Patricio García: "Quiero romper todas las convenciones que existen"

Entre la música y el cine, su obra mezcla elementos de la cotidianidad tucumana y sus propios delirios. A pesar de sus múltiples reconocimientos como director, se define como compositor. Un repaso por su carrera, de Los Chicles a Muñecos del Destino.

Patricio García tiene 40 años. Se define como compositor pero lo que lo caracteriza es la vocación por romper los límites. Ya sea en su obra cinematográfica, llevando los elementos de la realidad tucumana para mezclarlos con elementos delirantes, o en su música su intención siempre es ir un paso más allá. Su carrera artística fue tomando una camino zigzagueante entre la música y el cine. Pese a haber obtenido mucho reconocimiento como director, su preferencia es la composición. “Yo soy un compositor, es lo que me gusta hacer”, sentencia.

Hijo de un abogado y una odontóloga, en su casa siempre hubo música. “No recuerdo el momento en el que escuche por primera vez a los Beatles, por ejemplo, ellos siempre estuvieron y es algo que me marcó”, acota sobre la influencia de los fabfour en su vida.

“El primer instrumento que tuve en mi vida fueron las cintas”, explica sobre su doble casetera con la que realizaba mezclas. “Me había vuelto un experto en el armado de canciones ya sea utilizando los botones del aparato o cortando y pegando a mano, era una tarea similar a la de un DJ”, recuerda sobre sus experimentos sonoros a las siete años.

Un poco más grande, a los 13, tuvo su primera guitarra y nació la idea de ser rockero. Se juntaba con sus amigos a practicar con el instrumento. “Los Pixies fueron la primera banda que me rompió la cabeza y fue la movida sónica argentina la que me llevó a formar una banda”, comenta retomando el momento en el que escuchó a Los Brujos, Martes Menta y Babasonicos.

Junto con sus amigos se formaron dos bandas: Lady Penelope, de grunge en la que Patricio formaba parte, y The House. Estas bandas después se juntarían para armar la primera formación de Los Chicles.

La formación que más tiempo duró fue con Patricio García en voz y guitarra, Gerardo Cúneo en bajo, Matias Lazzo en guitarra y Martin Villa en percusión electrónica. El sonido de la banda se fue definiendo a lo largo de sus presentaciones, caracterizados por el low fi, algo con lo que hasta el momento no se había experimentado en la provincia. “Cuando entra Martín encontramos nuestro sonido, la parte electrónica fue muy importante”, explica el cantante. Antes de la incorporción de Villa tocaban con un baterista “tradicional”, algo que no diferenciaba a Los Chicles del resto de las bandas de la escena.



“Era una época difícil para las bandas experimentales, por lo que veo sigue siéndolo, el rock tucumano de ese momento era muy cabeza y nosotros no entrábamos dentro de esa lógica”, explica. En ese momento tocaban junto con Estación Experimental, por esa época llamados Los Libertinos, en la mayoría de sus fechas: “Muchas veces los shows eran nosotros escuchándolos a ellos y ellos a nosotros como todo público”.

Con Los chicles grabaron tres discos: “Argh!Burp!Prrr!”, “Dementa” y “Los Chicles”. La banda estuvo 8 años junta, con un éxito relativo sobre su final y un reconocimiento que llegó después de unos años por parte de los músicos más jóvenes que fueron influenciados por ellos.

“Estamos pensado un vuelta porque vimos que los discos todavía circulan, tuvimos un par de ensayos pero después empezó el rodaje de Muñecos y la vida de cada uno siguió por diferentes lugares”, comenta García. En youtube el vídeo de “Que se pudra Tucumán”, subido una vez separada la banda, supera las 3500 reproducciones, algo impensado mientras estaban reunidos.

La carrera musical de Patricio no se cortó ahí. Apenas separado Los Chicles publicó “La Magía” en 2003. Cuatro años más tarde y con el respaldo de la banda Monoambiente grabo “Dios Me Ha Dicho Que Ponga la Bomba”.

En 2006 Patricio había decidido iniciar su camino en su otra pasión: el cine. Su vínculo con el séptimo arte arrancó de chico. “Pasaba muchas horas en el videoclub mirando las cajas de los VHS, en esa época había que esperar que devuelvan los estrenos entonces lo hacía en el local viendo que más había”, recuerda de su infancia analógica.

Se formó viendo Werner Herzog, los dibujos animados de Tex Avery y los falsos documentales de Rob Reiner, conocido por “This is Spinal Tap”. Estos referentes colaboraron a que gran parte de su producción esté inscripta en este género.

“El falso documental siempre me llamó la atención, esa mezcla entre la mentira y lo real permite armar juegos muy divertidos”, remarca. En esta lógica se inscriben “Ruido Marrón” y los dos “Socket”.

“Ruido Marrón” fue su primer cortometraje realizado en 2006 mientras era un estudiante de la Escuela de Cine. En él cuenta la historia de una ciudad utilizando planos de Tucumán y entrevistando a personas de la calle, que luego son reinterpretados en base a una narración en off.

Su segunda producción fue “Socket” (2007), cuyo principal atractivo está en la verosimilitud a la que se llegó. “Había gente que nos hablaba horrorizada por la práctica de este deporte, no podían creer lo que veían”, dice mientras una sonrisa le llena de orgullo la cara.

La idea de unos tipos jugando a pegarse con medias llenas de pilas y piedras en alguna terraza de Tucumán ejemplifica la forma de construir las historias por parte de García. Tomar algo sencillo, cotidiano, y sumarle un elemento que rompa para narrar desde ahí.

Esa primera producción sin presupuesto, básicamente un asado y a filmar, consiguió el reconocimiento que permitió una secuela. Para la segunda parte contaron con la presencia del reconocido actor Daniel Hendler, quien decidió trabajar sin cobrar porque le había parecido divertido el proyecto.

Luego fue el turno de filmar su primera gran producción: Muñecos del destino. Una serie que emula las novelas de la siesta en la que los embarazos no deseados, las muertes y romances prohibidos son el hilo narrativo. El diferencial de la serie fue que estaba enteramente protagonizada por títeres, dándole al dramatismo de la trama un toque cómico.

La serie fue emitida a nivel nacional por la TV Pública en 2012. Previo a eso debió luchar para que le dieran un lugar en Canal 10. “En ese momento fue un solo tipo el que nos bloqueó todo, una cuestión de egos se me hace”, explica sin mencionar a Raúl Armisén, director de Canal en el momento del bloqueo.
La segunda temporada de la serie ya se encuentra encaminada. “Hace unas semanas vino la productora para cerrar con Canal 10 para que transmitan Muñecos del Destino 2”, anuncia. El director avisa que será mucho más oscura que su predecesora: “Pasan cosas terribles (se ríe) hay secuestros, robos de bebes, tres muertos y se ve todo más oscuro”.


Foto de Solana Peña.

“El hacer un segunda temporada te permite potenciar todo lo que se hizo bien y corregir algunos errores, por ejemplo ahora los muñecos mantienen todos una misma altura cuando se mueven”, explica metiéndose en su rol de director. Cuando habla de las cosas que verdaderamente le interesan Patricio recae en los detalles, en las otras busca pasarlas más rápido.

La producción de Muñecos del Destino lo reencontró con su vocación de compositor. Para ambas series él fue el encargado de componer la banda sonora. “Mientras estaba en este proceso me di cuenta que esto es lo que quería hacer, me siento frente al piano y siento que no necesito nada más”, enfatiza Patricio.

Hoy trabaja en un espacio del cuarto de servicio de su departamento con su computadora y su sintetizador. Allí escribe las canciones de su próximo disco y la banda sonora de proyectos audiovisuales en los que lo convocan.

Su próximo trabajo es una obra de 40 minutos, ya que la quiere editar en vinilo, con la que se propone romper todo lo conocido. “Quiero que la gente escuche la primera canción y se pregunte ¿Que mierda es esto?, escuche la segunda y diga ¿Qué? y así hasta el final”. Para este proyecto compuso más 25 canciones que fueron descartadas por ser “muy normales”.

“Sé que estoy meando muy afuera del tarro pero mi idea es componer el Sgt. Peppers del siglo XXI, quiero romper todas las convenciones que existen”, explica trayendo a colación a los Beatles. El adelantó del disco se presentará a la brevedad y será una muestra de este nuevo sonido: “Esta canción que va a salir en simple es un cover dado vuelta, recortado, vuelto a armar y sobre esa base compuse la canción, es algo muy raro.

”Este recuento con su faceta musical parece ser la instancia que el siente como definitiva dentro de su búsqueda: “Quiero avanzar en mi carrera como compositor, en algún momento me veré en el brete de necesitar plata y capaz que vuelva a hacer cine pero hoy me quiero enfocar en esto”.

Por Luciano Billone