Juana Molina presentó Halo en Tucumán

Expectación y poco público para lo que es de lleno un espectáculo de nivel internacional. En un show ameno y sin sobresaltos fue presentado Halo, la séptima placa de la artista que llegó a Tucumán tras presentarse en el Lollapalooza.

por Nico Ribo

A las 21:30 el escenario del Teatro Alberdi sostenía lo que de lejos parecía una sencilla configuración instrumental que ubicaba en el centro a Juana Molina, a los costados a Odín Schwartz y Diego Lopez de Arcaute en guitarra, bajo, teclado y batería respectivamente.  La idea de sencillez se transformó en un mero prejuicio cuando al acercarse al escenario uno podía ver el entramado de cables que serpenteaban a través del infinito complejo de pedaleras que Juana aprovecha al máximo en su show, un seteo de batería interesante y dos guitarras y un bajo. 

¡Fuera luces! Con el teatro a oscuras sobrevinieron los acordes de Cosoco, dulces, hipnóticos, eléctricos expresados con una rusticidad que se complejiza con el correr del tema y se muestra ideal para abrir el set que recorrerá Halo, el último disco de la actriz devenida en una música selecta si se quiere.

De más estaría decir que Juana no es una artista convocante en Argentina, pero lo digamos igual, pues luego de abandonar la actuación y lanzar su primer disco en el año 1996 producido por Gustavo Santoalalla y obtener duras críticas por parte de los medios argentinos, Rara fue un material que las radios no transmitían y que las disquerías no vendían. Así es que partió hacia Los Ángeles donde no sólo obtuvo más difusión y un cambio de discográfica sino que se familiarizó con los teclados, sintetizadores y distorsiones que poco a poco reforzaron el estilo de la cantante. 

De ahí en adelante todo cambiaría para bien. El disco Tres Cosas retribuiría la fama y talla artística de Juana, que para entonces había sido convoca por David Byrne de los Talking Heads como telonera en su gira por Estados Unidos. Con esto y por la predilección con el disco Segundo adquirió notoriedad tocando en Europa y Asia. Para fines de 2004 Juana se encontraba en las listas de mejores canciones al lado de U2, Bjork y Green Day. Un poco más que polifacética ese mismo año hizo la voz doblada al castellano argentino de Elastic Girl de la película Los Increíbles, llegando al 2005 con un Konex por cantante femenina de rock.
Volvería a encontrarse produciendo dentro del séptimo arte haciendo el main theme de Rudo y Cursi realizada por Carlos Cuarón, con Gael García Bernal, Diego Luna y Francella. Ya en 2014 Juana actuó en el festival de Glastonbury. 

La cita en la noche tucumana del jueves pasado lejos estuvo de ser el correlato fiel de una artista como Juana Molina. Con mucha generosidad podríamos decir que hubo quizá trescientas personas, concurrencia con la que el Alberdi respira holgadamente, tampoco hay razones horarias o económicas que justifiquen la escasa convocatoria, qué decir… sobre gustos. 

No obstante el show estuvo signado por un ambiente íntimo y participativo, con una Juana de buen humor que respondía con gracia los halagos que bajaban de la platea. Cada tres o cuatro temas limaba las uñas que se astillaban con el rasqueo en las cuerdas de su Epiphone SG – Special, momentos en los que llevaba adelante efímeras performances propias de su veta actoral emulando con ironía la pronunciación de una cantante extranjera que se esfuerza por hablar en español, conjugando erróneamente los tiempos verbales y los pronombres personales. Sin duda alguna un acting en clave humorística que habrá adquirido sentido durante sus presentaciones del otro lado del charco… o no, quien sabe.

La mística de las despedidas rockeras también estuvo presente. Al promediar el set se despidieron por primera vez y tras bambalinas la foto que no me dejaron tomar, pues cerraron la puerta, los encontraba apurando un whisky y saltando al escenario sin haber transcurrido cinco minutos del primer adiós. Tres temas al palo y un "gracias" enorme.