A 40 años de Unknown Pleasures, Tucumán fue Manchester por una noche

Ese tributo, casi a tientas y por momentos anónimo (la banda que carecía de nombre, la mediasombra en el escenario antes del show y lo conciso de la puesta en escena) fue -sin intenciones- una conexión inconsciente y fortuita con el ambiente frío, gris y aciago de ese Manchester que supo darnos tantos Placeres Desconocidos.

Fotos: Agostina Pedrini

Para 1979 la sonoridad de Joy Division era un puñal de doble filo, mientras en sus shows en vivo la potencia e intensidad de los últimos coletazos del Punk secuestraba el escenario, en estudio (y con el quinto integrante, de carácter virtual, Martin Hannett) ese vigor se traducía en una espacialidad impuesta entre los sonidos que permitía la experimentación y alteración de los tiempos (a veces de manera casi imperceptible con delays generados por milisegundos), la superposición de capas de sonidos y reverbaciones, la distorsión y deformidad en los fade-outs al final de las canciones, los ecos árticos o los tintineos espaciales por momentos inaudibles de sintetizadores cuales boyas marinas en un océano enclaustrado por un mausoleo de granito y mármol.


Manchester y Tucumán (o Tucumán y Manchester) en retrospectiva parecen no tan distintos en este contexto de incertidumbre generalizada y agitación social: nuestra identificación con el ‘Noroeste’, nuestra lejanía a las costas, nuestro pasado industrial -por momentos salvaje y anárquico- y -por supuesto- la miseria representada en basura, desidia y desocupación endémica con ese telón de fondo que tan bien protagonizan el hormigón humedecido de edificios abandonados (y otros al pedo) y los abusos de reciente y execrable propaganda política junto a la falta de apropiación del espacio público. En la antesala de un nuevo amanecer, a las pocas horas de finalizado el homenaje, un apagón total debido a una Falla Masiva en el Sistema Argentino de Interconexión de energía eléctrica que abastece a Argentina y parte de sus países vecinos provoca un blackout dejando a más de 50 millones de personas sin energía durante casi 12 horas acompañando la fría bienvenida del Invierno Austral. En ese ínterin me toca ver filas incesantes de vehículos esperando poder cargar combustible en la previa de un surreal Día del Padre en las diversas estaciones de servicio que se articulan alrededor de una de las avenidas que hace de columna vertebral del Gran San Miguel de Tucumán (se me viene a la cabeza el racionamiento de nafta y la huelga de empleados de ABL junto a los sepultureros que tuvo en vilo buena parte de las calles y los cementerios en las Islas Británicas a finales de la década del ’70, durante el primer gobierno de Thatcher y su lucha implacable contra los sindicatos) Ese tributo, casi a tientas y por momentos anónimo (la banda que carecía de nombre, la mediasombra en el escenario antes del show y lo conciso de la puesta en escena) fue -sin intenciones- una conexión inconsciente y fortuita con el ambiente frío, gris y aciago de ese Manchester que supo darnos tantos Placeres Desconocidos.


Uno de los grandes puntos a destacar del tributo fue justamente, la representación del sonido logrado en estudio con un nivel de detalle estremecedor (sin dejar de lado la energía de los shows en vivo), cuenta Raúl García Posse: “Si bien nos esforzamos en buscar sonidos parecidos para emular los sintetizadores originales del disco, nos tomamos el atrevimiento de darles un toque más moderno, lo mismo con los instrumentos. Usamos equipos valvulares, como para que las cuerdas sonaran orgánicas, pero al tratarse de backline relativamente nuevo, también lo fue el sonido. Al fin y al cabo, terminó tratándose de una ‘reimaginación’ de la obra original, lo cual nos resultó muy interesante”  (...)

Unknown Pleasures, célebre disco de la banda británica Joy Division, cumplió 40 años desde su lanzamiento el 15 de Junio de 1979 y un grupo de músicos tucumanos decidieron poner el cuerpo para traer un poco de Manchester a Tucumán. El homenaje estuvo a cargo de Raúl García Posse (Los Random, Senegal Grindcore Mafia) en voces y sintetizadores, Matías Morales  (Luna Hostil, Blackened, Evolución) en guitarras y sintetizadores, Juan Marco Lamela Bianchi (Brahmans) en batería y Matías Sisali (Luna Hostil, Blackened, Evolución) en bajo.