Hay algo oculto en esta ciudad

Tras meses de sequía volvió a llover en Tucumán. El aire irrespirable se puede respirar con el petricor. Es de madrugada, en las calles no hay un alma y musicaliza Estación Experimental.

Por Santiago Sibaja

Las plazas están valladas, los bares cerrados, no hay colectivos. Después de muchos días de agobiante calor, se espera que vuelva el frío a Tucumán Fase 3.

Las ganas de ir a ver una de las tantas buenas bandas tucumanas en un lugar con pésima acústica y cerveza tibia comienzan a tornarse inconmesurables.

Por las calles del microcentro tucumano ya no camina casi nadie: las pocas personas que circularon hasta las últimas horas del sábado por las peatonales vacías lucían cansadas, agobiadas, hartas. 

Entre las últimas disposiciones sanitarias y el aire irrespirable de Tucumán, parece no haber motivo para salir a la calle más que ir a trabajar, esencialmente.

Quema de caña, basurales, hollín. La sequía data de hace meses y nadie recuerda la última vez que llovió hasta este sábado.

La lluvia vuelve hoy aquí
un otoño para salir
ebrio de aire respirar
casi todo por probar

En medio de esto, la bronca acumulada tras todas las crisis imaginables, llevaron a tucumanos que no comparten las últimas restricciones a manifestarse primero ante Casa de Gobierno y luego en el domicilio particular de una funcionaria pública.

Todo enojo es entendible y también puede ser justificado: los escraches no, son hasta cobardes. El único escrache que vale es a violadores, todo tipo de abusadores, represores y genocidas. Fuera de ello, nada.
 
Cae la noche del sábado y con ella las primeras gotas: ese petricor, que se hizo esperar largos meses de aislamiento, fue quizás la única alegría que podemos permitirnos.

Tampoco hay colectivos en la desierta noche tucumana. Foto: Instagram @majovaldez.kay

Los bares, las bandas, los teatros, hasta los museos nos extrañan y es recíproco. Los bolsillos de los artistas aguantan como pueden, si es que todavía aguantan.

Llueve poco pero todavía llueve: son las primeras horas del domingo y las gotas se dejan ver delante de los faroles que iluminan las casonas del centro.

Ya es de madrugada y en las calles no hay un alma. Mejora el semblante, no alcanza para sonreír, pero casi. Capaz es verdad lo que dicen por ahí: “Hay algo oculto en esta ciudad”.

entre tanta soledad
encontrás lo que buscás
es verdad
hay oculto hay en esta ciudad