“Dire por MP” y el problema de llegar a nuevos públicos

Nos acostumbramos a la clandestinidad, a esconder el lugar donde se manifiestan las expresiones del arte en nuestra provincia. ¿Cómo atraer nuevos concurrentes si el destino es desconocido?

“Dire por MP”. Así cierran la mayoría de las invitaciones a los shows de bandas o artistas tucumanos que se realizan a través de redes sociales cada semana. Más o menos los mismos rostros se repiten en cada lugar y esa dirección es innecesaria, justamente porque son siempre los mismos.

La complicación que ofrece la legislación tucumana para la habilitación de espacios culturales empuja hacia la clandestinidad, son muy pocos los establecimientos que se encuentran en regla, por lo que gran parte de los hechos artísticos en nuestra provicia estan condenados a ser expresados a escondidas. Una consecuencia velada de esto es ser invisibles frente a posibles nuevos públicos.

La falta de fomentos, una legislación impracticable en la realidad y un contexto económico adverso arrastran a los espacios a condiciones que son una sentencia de cierre ¿Cuánto tiempo puede durar un centro cultural que siempre se mueven con los mismo 150 concurrentes? ¿Cómo atraer nuevos públicos con la imposibilidad de ganar visibilidad? Es imposible desde un medio anunciar un evento en el cual no se pueda decir al público a donde dirigirse, situación que complica la difusión del mismo.

En mayo pasado se realizó la primer Reunión de Espacios Culturales Independientes Tucumanos en la sede de Charco, espacio en riesgo de cierre. Allí se planteó como una salida posible impulsar la implementación de una  legislación similar al modelo de MECA, en la Ciudad de Buenos Aires. Esta categoriza de forma amplia los espacios culturales, permitiendo que todos operen dentro de la ley teniendo en cuenta sus particularidades, algo que hoy no sucede. En Tucumán urge un nuevo marco legal y que los espacios trabajen en la adecuación en regla sino nos quedaremos sin escenarios en la provincia, algo que está sucediendo.

*Por Luciano Billone
Foto: El Semillero (Facebook de Sebastián Lorenzo Pisarello)