Mujeres y disidencias interpelan a la Bienal en su cierre

En el cierre de la 8va Bienal de Fotografía Documental y antes de la presentación de Marea Verde, la muestra con la que se coronaría la noche previo a la fiesta, un grupo de mujeres y disidencias leyeron un comunicado que escribieron en asamblea autoconvocada, para interpelar sobre el lugar que se les da en las actividades de la Bienal

El feminismo es transversal a todas las actividades que hacemos y espacios que habitamos. Mujeres y disidencias cada vez más se piensan, cuestionan y reflexionan, interpelando desde una perspectiva de género, cómo construimos socialmente cada cosa que hacemos. Sin embargo pareciese a veces que para cuestionar o interpelar ciertas situaciones en donde se identifican machismos, tiene que existir un espacio específico para “pensar las cuestiones de género”. Como si el machismo no estuviera presente en todos los aspectos de nuestras vidas. Como si reflexionar sobre ello se pudiera quedar sólo en la teoría. Y la Bienal no se encontró, esta vez -y seguramente en versiones anteriores tampoco- exenta a esto.

Anoche, cientos de personas que estuvieron acompañando durante toda la semana las actividades propuestas por la Bienal, se congregaron en las instalaciones de la Sociedad Francesa, para formar parte del cierre de la misma. El cronograma planificado incluía presentación del proyecto editorial Independencias, y del proyecto “Marea Verde”, ensayo colectivo resultado de una convocatoria que obtuvo 480 postulaciones, y cuyo comité editorial estuvo conformado por Gisela Volá, Ana Casas Broda y Maya Goded. Antes de que suceda esto último, las mujeres y disidencias que venían participando de la bienal durante toda la semana, pidieron un espacio para hablar, y leyeron por el micrófono el siguiente comunicado:

"A las mujeres siempre se nos dice que no es ni el momento ni el lugar para hacer planteos. No estamos de acuerdo con eso. Consideramos que las cosas se cambian hablando y que el momento justo es simplemente el que elegimos.
Así que nos pusimos a hacer números y encontramos lo siguiente:
Sólo 4 revisoras, 1 expositora, 3 oradores y 4 talleristas.
La mayoría de los que se programaron como diálogos fueron en la práctica entrevistas a los invitados masculinos.
Esto contrasta con la amplia participación femenina en las convocatorias abiertas y en todas las actividades.
En base a esta situación proponemos que a partir de la próxima Bienal se garantice la paridad en todas las instancias.
Para ello nos ofrecemos a acercar contactos y todo lo que sea necesario para que así suceda.
Nos gustaría además que se pueda hacer público el debate de la elección de lxs ganadorxs de portfolio, tal como ocurre por ejemplo con el premio POY. Sería una oportunidad de un crecimiento y aprendizaje aún más profundo.
También nos interesa que exista una representación más federal y regional para compartir lo que está sucediendo actualmente.
Además consideramos indispensable incorporar un espacio específico, con lugar y tiempo apropiado, para poder compartir proyectos, trabajos e ideas entre todxs con el objetivo de potenciarnos mutuamente.
Participamos de la Bienal y queremos ser parte en todo el sentido de la palabra. Ahora que si nos ven.”




Interpelar es necesario. Las compañeras, en forma organizada, identificaron la problemática a partir de lo que fueron vivenciando esta semana, y en una asamblea autoconvocada escribieron este texto, que no sólo apuntaba a poner en cuestión algunas lógicas de la organización actual de la Bienal, sino en el que además hicieron propuestas concretas para ayudar a que esta problemática sea resuelta en las próximas ediciones, si así se lo desea. Los pañuelos verdes (y también los naranjas), acompañaron todas las actividades de este gran festival que reúne a artistas y estudiantes de varias provincias de la argentina, e incluso de otros países, como así también a practicantes de distintas disciplinas; dato que no es menor, porque da cuenta de la gran cantidad de participación no masculina en el evento. Incluso la Bienal cerraba con Marea Verde, el ensayo que pretendía dejar registro de todo lo que se vivió en nuestro país este año a raíz del debate por la Ley de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Pero generar espacios donde no prime la lógica de las masculinidades, y que por lo tanto de lugar a una igualdad de género, no se trata sólo de hacer cosas “con temática de género”, sino de cuestionar las lógicas de funcionamiento de esos espacios. Por que el mundo tal y como lo conocíamos hasta hace poco estaba configurado desde una perspectiva siempre masculina. Sin embargo, y gracias a los feminismos, las mujeres y disidencias empezaron a configurar lógicas distintas de vivir, de construir y de relacionarse, y a transformar espacios, situaciones, e incluso a otres compañeres. Es momento que los varones empiecen a hacerlo también. Y la Bienal no puede ser una excepción.







Reflexiones previas

Antes del cierre, y la intervención necesaria, pasaron varios días y muchas actividades dentro de la Bienal. Entre ellas, sucedieron los Diálogos, un formato pensado para que dos fotógrafes tengan un espacio de charla y reflexión, abierta al público, con quien al final también se intercambiaba. Fué allí que ocurrió un suceso particular, que fue el puntapié para que mujeres y disidencias se planteen la necesidad de intervenir e interpelar a la organización de la Bienal. La compañera Carolina Cabrera, feminista y fotógrafa catamarqueña, escribió un texto luego de eso, que busca reflexionar sobre lo que había pasado, y que ayudó luego a pensar todo lo que vendría después. Lo compartimos a continuación:


“La transformación necesaria de los espacios "copados" que habitamos.

Ayer sucedió una interpelación de una, dos, tres y más mujeres en el contexto de la actividad Diálogos, dentro de un ámbito "del palo" y con gente "copada", como es la Bienal, a la cual soy fiel habitué.
El primer pensamiento que se me cruzó, y por ser el primer y automático, suele ser absolutamente patriarcal, porque es la cultura aprendida desde pequeña, fue: "uh, ahora empiezan todas las mujeres, no es el lugar ni el espacio para hacerlo". Y luego dejo paso al ejercicio de deconstrucción: "mierda, si no fuera por éstas interpeladoras que desoyen el mandato de cuándo, dónde, y cómo interpelar, no estaríamos en donde estamos. Jamás ha sido para nosotres el lugar, ni el momento, ni la forma. Simplemente porque sí lo es, no estamos interpelando nada. Me saco el sombrero con las compas que se atreven a interpelar todos los espacios y las masculinidades que sobre todo, se suponen las más abiertas y progres.
Y es que ¡¿cómo no las vamos a interpelar, si nosotras mismas nos interpelamos todo el tiempo, en todos los espacios, a todas nosotras?! ¿O qué hacen 50, 70 mil mujeres en charlas, talleres y mesas de trabajo en los ENM? O acaso ¿cómo pasamos del "feminismo" en singular, al riquísimo e infinitamente más profundo, complejo y dinámico "feminismos" en plural?
A ésta interpelación le sucedió una respuesta, que lamentablemente quedó (como muchas veces sucede) cierre de una puerta que era súper interesante abrir. Uno de los hombres de la actividad del "diálogo" dijo algo así como: "espero no llegar al punto de pedir perdón por ser hombre".
Otra vez mi primer pensamiento patriarcal fue: "y si"...pero algo me hizo mucho ruido. Luego pensé: "Éste es uno de los bastiones principales del patriarcado; contestar victimizándose anulando el debate rico que podría surgir". La victimización de los hombres cada vez que son interpelados es una constante que no permite debate ni profundización de nada. Es una herramienta que funciona a la perfección. Desnaturalización. Si hay alguien que no puede bajo ningún punto victimizarse, son los hombres cis. Por favor compas, dejemos pasar este primer pensamiento y respuesta automática, y continuemos mucho más allá...
¿Qué están interpelando éstas mujeres? ¿Qué interpelamos? ¿Interpelamos un espacio? ¿Un sujeto? ¿Un colectivo? ¿Una manera de construir estos encuentros? ¿La fotografía? ¿Una manera de construir conocimiento? ¿Desde qué cosmovisión? ¿Cuántas cosmovisiones/culturas son posibles? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no se dió antes? ¿Por qué no se dió después?
¿Por qué ahí?
¿Quizás porque no existe el espacio en éstas construcciones donde se dé éste debate?
¿Quizás porque todos los espacios "copados" no tienen ó no tenían espacio oficial para éste debate?
Resulta, como se viene dando, que hasta en éstos espacios copados que habitamos, la despatriarcalización es siempre hacia afuera y jamás por iniciativa propia hacia adentro, a menos que la impulsen las molestas interpeladoras que no esperan el lugar, ni el espacio ni la forma adecuada".



Por Tatiana Luján Valdez.
Fotografías:Gastón Guirao.María José Valdez