la reflexión artística; si no también a participar de un circulo abierto, un espacio para compartir, para discutir, intercambiar ideas y pensar los limites, existentes o no, del arte en acción que se encuentra en constante movimiento, que interactúa, modifica y transforma sin que podamos percibirlo. “El sticker como objeto no hay mucho para pensar: su interrogante es el que se abre a una discusión. La intención de este espacio de circulo abierto, es abrir el juego del sentido sobre una obra que no está, que está en la calle, en la relación con la gente”, remarca Javier.