Ansiosa Hormona, universos textiles contemporáneos

Jessica Morillo, “Ansiosa Hormona”. El rol político de la mujer en el arte, desde "Proyecto Corpiño" hasta la joyería. Los concursos, los jurados, el público y la Facultad de Artes, en un submundo pocos conocido para muchos: la producción artística textil en Tucumán

¿Qué es Proyecto Corpiño?

Todo lo que está hecho en términos de la mujer y desde el arte tiene que ver con el vestido y con lo textil, entonces mi desafío de algún modo era: ¿Cómo me salgo del vestido? Y empecé a pensar en la ropa interior, en la bombacha, pero hay una similitud entre una bombacha y un bóxer, y ahí dije: “El corpiño”. El corpiño es de la mujer, si bien ha habido toda una lucha histórica por liberarse del corset, del corpiño que aprisionaba el cuerpo, había encontrado el objeto. Apareció en el 2012 en una red social la idea de: “Si tuvieras que escribir algo en tu corpiño: ¿qué diría?”. Entonces el primer corpiño que bordé dice: “Justicia Por Marita” (Marita Verón) y ahí comenzó. Aparecieron muchos comentarios muy variados: desde el humor, a lo más serio, a lo reivindicativo. Ese es el primer paso de proyecto corpiño.

¿La gente empezó a donarte corpiños?

Claro, porque al principio lo hacía con mis corpiños pero después dije: “me voy a quedar sin corpiños”. Además también está el espíritu colectivo, no solo el de colaborar con los corpiños sino también que donen frases, textos y experiencias. Es un proyecto colectivo, si bien lo produzco y lo construyo yo, está atravesado por un montón de mujeres.

¿Cuánto tiene que ver lo político en tu obra?

Milito de manera independiente desde el secundario y cuando entré en la Facultad de Artes comienzo a poder mirar la situación de la mujer desde otro lugar: creo que cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero la Iglesia como institución relega a la mujer a un lugar de objeto y fueron esas las divergencias y las cosas con las que me fui encontrando en el camino: la mujer y sus derechos, la mujer y su relación con el cuerpo. En el Plenario de Trabajadoras (Partido Obrero) aprendí mucho sobre eso y tenía la necesidad de poder volcarlo a la obra, pero no sabía cómo.  En Salta tomé un taller de “Arte y Política” con Ana Longoni y ahí ella nos mostró el panorama de militancia política artística en la Argentina y eso fue lo que me destapo la cabeza, me activó y me empezaron a suceder cosas en función de que sentía.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Después de armar las frases bordadas sobre los corpiños surge lo de la esculturas. Comencé a laburar con el tema de la trata de personas, cómo buscar mostrar esas esculturas colgadas en una carnicería del mercado tucumano ofrecidas como carne, como les sucede justamente a algunas mujeres. Esa intervención se llamó “Oferta del día” y tiene que ver con la trata de personas y con la explotación del cuerpo de la mujer, pero también con las exigencias sociales y los estereotipos de cómo tienen que ser las mujeres.

¿Esas esculturas fueron a algún salón o concurso?

Las presente en el “Salón Nacional de Arte Contemporáneo” que organiza la UNT en el MUNT. Yo ya me había presentado en otra ocasión con la obra “Que baile el mono o que revolucione”. La obra contiene billetes antiguos y algunos en circulación, y monedas nacionales y provinciales de los últimos 30 años. Ahí puse un billete de 50 pesos y me dicen: “¿Para qué lo pones ahí?”, y les explico que si tengo que comprar algún material lo mismo voy a usar esa plata. Así que usar la plata como material a mí no me significaba ninguna cosa rara.

¿Hay una movida de Artistas Textiles En Tucumán?

Sí, hay varias en Tucumán y la mayoría son mujeres. La más conocida por ahí es Blanca Machuca que tiene un laburo impresionante, Claudia Esperguin, Alejandra Mizrahi, ahora en este último tiempo Guadalupe Rearte, no me estoy acordando de todas, pero sí, hay producción de arte textil en Tucumán. Igual en todos los salones de arte la presencia de textiles es reducida.

¿Cómo llegaste a vincularte con la Joyería?

Siempre me hice mis joyas y mi ropa, pero con joyería comencé cuando entre a estudiar Diseño de Indumentaria pero ahí no todavía no se entendía y quedaba como “el collarcito o la cosita”; hasta que aparecen las variables de collares que son casi esculturas, otros que son una especie de bolso. Así fui  descubriendo obras y gente de otros lugares, llegar a escribirles y contarles sobre mi obra, comienzo a enterarme sobre mas convocatorias de joyería, descubro el “Colectivo Joyeros Argentinos” que existe desde hace 6 años. Pude llegar a lugares como el “1° Simposio de Joyería Contemporánea en Argentina 2012” donde me presenté y quede seleccionada para el taller con Jorge Manilla, que es un Joyero muy conocido a nivel internacional y me invitaron a participar de la muestra en la Galeria Gachi Prieto junto a Joyeros Argentinos, Mexicanos y Peruanos .Pude vender el año pasado una obra que es un súper pene enorme que era un homenaje a Louis Bourgeois, que es una escultora tremenda que ya murió. Descubrí su producción y me enamoré de su laburo y arme ese súper pene que se lo vendí a Jorge Lobato Coronel, que es un gran artista tucumano que admiro muchísimo.

¿De qué consiste la muestra “Joyeros Argentinos”?

Desde el 17 de julio en el Centro Cultural Virla  está la muestra, y propuse que se den charlas en el marco de la muestra y aceptaron. Es la primera vez que se dan charlas de este tipo en Tucumán. Me interesa no solo producir  sino también generar espacios donde se difunda la joyería contemporánea, para que le gente comienza a ver las posibilidades que tiene .Es importante que toda esta información circule tanto para los que producen como para lo que no, para poder ampliar la disciplina y se dé a conocer.


¿Es difícil exponer en Tucumán?

El vínculo que yo he tenido con las instituciones me molesta un poco, porque ellos creen que te están haciendo un favor cuando te ceden un lugar. No existe la instancia del respeto a la producción del artista, es casi como que uno tuviera que agradecérselos cuando en realidad existen porque están bancados por toda la Provincia, en el caso de las que dependen de la Universidad, y son instituciones que tendrían que estar para todos. No dejo de presentarme porque creo que desde adentro y desde la acción uno puede ir marcando cosas pero no me están dando ganas de hacer cosas en las instituciones, me está tirando más hacer cosas en la calle y en lugares alternativos.

¿Cómo es tu relación con los Concursos y los Jurados?

Por ahí uno quisiera o espera más en la instancia de la devolución, los “porque si” y “porque no”, y también algo que no tiene que ver directamente con el jurado sino más bien con la organización, donde no sean solo algunos grupos reducidos los que se enteran de las convocatorias. Creo que es más importante abrir la jugada a todos en lugar de estar poniendo en pedestales o en lugares importante a determinadas  personas. Estaría bueno que se dé un mejor intercambio de experiencias entre todos los colegas que se vinculan al arte en Tucumán.

¿Y con el público?

Me interesa mucho ver o saber cómo lo recibe la “gente común”. “Proyecto corpiño” ha tenido una repercusión muy copada: una artista de México, que se llama Pita García, me escribió diciéndome que quería participar de “Proyecto Corpiño”, que tenía pensado hacer una colecta de corpiños para enviármelos, había comenzado a hacer algunos bordados. Esas cosas son maravillosas porque siempre es muy bueno poder generar lazos y borrar los límites entre las provincias y los países. También me escribieron mujeres que viven situaciones de violencia diciendo que se sintieron reconocidas en muchos de los planteos. Siempre fue importante para mí que el proyecto tenga un discurso artístico y político, porque entiendo que la problemática que viven las mujeres del mundo es de índole política, no es sólo cultural.

¿Cómo trabajas la cuestión del pelo femenino en tu obra?

Primero comencé a recolectar mis pelos, pero después, al igual que para el “Proyecto Corpiño”, comencé a pedir pelos. Mis amigas se cortaban el pelo y me lo regalaban, después me escribió una peluquera y me dio una bolsa enorme de pelos, y así comencé a juntarlos porque quiero trabajar desde la joyería poniendo pelos como jugando para llevarlos a la calidad de joya y también construyendo esculturas. Pero eso todavía está en proceso y bastante lento así que todavía estoy en la etapa de la construcción, no he llegado a tener una pieza materializada, completa y terminada.

Ahí está muy presente de nuevo la cuestión política…

La mujer es femenina cuando esta depilada, cuando no tiene pelos y cuando se comporta de determinada manera. ¿Por qué yo tengo que someterme a la depilación cuando a mí me crecen pelos en los mismos lugares donde les crecen pelos a los hombres también? Entonces comencé a dejarme crecer los pelos de mi cuerpo. Entiendo que hay mujeres que deciden sacárselo por deseo propio y eso me parece súper respetable entonces se trata de una decisión, de la autonomía absoluta sobre tu cuerpo.

¿Qué rol desempeña La Facultad de Artes en la formación de artistas en Tucumán?

La facultad no es un lugar donde haya un estímulo para la presentación de obras en salones o para la producción propia, sino más bien un lugar donde sos alumno: es una situación muy estática. ¿Cómo puede ser que un docente no esté estimulando a sus alumnos para crecer y poder destacarse en la producción provincial, nacional e internacional?

¿Buscas cambiar eso desde tu incursión en la docencia?

Armé talleres de “Accesorios” para la UNT y la Universidad de San Pablo T, también talleres de “Joyería Textil” y un taller sobre “Procesos creativos” en Mendoza, en el que se busca desarmar lo que uno tiene construido de manera rígida en cuanto a cómo producir, buscando una mirada más introspectiva y sensible para producir desde otro lugar . El objetivo es que uno pueda reflexionar y hacer consciente los procesos que uno hace inconsciente para producir. Cuando esto se genera, la producción es más amplia y fluida, y uno puede encontrarse mejor con esa obra y no reducirlo al espacio de que es algo “lindo”.

Entrevista y fotos: Gastón Guirao.